BBN Radio
Cómo Ir Al CieloRadioInstituto BíblicoChatRecursosIdiomasDonacionesContáctenos
Inscribirse|Acceso a los Cursos|Ayudas a sus Preguntas|BI Ayuda de Audio|Quienes somos|Herramientas|Testimonios|
Sector del estudiante
Entrada del estudiante
nombre del usuario:
contraseña:


¿olvidó su contraseña?
¿olvidó su usuario?
No es un estudiante aún
No podemos ser indiferentes a las Señales

"Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores." Mateo 24:7-8 (NVI)
La noticia literalmente sacudió al mundo. Un terremoto de 8,9 grados hizo temblar Japón. Las ciudades fueron creadas con construcciones antisísmicas para evitar tragedias. Por esa razón, después de los tres minutos del primer temblor (una eternidad), y de las cientos de replicas que le siguieron, los daños fueron evaluados como menores.
Nadie pudo prever la consecuencia devastadora del Tsunami. Las ciudades costeras fueron arrasadas por la gigantesca ola de 12 metros de altura. Las imágenes que mostraban la televisión eran aterradoras. Las ruinas que quedaron; los autos, aviones y camiones amontonados, casas destruidas, caminos cortados, ciudades arruinadas. La realidad superó cualquier película de ciencia ficción, y el daño resultó difícil de mensurar. El mundo entero se sensibilizó por esta catástrofe. La tercera potencia mundial estaba quebrada, la tercer mejor economía del mundo no pudo anticipar la hecatombe y el caos reina. Principio de dolores. Gracias a internet y a los medios de comunicación se conocieron en segundos los efectos del cataclismo y se sigue las novedades "on line". No fue por culpa del calentamiento global, ni por la tala del Amazonas. Es un aviso divino. Ya hubo uno en Haití, otro serio en Chile, y ahora este terrible terremoto con Tsunami. No es casualidad, es el cumplimiento de la profecía de Jesucristo, cuando anticipó las señales antes del fin.
Acá en Buenos Aires no sufrimos ninguna consecuencia por este terremoto, pero en Chile estuvieron en alerta máxima por miedo al efecto secundario del Tsunami. Y lo más probable es que en pocos días ya no nos acordemos de este problema, aunque miles de personas en Japón estén sin hogar, sin trabajo, sin ropa y sin esperanza.
Pero Japón debería despertarnos y ponernos en guardia. NO podemos seguir estando indiferentes a las señales que están apareciendo. No podemos seguir haciendo como que no pasa nada. El final está cada vez más cerca y los cristianos seguimos dormidos sin reaccionar. Tenemos un mensaje para entregar, pero lo guardamos. Tenemos una esperanza para compartir, pero la escondemos. Tenemos la Gracia de Dios para entregar, pero la encerramos. Es tiempo de despertar, ante la urgente llamada de atención de Dios. El final está cerca ¿Qué estás haciendo?

REFLEXIÓN — Que Japón te sacuda.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe.    Fecha de publicación  3/16/2011 4:37 PM
Número de visitantes  2043


Login                                                                                           Herramientas bíblicas   Derechos de autor   Privacidad