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Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

El primer clamor del Salvador fue para pedir perdón por sus enemigos. "Padre, dijo Jesús, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).
Durante su ministerio, con frecuencia Jesús perdonó a aquellos que requerían de su clemencia. “Hijo, tus pecados te son perdonado”, le dijo al paralítico (Marcos 2:5). Sus observaciones causaban una tormenta de controversia, puesto que quienes lo escuchaban sabían que únicamente Dios podía perdonar los pecados. Incluso el pecado contra otras personas es un pecado contra Dios. Jesús les explicó que Él tenía el derecho de perdonar los pecados porque tenía las credenciales de Deidad. Ahora, en la cruz, Él no ejerció esta prerrogativa divina. Le pidió al Padre que hiciera lo que antes había hecho. Sacrificado como e! Cordero de Dios, rechazó su Deidad. Él era Dios, con absoluta seguridad, pero decidió no hacer uso de sus derechos divinos; se quiso identificar en todo con nosotros y, temporalmente, se despojó de su posición de autoridad. Sin embargo, su corazón sentía una gran carga por todos aquellos que habían instigado y cometido el crimen más atroz de la historia. Él oró para que lo imperdonable fuera perdonado.
Él pudo llamarlo "Padre" mientras estaba siendo tratado injustamente. Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera (Lucas 23:33), dejaron la cruz en el suelo y Cristo fue puesto sobre ella. En ese momento empezó su oración. El texto griego implica que él continuó repitiendo estas palabras: "Padre… perdónalos.." (Lucas 23:34 énfasis del autor). Aunque había sido víctima de insultos y arrestado ilegalmente, Él sabía que podía contar con la bendición y presencia de su Padre, y que la oración que estaba haciendo por sus enemigos sería contestada.
Cuando el hombre había hecho lo peor, Jesús oró, no para pedir justicia, sino misericordia. Él clamó para que sus enemigos fueran exonerados de las consecuencias que tendrían sus malvados actos. Y oró, no después de que sus heridas fueran curadas, sino mientras estaban abiertas. Las palabras de perdón brotaron de sus labios cuando los clavos estaban penetrando su cuerpo, cuando el dolor estaba en la etapa más aguda, cuando la angustia era más profunda; Él oró mientras bajaban la cruz de un golpe. Fue entonces, cuando los nervios estaban más vulnerables, cuando el dolor era inconmensurable, Él, quien fuera víctima del más atroz crimen de la historia, oró por los criminales. ¿Podemos nosotros decir, "Padre" cuando estamos siendo crucificados? ¿Podemos orar pidiendo perdón para aquellos que están tratando de destruirnos? ¿Tenemos suficiente fe para dejar la justicia en manos de nuestro Padre celestial? En la cruz vemos las restricciones de un Hombre que tenía el poder para destruir, pero que optó por perdonar.

Escrito por:   E. Lutzer - Clamores desde la Cruz    Fecha de publicación  4/3/2012 3:07 PM
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