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Somos Obreros y Guerreros - El problema del Temor

La oposición no es solo una evidencia de que Dios está bendiciendo, sino es también una oportunidad para que nosotros crezcamos. Las dificultades que aparecieron en el trabajo sacaron lo mejor de Nehemías y de su pueblo. Refiriéndose a Satanás, Pablo escribió: "pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Co. 2:11). Este capítulo presenta cuatro de las maquinaciones de Satanás para oponerse a la obra del Señor, y también nos dice cómo el pueblo de Dios puede mantenerse firme y derrotar al enemigo. Si usted empieza a edificar, pronto se verá batallando; así que ¡prepárese! Los capítulos del 4 al 6 describen al menos nueve tácticas diferentes que el enemigo usó para tratar de parar el trabajo en los muros. Vamos a la ultima

El Temor (Neh. 4:11-23)

Los judíos que vivían en los pueblos cercanos (3:2, 5, 7, 13) siguieron informando a los de la ciudad que el enemigo planeaba un ataque por sorpresa. No sabemos si estos judíos estaban meramente esparciendo rumores o ayudando a promover la conspiración, pero ellos hablaron del asunto muchas veces. ("Diez veces" en hebreo significa "muchas veces". Véase Gn. 31:41 y Nm. 14:22.) Nehemías no respondió de inmediato y probablemente estaba buscando la dirección divina. Él no le tenía temor al enemigo; pero cuando vio que su pueblo empezaba a atemorizarse, empezó a actuar. Cuando Franklin Roosevelt fue elegido presidente, en su primer discurso a la nación, cuando todavía estaban en la Gran Depresión, dijo: "Lo único que debemos temer, es al temor mismo". Puede ser que tomó y adaptó las palabras de Henry David Thoreau, el naturalista estadounidense, que escribió en su diario el 7 de septiembre de 1851: "Nada hay que temer tanto como al temor". ¿Por qué? Porque el temor paraliza. El temor es contagioso y paraliza a otros. El temor y la fe no pueden vivir juntos en el mismo corazón.  Cristo dijo: "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?" (Mt. 8:26). Las personas atemorizadas desalientan a otros y ayudan a la derrota (Dt. 20:8).
Nehemías dio un primer paso montando una guardia en los lugares más visibles y vulnerables del muro. Los enemigos podían así darse cuenta que los judíos estaban preparados para luchar. Armó a familias enteras, sabiendo que ellos permanecerían juntos y se ayudarían unos a otros. Los judíos no solo repararon los muros cercanos a sus casas (Neh. 3:28-30), sino que estuvieron cerca de su familia para proteger su hogar y ciudad.
Luego de revisar toda la situación, Nehemías animó a la gente para que no temieran sino que confiaran en la ayuda de Dios. Si tememos al Señor, no hay razón para temer al enemigo. El corazón de Nehemías estaba cautivado por el Dios "grande y temible" de Israel (4:14; véase 1 :5), y sabía que Él era lo suficientemente fuerte para el reto que enfrentaban. También le recordó al pueblo que estaban luchando por su nación, su ciudad y sus familias. Si la nación quedaba destruida, ¿qué sucedería con las grandes promesas de Dios para Israel y su plan de redención?
Cuando nos enfrentamos a una situación que crea temor en nuestro corazón, debemos recordarnos a nosotros mismos la grandeza de Dios. Si caminamos por vista y vemos a Dios a través de los problemas, fracasaremos, como les pasó a los israelitas en Cades-barnea (Nm. 13:26-33). Pero si miramos a los problemas a través de la grandeza de Dios, tendremos confianza y triunfaremos. Ese fue el abordamiento de David cuando se enfrentó a Goliat (1 S. 17:45-47).
Cuando el enemigo se enteró que los de Jerusalén estaban armados y listos para pelear, desistieron de su propósito. Dios había frustrado su plan. "Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones" (Sal. 33:10, 11). Es bueno que nos recordemos a nosotros mismos que la voluntad de Dios brota de su corazón y que no tenemos por qué temer. Nehemías sabía que no podía interrumpir el trabajo cada vez que se originaba un nuevo rumor, de forma que estableció un plan de defensa que resolvió el problema: La mitad de los hombres estaban trabajando en el muro mientras que la otra mitad permanecía de guardia. Procuró que los que acarreaban materiales también portaran armas y que los obreros en los muros también llevaran espadas. De esta forma, la obra no quedaba interrumpida, y los trabajadores podían estar listos en caso de que sonara la alarma. El hombre que tocaba la trompeta estaba siempre al lado de Nehemías para que pudiera dar la alarma inmediatamente. La gente estaba preparada para pelear (Neh. 4:14), pero se dieron cuenta que era Dios quien peleaba con ellos y solo Él podía darles la victoria. Cuando Charles Spurgeon empezó su revista de iglesia en 1865, tomó el título de Nehemías y llamó a la publicación “la espada y el palustre”.  Este predicador dijo que esta revista era "un registro del combate con el pecado y de la labor para el Señor". Nehemías sabía que no era suficiente con restaurar el muro; debemos también estar de guardia, no sea que el enemigo nos lo quite. Edificar y batallar son ambas parte normal de la vida cristiana si somos discípulos fieles (Lc. 14:28-33).
Le animamos a continuar aprendiendo sobre la vida del siervo y líder, Nehemías, estudiando el curso Seamos Decididos, serie que encuentra en el Ciclo de Estudios de Libros de la Biblia.

Escrito por:   W. Wiersbe - Seamos Decididos: Nehemías    Fecha de publicación  10/7/2011 2:49 PM
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