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¿Cómo actuar con hijo que vive de manera pecaminosa y es rebelde? Segunda Parte.

Los padres que vivan esta situación lucharán con su propia frustración e ira, pero estos sentimientos no deberían ser los que los motiven a retirar el apoyo económico. Lo que debería motivarlos es el darse cuenta de que no es amor apoyar el pecado de alguien. Es el darse cuenta de que sus hijos no van a crecer si no aprenden a asumir responsabilidades por sí mismos.
Por ejemplo, facilitar que una hija de 20 años viva con su novio pagándoles algunas de sus cuentas no es lo mejor para ella. Por tanto, no es amor. Al mismo tiempo, una respuesta amorosa también es: «Aunque no vamos a apoyar tu pecado, tampoco nos vamos a alejar de ti. Seguiremos queriéndote, viéndote, y anhelando que vuelvas a casa y te sometas a nuestras reglas. Además, estaremos abiertos a conversar sobre cualquier cosa que hayamos hecho mal y que te haya herido».
Los padres pueden lograr mucho en lo que respecta a ayudar a sus hijos intentando entender de qué forma han contribuido a los problemas que hay en la relación. A veces, parte de la razón por la que un/a hijo/a adulto/a opta por rebelarse es hacer pagar a sus padres por haberlo herido o desilusionado. El pecado de los padres nunca excusa la decisión de un/a hijo/a adulto/a joven, pero los padres harían bien en mantenerse abiertos a explorar cómo pueden haber provocado sus hijos a ira, ya sea consciente o inconscientemente (Efesios 6:4).
Los padres que no están dispuestos a ver si hay una viga en su propio ojo (Mateo 7:3-5) están en peligro de alejar a su hijo/a joven de ellos y de Dios. Sin embargo, los que unen el amor firme con la disposición de asumir responsabilidades por cualquier cosa mala que hayan hecho pueden empezar a conocer el dulce sabor de la reconciliación cuando ambas partes admitan su pecado y se perdonen mutuamente.

Escrito por:   Editores de Nuestro Pan Diario.    Fecha de publicación  6/17/2010 9:44 AM
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