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"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; … es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe". - Efesios 2:8-9
¿Qué daría una persona a cambio de una computadora? ¡Un muchacho de 17 años dio un riñón! Al parecer, no tenía suficiente dinero para comprarlo, pero lo deseaba tanto que estuvo dispuesto a arriesgarse a una cirugía.
En Hechos 7, Esteban asumió un riesgo tremendo por proclamar las buenas nuevas de Jesús. Mientras hacía milagros, lo detuvieron, lo acusaron falsamente de blasfemar contra Dios y la ley mosaica, y lo llevaron frente al sumo sacerdote (6:8-14). Ante una pregunta de este (7:1), Esteban se arriesgó y predicó un mensaje que sabía que a sus oyentes no les gustaría. Dijo que, a lo largo de la historia de Israel, la nación siempre había rechazado a los mensajeros de Dios y que ahora, había rechazado al Mesías.
Este mensaje generó una fuerte reacción. «Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon…» (vv. 57-58). ¿Por qué arriesgó Esteban su vida por predicar sobre Jesús? Con desesperación, quería que sus oyentes supieran que por la muerte y la resurrección de Jesucristo, ya no necesitarían vivir más bajo la ley, sino en la gracia y el perdón de Dios (6:13-15; Efesios 2:8-9). Jesús murió para que podamos tener vida eterna.

La vida del creyente es una ventana que muestra a Jesús.

Escrito por:   Editores de Nuestro Pan Diario    Fecha de publicación  12/17/2012 9:11 AM
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