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Esmirna - Carta a creyentes empobrecidos, pero ricos.
 
Apocalipsis 2:8-11.
Naturalmente no nos gusta sufrir ni debemos procurar ningún tipo de sufrimiento sin una causa noble, un objetivo valioso, una razón valedera. Pero los verdaderos campeones resultan ser aquellos atletas que vencen el dolor en su esfuerzo, los que logran objetivos son los que pagan el precio de traspasar las adversidades. Pero el Sufrimiento por la causa del Señor parece ser una materia pendiente para muchos creyentes hoy en día, o un aspecto de la vida cristiana que solapada y cuidadosamente buscamos esquivar (Gal.6:12). En estos pasajes bíblicos se nos anticipa el sufrimiento por causa del Señor y se nos anima a pasar con fortaleza a través de las pruebas, sabiendo que para esto hemos sido puestos (Mt.5:11-12; Mt.10:28; Jn.16:33; Fil.1:27-28; 1 Tes.3:3; 1 P.2:19-20; 2 P.4:16-19). Finalmente recordamos aquello que dijo Pablo, todos que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución (2 Ti.3:12).
La Asamblea (Ap.2:8)
Esmirna estaba situada a 57 Km. al norte de Efeso, y antiguas monedas la describen como la primera en Asia en hermosura y tamaño. Se enorgullecía de su estadio, su biblioteca, de poseer el mayor teatro público de Asia y de ser la ciudad natal de Homero. La religión pagana dominaba la silueta de la ciudad con diferentes santuarios, uno de ellos dedicado a Cibeles, otro a Zeus, principal dios del panteón griego de dioses. Consideraban que sus deidades eran la fuente de sus éxitos, pues era una esplendorosa ciudad de unos 200.000 habitantes. Así como en Efeso el creciente cristianismo provocó un histórico tumulto, la proclamación del Señorío de Cristo en Esmirna provocó violencia y persecución sobre los cristianos.
El Autor (Ap.2:8)
Cristo se presenta como la Suprema Deidad con su designación: “El Primero y el Postrero”, tomándola de Isaías 44:6. Fuera de Él no hay Dios. Pero en el plano humano se presenta identificándose con los creyentes en Esmirna como Él que estuvo muerto y resucitó triunfante. Él ya había pasado por lo que los creyentes en esta ciudad iban a pasar y tenían que enfrentar.
La Aflicción (Ap.2:9)
La situación por la que iban a pasar los creyentes de Esmirna era muy similar a la que el Señor atravesó. La rebeldía de judíos incrédulos, y la manipulación del poder romano que llevó a la muerte a Cristo se repetía en aquella ciudad de Asia, donde ahora se sumaba la obligación de rendir culto al emperador. En principio la fe en Señor Jesucristo les acarreó un injusto empobrecimiento, pues muchos fueron negados por sus familiares, quedaron sin empleos y perdieron sus bienes. Pero el Señor les testifica que ellos eran ricos espiritualmente, con tesoros acumulados en los cielos.
El Aliento (Ap.2:10)
Cristo nunca prometió eliminar o aliviar el dolor en nuestras vidas. Nos dio vida abundante, gozo interior y fortaleza para enfrentar aflicciones, sobre todo las que vienen por causa de Su Nombre. Los judíos eran falsos religiosos y detrás de ellos se movían los hilos de Satanás. El Señor les alienta diciéndoles: “No temas en nada lo que vas a padecer”. El ya estaba de vuelta, él ya había triunfado. El sufrimiento sería pasajero, la victoria será eterna. El Señor les promete la Corona de la Vida a los que pasasen la prueba sin negarle (2 Ti.2:11-12, Stgo 1:12). La fidelidad de ellos será públicamente recompensada.
El Animo (Ap.2:11)
Para enfrentar este duro sufrimiento y aun la muerte por causa de Cristo, ellos debían mantener en mente la perspectiva real de las cosas y de la vida. Ellos sufrirían un daño transitorio y mínimo, los demás sufrirán las consecuencias eternas de la muerte segunda. Como el salmista en el Salmo 73, recién pudo aquietar su alma cuando comprendió el fin de los impíos y quitó los ojos de la prosperidad transitoria que hoy ellos disfrutan. Unos 60 años después, Policarpo, dirigente de la iglesia en Esmirna, murió como Mártir de la fe cristiana quemado en una hoguera en aquella ciudad. Alguien tuvo oídos para oír al Espíritu Santo. ¿Los tenemos hoy?
Si desea estudiar las otras cartas del Señor Jesucristo a las Iglesias, le animamos a estudiar el Curso “Cartas para la Vida”, enseñado por el hermano Raúl Ferrero. Estas cartas son una antesala de preparación para todos los hijos de Dios, antes del arrebatamiento. ¡Como miembro de la Iglesia, estudie estas cartas y este listo para la venida del Señor Jesucristo!

Escrito por:   Raúl Ferrero.    Fecha de publicación  7/30/2010 4:20 PM
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