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El Decálogo de Dios

Unos 1500 años antes que Cristo naciera, Moisés bajo la dirección de Dios, sacó a los israelitas de la esclavitud del faraón egipcio. Se dirigían hacia Canaán, la tierra prometida, cuando se detuvieron para acampar al pie del Monte Sinaí. Era en ese lugar donde la multitud peregrina experimentaría una serie de eventos y aprendería lecciones que nunca olvidarían. El Sinaí representaba un nuevo comienzo para Israel, hasta ese momento Dios había mostrado constantemente su Gracia y su Poder a favor de su pueblo. Dios en ese tiempo derramaba sus bendiciones en forma incondicional, sin tener en cuenta sus pecados y sus fallas, pero a pesar de las demostraciones de amor por parte de Dios, Israel murmuró y se quejó. Despreciando así a Dios y a Moisés. Este fue el comienzo de una nueva dispensación en la vida de la nación de Israel. Llamando a Moisés a la montaña, Dios le dio la Ley. Esto sin duda fue uno de los eventos principales de toda la humanidad. En la Ley estaban incluidos los Diez Mandamientos, algunas veces llamados: “la ley de Moisés”, o el “Decálogo”. Tal vez ninguna otra porción de las Santas Escrituras haya sido objeto de tantos malos entendidos y el blanco de tanta crítica, como lo fueron y son los Diez Mandamientos. Algunos líderes religiosos los consideran la base de la salvación del hombre, mientras que otros los han descartado por completo sin darle valor alguno en esta era de la Gracia. He estudiado estos dos puntos de vista extremos y creo que es necesario un estudio para presentar el concepto bíblico de la Ley de Moisés. Un examen cuidadoso de la Biblia mostrará que el tiempo está dividido en eras o dispensaciones. Hay por lo menos siete de estos periodos en la Biblia. Ahora, yo no encasillo la Biblia diciendo que tal parte de la misma es para tal tiempo y para tales personas nada más. Sugiero siete para el estudio de los Diez Mandamientos, estás siete dispensaciones están claramente delineadas en la Biblia. Las primeras cuatro dispensaciones se encuentran en el Libro de Génesis y en los primeros 18 capítulos del Libro de Éxodo. Las ultimas tres dispensaciones se encuentran entre Éxodo capítulo 19 y Apocalipsis capítulo 20.
La dispensación de la ley de Moisés, este periodo comienza cuando es dada la ley en el Sinaí y termina con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario. Esta época es anterior a nuestro tiempo y está ubicada en el pasado. Necesitamos tener en mente que la dispensación de la Ley está separada de la era de la Gracia por la muerte del Señor Jesucristo en la cruz, mientras tengamos presente esta verdad podremos llegar a entender el uso de la Ley.
La Ley tuvo su comienzo en el Monte Sinaí y antes de este acontecimiento nunca había sido revelada. En el tiempo desde Adán hasta Moisés no hay referencia acerca de las leyes del Sinaí. La ley fue primariamente propuesta a Israel como nación, lo observamos  por ejemplo en Deuteronomio 4:1-8. En Marcos 12:29, Cristo dijo claramente que la ley había sido dada a Israel, de modo que la ley del Sinaí tuvo y tiene un peso directo sobre la nación judía, pero no sobre los cristianos. La ley no era un pacto permanente sino temporal, unido al pueblo judío. Dios nunca tuvo la intención que la ley fuera permanente. La ley como dispensación concluyó luego de la muerte de Cristo en la Cruz. La Ley nunca fue parte de la promesa original hecha a Abraham, Pablo dijo que la ley fue añadida (Gálatas 3:19) y no invalidaba el pacto de la gracia de Dios hecho a Abraham. Ahora que Cristo ha venido la Ley ha sido suprimida, porque no es posible que ambas coexistan. No se puede tener la Gracia co-existiendo con la ley y operando sobre la gente al mismo tiempo. En esta era presente la ley no rige, ni como fundamento de salvación, ni como norma para la vida cristiana. El propósito de la Ley nunca fue salvar a personas, fue dada para revelar el pecado en nosotros, fue dada para mostrarnos cuan oscuros son nuestros corazones, cuan lejos estamos de Dios y cuan rápido caemos de los estándares de rectitud y santidad que Dios estableció.
Sin embargo, hacemos bien en estudiar estos mandamientos, porque la ley no es para ser menospreciada.  Pablo en 1 Timoteo 1:8 dice: "Pero sabemos que la ley es buena, si se usa legítimamente". También podemos decir que los primeros cuatro mandamientos nos muestran la responsabilidad del hombre hacia Dios, y los últimos seis tratan de la relación del hombre con su prójimo.  La Ley no es nuestra norma de vida, porque Cristo lo es, pero la Ley nos ayuda a ver lo malo del pecado y sus consecuencias; es decir que sí en nuestras mentes y corazones no tenemos la concepción correcta de Dios y de nuestras responsabilidades hacia Él, entonces fracasaremos en nuestra relación con Él y los demás. Debido a esto le invitamos a estudiar los Diez Mandamientos en la serie titulada: El Decálogo de Dios, que se encuentra en el ciclo: Estudios Bíblicos a Elección.





Escrito por:   Dr. Lehman Strauss. Adaptado por el BBNBI.    Fecha de publicación  4/8/2014 9:08 AM
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