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¡Somos atalayas de Dios! Somos salvavidas para Dios.

"Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi parte." Ezequiel 33:7

El atalaya, era un soldado que estaba en una torre alta y debía estar siempre muy despierto viendo si algún enemigo se acercaba a atacar. Mientras todos los demás estaban ocupados en sus tareas diarias, el atalaya solo debía mirar al horizonte y vigilar que ninguna amenaza se acerque. Si llegaba a detectar un peligro, tenía que dar la voz de alerta inmediatamente, para que el pueblo se prepare.
Hoy no hay atalayas en las torres, tenemos radares, sonares o cosas semejantes. Pero todavía en las piletas o en las playas, vemos a los guardavidas que están mirando siempre que sucede con las personas en el agua. No se meten al agua ni disfrutan del sol, ni tampoco están descansando. Conocí a un muchacho que es guardavidas. Mientras todos juegan en la pileta, él está pendiente y no se divierte. Por lo general nunca pasa nada, pero cuando alguien se está ahogando, él interviene y le salva la vida. Hace poco, una niña estaba jugando en el borde de la pileta, y se cayó en la parte más profunda. La mano del guardavida estaba cerca para sostenerla y evitar que se ahogue. Pudo hacerlo porque estaba atento. Nahuel salvó la vida de la niña porque estaba vigilando, no estaba dormido, ni ocupado en otras cosas, estaba atento y alerta.
El reclamo del profeta Ezequiel al pueblo de Israel es el mismo que Dios nos hace hoy a nosotros. ¡Somos atalayas de Dios! Somos salvavidas para Dios. Nuestra misión en la tierra es estar atentos y alertas para avisarles a quienes están en riesgo de morir, que pueden salvarse. Pero muchas veces, no cumplimos. Nos dormimos, miramos para otro lado, nos avergonzamos, nos ocupamos en otras cosas, solo buscamos divertirnos y dejamos que personas se pierdan y vayan al infierno, sin avisarles que se pueden salvar. Negligencia terrible, asesinato culposo, conducta dolosa. ¿Cómo te sentirías si fueras el guardavida de una pileta y por estar jugando a los naipes, una nena de 9 años se ahoga? ¡Era tu responsabilidad estar atento para evitar esa trágica perdida, pero estabas demasiado ocupado divirtiéndote, en lugar de cumplir con tu responsabilidad!  Nosotros cometemos el mismo mal, cuando no le avisamos a nuestros amigos de la realidad del infierno.

REFLEXIÓN - Sos el guardavidas de Dios.


Escrito por:   Utilizado con permiso de Daniel Pérez Cliffe.    Fecha de publicación  7/21/2008 4:50 PM
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