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Los Creyentes también Pecan - Segunda Parte
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 Eso nos lleva a una segunda consideración: Abraham se metió en " territorio enemigo". Después de vivir en Hebrón (“compañerismo”) durante unos veinte años, decidió entonces trasladarse a la tierra de los filisteos. Gerar se encuentra dentro del país de los filisteos, pero era un lugar peligroso para vivir. Quizá fue la destrucción de Sodoma y Gomorra lo que lo motivó a mudarse; pero cualquiera que fuera el motivo, la decisión no fue la mejor. Es cierto que no bajó a Egipto como habían hecho antes (Gn. 12). Todavía se hallaba dentro de los límites de la tierra que Dios le había prometido, pero este traslado le metió en una situación peligrosa. «Velad y orad, para que no entréis en tentación» (Mt. 26:41). Después de llegar a Gerar, Abraham empezó a caminar por vista y no por fe; porque empezó a llenarse de temor (Gn. 20:11). El temor del hombre y la fe en Dios no pueden morar en el mismo corazón. "El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado" (Pr. 29:25). Abraham se olvidó que su Dios era el «Dios Todopoderoso» (Gn. 17:1), para quien nada es imposible (18:14), y quien había hecho pacto de bendecir a él y a Sara. Pero la causa básica del fracaso de Abraham fue el hecho de que él y Sara habían fallado por no enfrentar seriamente su pecado cuando cayeron en él por primera vez en Egipto (véase 12:1-20). Ellos habían reconocido su pecado ante Faraón y lo habían confesado a Dios, pero el hecho de que parecer de nuevo indica que no lo tomaron en serio y lo olvidaron (Pr. 28:13). En realidad el pecado se había hecho peor; porque ahora Sara mintió también (Gn. 20:5). Un hogar que se mantiene unido por una mentira no se encuentra en verdad en buen terreno. Una confesión superficial de pecado no es lo mismo que la confesión de un corazón de verdad quebrantado (Sal. 51:17). Si nuestra actitud es correcta, odiaremos nuestros pecados, nos aborreceremos a nosotros mismos por haber pecado (Ez. 6:9; 36:31), y despreciaremos el recuerdo de nuestros pecados. Aquellos que recuerdan sus pecados con placer y los «gozan de nuevo » en sus mentes nunca han juzgado sus pecados ni han visto en verdad cuán pecaminosos son sus pecados. William James, escribió: "Para aquel que confiesa, los fingimientos han terminado y las realidades han empezado". Abraham y Sara se habían convencido a sí mismos que al fin y al cabo no estaban diciendo una mentira. Era sólo una verdad a medias (Gn. 20:12), y las medias verdades no son tan malas como las mentiras directas. ¡Son peores! "Una mentira consiste tanto en el motivo como en las palabras con que se expresa", escribió F. B. Meyer. Una media verdad contiene suficiente de los hechos para hacerla creíble y suficiente del engaño como para hacerla peligrosa. De manera que los creyentes sí pecan; pero aunque eso no anula su fe ni destruye su salvación, pero sí puede desacreditar su testimonio. No obstante Abraham era un hijo de Dios, aunque su testimonio por el Señor había quedado bastante debilitado. Sin embargo, Abimelec se hallaba en una posición más peligrosa que Abraham; porque Abimelec estaba bajo sentencia de muerte (20:3, 7). Abimelec era un hombre de integridad; y cuando Dios le habló, él obedeció. Tenía muchas buenas cualidades; pero no era un creyente y, por consiguiente, estaba muerto (Ef. 2:1-3). Esto no es para minimizar la enormidad del pecado de Abraham, porque un creyente no debería hacer lo que Abraham hizo. Pero Abraham y Abimelec tenían posiciones diferentes ante Dios: uno era salvo, el otro estaba perdido. Así que toda persona no salva que quiere usar Génesis 20 como un «argumento» contra los creyentes ("¡Son todos unos hipócritas!") es mejor que considere su condición espiritual delante de Dios. Si los no salvos aceptan lo que la Biblia dice acerca de Abraham, que él mintió, deben también aceptar lo que las Escrituras dicen acerca de ellos: están muertos en sus delitos y pecados. A pesar de su desobediencia, Abraham era aceptado en la presencia de Dios; pero Abimelec era rechazado y estaba bajo condenación (Jn. 3:18-21). Dios castigó a Abraham, pero condenó a Abimelec.
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Escrito por:
W. Wiersbe - Seamos Obedientes
Fecha de publicación
7/25/2012 4:35 PM
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