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¡Él está siempre!

"Y mi Espíritu permanece en medio de ustedes, conforme al pacto que hice con ustedes cuando salieron de Egipto." Hageo 2:5 (NVI)
El pueblo estaba levantando el templo bajo las órdenes de Zorobabel, el gobernador de Juda. Eran tiempos difíciles. Después de 70 años de exilio en Babilonia y de tener la ciudad destruida, sin economía y viviendo como podían, se comenzó a reconstruir el templo de Jerusalén. La obra comenzó con mucho ánimo, pero luego de un tiempo, comenzó a decaer. Por el llamado de atención del profeta Hageo, las obras se retoman y después de trabajar mucho estaban terminando el nuevo templo. En la ciudad coexistían jóvenes y ancianos y todos habían colaborado en la reconstrucción. Los muchachos estaban satisfechos de la tarea realizada, pero los mayores no. Recordaban la gloria del primer templo. Este era solo una réplica barata y sin gracia.
No era mala voluntad, era un tema de presupuesto. No había dinero para imitar lo que Salomón había hecho en el momento de mayor gloria del país. Intentar hacer lo mismo en ese momento era absolutamente imposible. Y Dios no pedía eso. Lo que Dios esperaba era la actitud del corazón.
Por eso les recuerda a los jóvenes y a los ancianos que sin importar el efectivo que tuvieran, o los edificios que levantaran, o los programas que ejecutaran o las bendiciones que gozaran, su Presencia estaba siempre con ellos. Desde la esclavitud de Egipto, pasando por los años en el desierto, el tiempo de los jueces, los reyes, los tiempos de idolatría, la división del reino, las guerras civiles, los exilios y los regresos, Dios siempre había estado con ellos, y siempre seguiría estando.
Era fácil deprimirse recordando el pasado glorioso y viendo el presente tan opaco. Pero esa realidad tan triste no empaña la certeza de la compañía de Dios. Y sobre esta seguridad, ellos terminaron la obra.
Pasaron muchos años desde ese momento y hoy padecemos situaciones similares. A veces estamos mejor, a veces estamos peor. Tenemos tiempos de abundancia y otros de escasez. A veces estamos acompañados y otras veces solos. Hay días de éxito y otros de fracaso. Y mirando nuestra vida solemos quejarnos por lo que nos toca.  Que tu realidad no empañe esta verdad absoluta de Dios: Él está SIEMPRE contigo, nunca te deja, nunca te abandona, nunca se duerme. Siempre te ama, en las buenas y en las malas.

REFLEXIÓN – Dios te acompaña en todas.

Un gran abrazo y bendiciones



Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe    Fecha de publicación  8/21/2012 4:21 PM
Número de visitantes  932


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