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Pablo recomienda ser eficiente y eficaz en el trabajo.
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 "Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres." Efesios 6:7 (NVI)
En todo trabajo hay un jefe. El sistema no funciona de otra manera. El ser humano tiene por costumbre trabajar bajo presión, de otra manera no produce. Cuando el jefe está presente, por lo general, no hablamos tanto por teléfono, ni perdemos tiempo, ni navegamos en Internet, ni paseamos por los escritorios. Nos quedamos sentados y trabajamos duro porque el jefe nos esta mirando, si no lo hacemos así posiblemente seamos reconvenidos. Por algo dice el dicho: el ojo del amo engorda el granero. Pero sucede seguido que cuando el jefe se va, el trabajo se relaja. Ya no trabajamos tan eficientemente, la producción decrece, se amplían los ratos de ocio y las tareas se retrasan. Trabajamos bajo presión. Si no nos están vigilando no producimos. Nada se convierte en urgente o necesario. Todos los temas se pueden dilatar. Pablo conocía la conciencia humana, había visto este mal en todos los grupos humanos en los que había participado. Con los fariseos,con los siervos de su casa, en el grupo misionero, en las iglesias que visitaba, trabajaban bajo presión. Los temas quedaban pendientes, las mejoras no se realizaban, no había urgencias., todo podía dilatarse. Por eso Pablo plantea el tema desde otra óptica: “la de Dios”, porque así como el jefe nos inhibe de cometer excesos en el trabajo, Dios también nos inhibe (cuando somos concientes de su presencia) para evitar cometer algún pecado. Nadie peca en el atrio de la iglesia. Lo hacemos generalmente a solas, en la oscuridad, o escondidos. Pablo toma este concepto y lo traslada a la vida cotidiana. Si fuéramos concientes de que Dios nos ve todo el tiempo, que su ojo no se aparta de nuestra persona, que está permanentemente mirando qué es lo que hacemos, pensamos o miramos, cambiaríamos mucho nuestra actitud cotidiana. Si realmente tomáramos conciencia que Dios está permanentemente a nuestro lado, mejoraríamos mucho nuestra conducta. Pero como no lo vemos pensamos que no está. Por eso Pablo recomienda ser eficiente y eficaz en el trabajo, independientemente de quién nos esté mirando. Haya o no haya jefe, deberíamos trabajar siempre igual de bien, porque Dios nos está mirando. Deberíamos llegar temprano aunque no marquemos tarjeta, minimizar los tiempos ociosos, lograr má actividad, alcanzar los objetivos de manera más eficiente y economizar costos, no porque nos vigila el jefe, así también sirves a Dios. REFLEXIÓN - Dios es tu Jefe. Un gran abrazo y bendiciones
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Escrito por:
Daniel Pérez Cliffe - Devocional PC.
Fecha de publicación
12/15/2008 9:43 AM
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