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¿Qué es la “santidad”?

La felicidad y no la santidad es la meta principal de la mayoría de la gente hoy, incluidos a muchos que dicen ser cristianos. Ellos quieren que Cristo resuelva sus problemas y lleve sus cargas, pero no quieren que él gobierne su vida y cambien su carácter. No les preocupa que ocho veces en la Biblia Dios recuerde a su pueblo: “Sed santos, porque yo soy santo”, y que sea eso aquello que Él espera de nosotros. “Aquel que ve la belleza de la santidad, o el verdadero bien mora, escribió Jonathan Edwards, "ve lo más grande e importante de este mundo.”
¿Ha pensado usted alguna vez en la santidad personal -la semejanza a Cristo Jesús- como lo más importante de este mundo? En el reino de Dios la santidad no es un lujo sino una necesidad. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14). Sí, Dios quiere que sus hijos sean felices, pero la verdadera felicidad empieza con la santidad. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6). “Si yo pudiera escoger de entre todas las bendiciones que pudiera imaginar”, dijo Carlos Spurgeon, “escogería la perfecta semejanza con el Señor Jesús, o en otras palabras, la santidad.” ¿Haría usted lo mismo? o ¿qué escogería usted?

¿Qué es la “santidad”?

Contra lo que usted pueda escuchar hoy en algunos sermones y en algunos cantos religiosos populares, el énfasis de la Biblia está en la santidad de Dios, no en el amor de Dios. “El amor es central en Dios”, escribió el teólogo estadounidense Augustus H. Strong, “pero la santidad es central en el amor”. El amor de Dios es un amor santo, porque la Biblia declara que “Dios es luz” (1 Jn. 1:5) como también “Dios es amor” (4:8, 16). El amor sin la santidad sería algo monstruoso que podría destruir la perfecta ley de Dios, mientras que la santidad sin amor dejaría al pecador sin esperanza. Ambas están perfectamente equilibradas en la naturaleza y en las obras de Dios.
La santidad de Dios no es simplemente la ausencia de impureza o de algo negativo. La santidad de Dios es positiva y activa. Es la naturaleza perfecta de Dios que obra para la realización de la perfecta voluntad de Dios. La palabra hebrea para “santo” que Moisés usó en Levítico significa “aquello que es apartado y marcado, aquello que es diferente”. El sábado era santo porque Dios lo apartó para su pueblo (Ex. 16:23). Los sacerdotes eran santos porque estaban apartados para el ministerio del Señor (Lv. 21:7, 8). La palabra “santo” tiene también el sentido de “completo, saludable”. Aquello que la salud es para el cuerpo, así es la santidad para el ser interior. “Santifican”, una palabra afín, proviene del latín sanctus que significa “consagrado, sagrado, intachable”. Usamos la palabra “santificación” para describir el proceso de crecimiento que nos lleva a ser más semejantes a Cristo, y « santo» describe el resultado de ese proceso.

Libro: Seamos Santos: Levítico.
Autor: Warren Wiersbe.
Utilizado con permiso de Editorial Portavoz.

Escrito por:   Warren Wiersbe.    Fecha de publicación  8/17/2009 10:44 AM
Número de visitantes  2341


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