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Aprendiendo a vivir sabiamente

Efesios 5:15-16 Mirad, [presente imperativo, “continuamente o habitualmente…”] pues, con diligencia cómo andéis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

La insensatez no es solamente necedad o tomar decisiones malas o tontas. El “imprudente” o “necio” es una mentalidad específica, una deficiencia de carácter, que describe síntomas que marcan las fallas del carácter de un necio, a fin que los creyentes puedan identificarlos y no imitarlos. Un necio piensa como un necio, reacciona como un necio, actúa como un necio y ejerce influencia como un necio. Mientras más tiempo el necio practica su insensatez, más se formará su carácter destructivo, y eventualmente persuadirá a otros a seguir esa insensatez.  Esto llevará al necio a decir en su corazón: No hay Dios.” (Sal 14:1), y verse a sí mismo como su propio dios, haciendo una “mofa del pecado” (Prov. 14:9). Como él no reconoce a ningún Dios, tampoco reconoce que existe pecado en su vida. Mientras más se convence a sí mismo de esta insensatez, más buscará propagarla.
Por el contrario, el creyente debe vivir como “hijo de la luz” (5:8) oponiéndose a la maldad. Debe ser “aceptable para Dios” (5:10) reflejando los atributos de Cristo, y de esa forma atraer a otros a Él. El mandamiento de “mirar” significa “ver, examinar cuidadosamente” es decir, vivir intencionalmente de manera obediente a los principios y mandamientos, y no impulsivamente, emocionalmente. Vivir sabiamente es lo opuesto a cómo vive el necio, el cual hace un fuerte contraste con ese estilo de vida.
Los sabios deben “imitar a Dios” (5:1) y caminar en humildad, unidad, separación, amor y luz (4:1-5:14), y también se nos dice que debemos caminar “como sabios.” Esto se refiere a conocer, entender, aplicar los principios y mandamientos de las Escrituras en nuestra propia vida. Pablo dijo a su discipulo: “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Tim 3:15). No crecemos únicamente por entender y confiar en la sabiduría de Dios, sino que debemos aprender toda Su sabiduría para vivir: Pablo escribió: “ Que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo.” (Efe 1:8-9).  Debemos pensar que aun Jesús “crecía en sabiduría” (Lucas 2:52). El creyente sabio debe estar “lleno del conocimiento de Su voluntad, en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col 1:9), esto significa que debe conocer la voluntad de Dios revelada e inspirada en los textos de las Escrituras.
Cuando los cristianos caen en las trampas de Satanás, se debe a que escogen ser “insensatos”, en vez de conocer y practicar la sabiduría de Sus mandamientos. Pablo describió su vida anterior como insensata, “Porque nosotros también éramos en otros tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.” (Tit. 3:3).  Por consiguiente, no debemos malgastar nuestra vida, sino que debemos vivirla “aprovechando bien el tiempo” (kairos, una “cantidad de tiempo medido, época o temporada”). Solo los sabios ven cómo “sacar provecho de el tiempo”, especialmente en tiempos que son “malos” (“maldad, corrupción moral”). ¿Estás viviendo sabiamente?

Escrito por:   Editores de Verdades para Vivir.    Fecha de publicación  11/9/2010 3:15 PM
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