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¡Peligros en el Paraíso! Segunda Parte.

La Estrategia (Gn. 3:1b-5)
Una tentación es la oportunidad de hacer algo bueno de una manera mala. Aprobar un examen escolar es una buena cosa, pero es malo hacerlo con trampa. Es bueno pagar nuestras cuentas, pero es malo robar el dinero para hacer los pagos. En esencia, Satanás le dijo a Eva: «Yo puedo darte algo que quieres y necesitas. Lo puedes tener y disfrutar ahora mismo; y lo mejor
de todo, no habrá consecuencias dolorosas. ¡Qué oportunidad!. Nótense las etapas que sigue Satanás al tentar a Eva:
Satanás se disfrazó (vs. 1a). Satanás no es un innovador original, es un astuto imitador que esconde su verdadero carácter tras una máscara. Si es necesario, puede incluso disfrazarse como un ángel de luz (2 Co. 11:14). Cuando entró al huerto, Satanás empleó el cuerpo de una serpiente, una de las criaturas de Dios que Él había declarado como algo «bueno» (Gn. 1:31). Eva no pareció inquietarse por la presencia de la serpiente o por el hecho que hablara, de modo que asumimos que ella no vio nada amenazador en el encuentro. Quizás a Eva no le había sido presentada esta especie y dedujo que tenía la capacidad de hablar. Satanás todavía trabaja hoy en día como un gran impostor. Ha sido capaz de producir una rectitud fingida y falsa por completo, aparte de la justicia que viene sólo por fe en el Salvador (Ro. 9:30-10:13). Satanás tiene ministros falsos (2 Co. 11:13-16) que predican un falso evangelio (Gá. 1:6-10), y tiene falsos hermanos (y hermanas) que se oponen al verdadero Evangelio (2 Co. 11:26). El diablo ha reunido sus cristianos falsos en iglesias falsas que Dios llama «sinagogas de Satanás» (Ap. 2:9); y en estas asambleas se enseñan «las profundidades de Satanás» (v. 24).
Satanás puso en duda la Palabra de Dios (v. 1b) . Segunda Corintios 11:3 deja muy claro que el blanco de Satanás era la mente de Eva y que su arma fue el engaño. Al cuestionar lo que Dios había dicho, Satanás generó dudas en la mente de Eva con respecto a la veracidad de la Palabra de Dios y la bondad del corazón de Dios. « ¿De verdad quieres decir que no se puede comer de ningún árbol?» era lo que se pretendía implicar con la sutil pregunta. «Si Dios te amara de verdad, sería mucho más generoso. El no te está soltando todo lo que tiene para ti». Satanás quería que Eva olvidara lo que Dios le había dicho a Adán (quien le había dicho a ella), que ellos sí podían comer libremente de los árboles del huerto. Había una sola prohibición para su propio bien: no debían atreverse a comer del árbol prohibido que estaba en medio del huerto (Gn. 2:15-17).
La respuesta de Eva demuestra que ella estaba siguiendo el ejemplo de Satanás, alterando la misma Palabra de Dios. Compare 3:2-3 con 2:16-17 y notará que ella omitió la palabra « libremente», 8 añadió la frase « ni le tocaréis», y no dijo que Jehová les « mandó» obedecer. Note también que Eva siguió copiando al diablo al hablar de «Dios» (Elohim) y no de «Jehová Dios», el Señor, el Dios del pacto. Finalmente, ella dijo « para que no muráis »-una simple posibilidad-en lugar de « ciertamente morirás »-un hecho real. De esa manera, ella sacó de la Palabra de Dios, añadió a la Palabra de Dios, y alteró la Palabra de Dios, todas las cuales son sin duda ofensas graves (Dt. 4:2; 12:32; Pro 30:6; Ap. 22:19). Ella estaba empezando a dudar de la bondad y la veracidad de Dios.
Satanás negó la Palabra de Dios (v. 4). «No moriréis» es una contradicción directa de lo que Dios dijo, « ciertamente morirás» (2:17). Pero Satanás es un mentiroso (Jn. 8:44), y Dios es un Dios de verdad (Dt. 32:4), así que nuestra respuesta a lo que Dios dice debería ser, « Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas» (Sal. 119:127). En este punto, Eva debió haberse acordado de la Palabra de Dios, creerla, dejar a la serpiente y encontrar a su esposo. Es cuando nos quedamos pasivamente en el lugar de tentación que nos metemos en problemas especialmente cuando sabemos que aquello que estamos pensando es contrario a la verdad de Dios. La verdad de Dios es nuestro escudo y adarga (Sal. 91:4, Ef. 6:16), pero únicamente nos protege si lo tomamos y utilizamos por fe.
Satanás substituyó su propia mentira (v. 5). « Seréis como Dios» es una promesa que llamaría la atención de cualquiera. « ¡Gloria al hombre en las alturas!» ha sido siempre el clamor de campaña de los que rechazan la revelación bíblica, bien sea que se alíen al humanismo o el materialismo sin Dios, o que acojan la así llamada religión de la Nueva Era. En realidad, la filosofía de la Nueva Era no es nueva en absoluto, ¡Es tan antigua como Génesis 3!. Romanos 1:18-32 describe cómo la civilización de los gentiles desde el tiempo de Caín rechazó la verdad de Dios y se volvió a necedades y mentiras. Ellos «cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador» (v. 25). Hablando de Satanás, Jesús dijo: « porque es mentiroso, y padre de mentira » (Jn. 8:44). En un claro desafío a Dios, los humanos cambiaron la verdad de Dios por «la mentira» (nótese el artículo singular), y siguieron a Satanás quien es el padre de la misma (nótese de nuevo el singular). ¿Cuál es «la mentira» que ha regido sobre la civilización desde la caída del hombre? Es la creencia que hombres y mujeres pueden ser su propio dios y vivir para la creación y no para el Creador sin sufrir ninguna consecuencia en absoluto. Al creer esto, se niegan a someterse a la verdad de Dios pero prefieren creer las mentiras de Satanás y seguir su plan diabólico para su destrucción final. No se dan cuenta de que Satanás es su amo (Ef.2:1-3) y que el lago de fuego es su destino fatal (Mt. 7:13-23; Ap. 20:10-15).
Cuando se revisa la secuencia, puede entenderse mejor cómo es que Satanás lleva a las personas a una situación de desobediencia. Una vez que empezamos a cuestionar la Palabra de Dios, estamos preparados para negar su Palabra y creer las mentiras del diablo. De ahí sólo hay un corto paso para creer las promesas de Satanás y desobedecer los mandamien!os de Dios. Cuando nuestro Señor fue tentado (Mt. 4:1-11), Él respondió a las mentiras de Satanás con la verdad de Dios y afirmó en tres ocasiones «Escrito está» . Satanás quiere engañar nuestras mentes (2 Co. 11:3), pero nosotros le derrotamos haciendo uso de las armas espirituales que Dios provee (Ef. 6:10-18; 2 Co. 10:4-5).

Libro: Seamos Básicos -Editorial Portavoz
Instituto Bíblico de BBN: Estudios de Libros de la Biblia - Curso: Seamos Básicos.

Escrito por:   Warren Wiersbe.    Fecha de publicación  4/14/2010 10:05 AM
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