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Operación llegada, llegó el Mesías.

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Lucas 2:1

En el momento preciso, precisamente tal como Dios lo arregló, siguiendo un plan que pudiéramos haber denominado “Operación Llegada,” llegó el Mesías.
Miqueas dijo que sería en Belén, de Judá, y lo fue. Pero, ¿acaso José y María no vivían en Nazaret, Galilea? Allí vivían. ¿No están esos lugares a muchos kilómetros de distancia? Lo están, y en esos días eran días de camino a pie. Entonces, . . . ¿cómo? Pues bien, como ve, eso es apenas una pequeña parte del plan, y sin embargo asombroso. Especialmente cuando se considera que María estaba en los últimos días de su embarazo. Que ellos viajaran al sur a tiempo exigiría caminos bastante buenos; de los cuales ni se sabía antes de la conquista romana. Y con toda certeza, era preciso que se vieran obligados a viajar . . . y de aquí la exigencia del censo de parte de César Augusto (Lucas 2:1) que obligaba a José a inscribirse en persona en la ciudad de sus raíces familiares, Belén (2:4).
Pero antes de que pudiera nacer un Salvador, también se necesitaba algún medio natural de comunicación común: una lengua familiar que esparciría rápidamente las noticias. No hay problema. Gracias a Alejandro Magno, el padre del griego koiné, esa lengua estaba madura y gracias a la pluma de los evangelistas y apóstoles esa lengua estaba lista para la diseminación rápida del mensaje del evangelio.
Gracias a los buenos caminos, una decisión en Roma, y un fastidioso censo, todo sucedió en el lugar preciso. En el tiempo preciso . . . con un lenguaje articulado como el perfecto vehículo verbal. Un Bebé que el mundo casi ni notó que llegó. Roma estaba demasiado atareada edificando y conquistando. Augusto pensó que era el gran mandamás brincando por el palacio exigiendo el censo. En realidad no era más que una pizca de polvo en la página profética . . . un peón en las manos del Comandante de “Operación Llegada.”  
Las cosas que Dios realizó para que llegara su Hijo a tiempo hace veintiún siglos, harían que el orgullo del ingenio de los fabricantes de automóviles pareciera un pensamiento organizacional tardío en comparación.

Escrito por:   Charles R. Swindoll    Fecha de publicación  12/21/2010 10:45 AM
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