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Los Mitos, Mensajeros y el Misterio de la Navidad.

No creo que sean niños mensajeros.

En un par de ocasiones, el año pasado, pase con el auto por el vecindario y vi unas casas que tenían unos globos rosados o celestes en la verja. Uno de los jardines estaba lleno de anuncios que decían “Es una niña” Son formas en las cuales una pareja le hace saber al mundo que su bebe ha llegado al mundo.
Cuando paso por esas casas, me inunda un sentido de gozo al igual que preocupación por estas parejas. Muchas veces intento imaginarme como están –en especial si es el primer hijo. Seguramente están pasando noches sin dormir, horarios desordenados, mamaderas, comida para bebes y una canasta de ropa para lavar llena. Y el olor. Esa combinación de loción para bañar al bebe, talco, antiséptico y pañales sucios, todo en uno. Se impregna en la casa y hasta lo sigue a uno al trabajo.
En la mayoría de los hogares, el nacimiento de un bebe marca un cambio de vida. Poner una cigüeña con un anuncio en el jardín es la parte más sencilla. La vida nunca más será igual.
¿Se imagina lo que debe haber sido el nacimiento de Cristo? ¡Que cambio de vida para José y María!  Inclusive hay anuncios del nacimiento de Jesús, y no se trata de globos azules, sino de un desfile de ángeles; en vez de cigüeñas en el jardín, pastores junto al pesebre, impresionados al ver al Salvador. Hay un sin fin de actividad mientras el Padre prepara el anuncio para el mundo.
La gloria celestial de Dios se presenta a miles de kilómetros a un grupo de científicos y filósofos orientales. Los ángeles llenan el cielo en Belén, haciendo su anuncio, y el arcángel Gabriel se ha aparecido personalmente a varios para dar las nuevas.
Lo que hace que estos anuncios sean tan sobresalientes es que por cuatrocientos años los cielos estuvieron en silencio.  No hubo mensaje de Dios. Cuando Malaquías dejo su pluma, Dios se quedo en silencio.
Ahora, después de cuatrocientos años, el silencio se rompe por medio de estos anuncios de parte de Dios. Que hermoso sonido, ya que Dios utilizo a todos, desde los pastores, hasta los ángeles.

Dos mensajeros del nacimiento de Cristo

Como todo sucede tan rápido, hay dos mensajeros de Dios que por lo general, son pasados por altos en la historia de la Navidad. Uno fue un bebe que aun no había nacido; el otro mensajero fue un hombre viejo, que estaba por morir.

Juan el Bautista

El ángel Gabriel hizo su primera aparición anunciando la concepción milagrosa de un niño. Pero el nombre de este niño no es Jesús, es Juan. El nombre de su padre es Zacarías y el de la madre, Elizabet. Mas allá de que son muy mayores, Elizabet concibe un hijo.
Según Gabriel, el niño va a cumplir la profecía de Malaquías y prepararle el camino al Mesías.  Los cuatrocientos años de silencio se acabaron. Elisabet va a tener un hijo, el cual se llamara Juan. Lo conocemos por su nombre profético y lo llamamos ‘Juan el Bautista.’
Cuando Elizabet llevaba seis meses de embarazo, el ángel Gabriel aparece nuevamente en escena, pero esta vez se le aparece a María. Ella recibe noticias similares –va a concebir. Pero allí es adonde la similitud termina.
María, una virgen, va a concebir por medio de un milagro del Espíritu Santo. No hay duda de que ella esta llena de preguntas. ¡José lo estará también!  Gabriel, antes de dejar a María, le deja unas palabras de ánimo. “porque nada hay imposible para Dios.” (Lucas 1:37). ¿Por qué le dice eso? Porque María lo escucho una vez y lo iba  escuchar mil veces más: ¡Eso es imposible!
“¿Ningún hombre esta involucrado en este embarazo? ¡Eso es imposible!”
¿Dios hizo que esto ocurriera? ¡Eso es imposible!
María ahora podía decir, “eso es exactamente lo que el ángel sabia que me iban a decir –que es imposible, ¡pero nada hay imposible para Dios!”
¿Adonde acude María? ¿Adonde va para recibir comprensión? ¿A quien puede acudir para recibir consejo y ayuda? ¿Gabriel no nos da una pauta en el versículo anterior?
“Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.” (Lucas 1:36).
Otro niño prodigio viene en camino. Otra imposibilidad esta por hacerse realidad. Al igual que Sara, Elizabet y Zacarías están esperando un niño.
No sabemos si María le contó a sus padres; no sabemos cuanto le contó a José. El próximo versículo nos informa que ella viajo tres días para ver a sus parientes, los cuales también iban a recibir la noticia que cambiaria sus vidas para siempre.
“En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 40y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. 41Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo. Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.” (Lucas 1:39-41, 44).
Esto no se trata de un golpe pre-natal común. Sino de un salto del bebe en el vientre. ¿Por qué golpearía el bebe a Elisabet en las costillas?
Para comenzar, podemos decir que el Espíritu Santo lo indujo a hacerlo, habiéndolo ya preparado para ser el presentador del Mesías. Este bebe es un profeta del Antiguo testamento, y los profetas del Antiguo Testamento tenían una unción especial del Espíritu Santo al llevar a cabo su ministerio profético. El mensaje de Gabriel a Zacarías decía claramente que Juan estaría bajo la influencia del Espíritu Santo, aun mientras estuviera en el vientre de su madre (Lucas 1:15).
Este salto fue la primera expresión profética de Juan; fue su primera profecía en cuanto al Mesías que había sido concebido tres días antes.
Tan increíble como suena, ¡el bebe profeta esta dando su primera profecía desde el útero! El solo mide 22 centímetros y pesa menos de 1 kilo y esta lleno de gozo.
¿Qué nos indica esto en cuanto a la vida de los que aun no han nacido y están en el vientre? Permítame decirlo –están vivos.
Juan, a los seis meses pudo expresar emociones, respondió a la alabanza inducida por el espíritu Santo, pudo escuchar la voz de María, reacciono físicamente a la presencia del Mesías y salto de gozo con un sentimiento de adoración. Juan hizo una danza de adoración en la oscuridad del vientre de su madre.
¡Eso es imposible!
Recuerde, “nada hay imposible para Dios.”
Que encuentro mas increíble debe haber sido para estas dos mujeres. Piense en todo lo que tenían en común en esta escena tan poco común.
Ambas estaban esperando dar a luz milagrosamente.
Ambas estaban experimentando un embarazo que solo Dios pudo haber coordinado.
Ambas tendrían hijos que cumplirían las profecías tan esperadas. Lucas nos dice que María se quedo con Elisabet y Zacarías por tres meses y después regreso a casa con sus padres y con José (Lucas 1:56). A esta altura José también fue visitado por un ángel, seguramente Gabriel, quien le dijo que María estaba embarazada por obra de Dios.

Simeón

Si pudiéramos adelantar un poco la película, pasando el nacimiento de Cristo, veríamos a otro mensajero de Dios, Este mensajero no es un niño aun sin nacer; sino que se trata de un hombre viejo que, probablemente, no viva mucho más.
Antes de ver este breve encuentro, tenemos que entender el trasfondo, el escenario en el que se vive esto.
“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor.”  (Lucas 2:22).
Imagínese, están llevando a Jesús para presentarlo ceremonialmente ante el Señor. Dios el padre y Dios Espíritu Santo observan la presentación de Dios el hijo, en la carne. Dios es presentado ante Dios.
José y María están siguiendo lo que la Ley les indicaba que debían hacer. Dios, tal como lo vemos en Levítico, mandaba a que la mujer fuera purificada por medio del ofrecimiento de sacrificios.
Después del nacimiento de un hijo, la madre del mismo no podía hacerse presente en el templo por cuarenta días. Después, ella debía ofrecer sacrificios y regresaría a estar en comunión con la asamblea de adoradores.
María no era una santa sin pecado; ella no estaba por sobre la ley de Moisés. Ella, como todo ser humano, era responsable por su comunión con Dios por medio de los canales y pautas que Dios había establecido. Según la ley, si ella era impura hasta que estos sacrificios se hicieran a su favor.
Y como María y José estaban lo suficientemente cerca de Jerusalén, hicieron esos diez kilómetros para ofrecer personalmente las ofrendas.  Lucas nos dice que María y José trajeron un par de tórtolas o dos palominos (Lucas 2:24).
Si uno examina esta ofrenda de culpa, ofrecida a favor de la madre, descubrirá que Moisés pedía que se trajera un cordero, Levítico capitulo 12 nos da un bosquejo de las responsabilidades de la madre y una definición de esta ofrenda.
Sin embargo, Moisés permitía que las mujeres más pobres, las que no podían comprar o no tenían un cordero de un año, pudieran traer tórtolas o palominos. A esto se lo llamaba, la ofrenda de los pobres.
Los magos aun no habían llegado –sus regalos de oro hubieran permitido que María comprase el mejor cordero que existiera. Sin embargo, María y José están en la pobreza, no tienen dinero para un cordero.
¿Se da cuenta? Ellos en realidad traen el cordero, el Cordero de Dios. Allí están, presentando sus animales en sacrificio en el Templo, y al mismo tiempo, sosteniendo al bebe que seria el sacrificio final.
Pero había alguien que lo sabia todo. Antes que José y María llegaran ante los sacerdotes, fueron interrumpidos por un anciano.
“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.”  (Lucas 2:25-31).
¿Se imagina esta escena? María y José son interrumpidos de repente por un anciano que ni siquiera era un sacerdote. Simeón era simplemente un hombre piadoso que tuvo el privilegio de ser uno de los mensajeros de Dios. El era el responsable de anunciar que “¡El Mesías ha llegado!”

Tres observaciones en cuanto al nacimiento de Cristo:

El hecho de que Dios estuvo en silencio no significa que no estuvo obrando.
El silencio y la soberanía son una combinación que a ninguno de nosotros le gusta. Tenga animo y esperanza durante los días de silencio – Dios aun esta obrando.

El mensaje de Dios tiende a ser oído por aquellos que quieren escuchar.
No tenemos registrado nada que nos diga que hubo sacerdotes rodeando a Simeón para hacerle preguntas o buscar información de José y María. No se formo ninguna multitud ansiando escuchar información acerca de lo que la oración de Simeón implicaba.
Todos están ocupados en el Templo. No están prestando atención a la introducción de Este, el cual manifiesta cada aspecto de la vida en el Templo. El era el pan de la mesa de la proposición; el candelabro de luz eterna; el incienso del olor fragante ante el Padre; la sangre del cordero en el propiciatorio; el animal sacrificado en el altar; el velo que pronto se rasgaría en dos; el Sumo sacerdote que un día se sentaría.
¿Por qué no escucharon entonces a Simeón? Por la misma razón, tal vez, que usted no me esta escuchando ahora. Usted no quiere abrazarlo, no quiere al Salvador en su vida.

Los escogidos por Dios para llevar a cabo su Voluntad son personas comunes.
Dios uso a un carpintero pobre con su joven prometida. El utilizo a un sacerdote lleno de años y a su esposa. Y ahora, usa a un anciano que ni siquiera es un sacerdote, para presentar a Jesús y declarar un mensaje acerca de este Mesías.
Dios puede usarlo a usted y a mi también. El puede usarnos a nosotros, hombres y mujeres comunes, para compartir Su mensaje. En estas fiestas, saltemos de alegría por que El ha venido; alcémoslo para que todo el mundo lo vea, “el Mesías esta aquí.”

Libro sobre la Navidad - (disponible en la página web de BBN Radio: www.bbnradio.org)
Autor:  Pastor Stephen Davey. 
Traducción: Guillermo Olivera.


Escrito por:   Stephen Davey - Traducción: Guillermo Olivera    Fecha de publicación  12/23/2008 10:57 AM
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