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Para tu día super ocupado, la oración debe ser prioridad

"Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar." Lucas 5:15-16

En una sociedad sin internet, ni televisión, ni twiter, ni mensajes de texto la fama del personaje de turno corría de boca en boca. Y no era fácil ser conocido. Se podía hacer una buena campaña en el pueblo donde uno era conocido, pero para tener influencia en la región hacía falta o tener mucho dinero o hacer cosas espectaculares.
Jesucristo entró obviamente, en la segunda categoría. Galilea era una región muy combativa y generaba mucho líder nacionalista que se levantaba en contra del gobierno romano. Así que este tipo de fama no llamaba tanto la atención. Pero un maestro desconocido que hiciera milagros, era algo fuera de serie. Algo que no se había visto antes. Y eso corría como reguero de pólvora.
Un solo milagro alcanzaba para hacer correr la voz. Pero con Jesucristo, los milagros se sucedían ininterrumpidamente. En cada cuidad donde estaba se producía otro y los comentarios eran cada vez más asombrosos. Su fama se extendía cada vez más.
Cuando la fama llega, se pierde privacidad. Los hombres públicos hoy en día tienen una cámara de televisión pendida siempre cerca. Los fanáticos y curiosos se acercan para ver que pasa y se está muy expuesto. Jesucristo estaba padeciendo este efecto colateral de la fama. Estaba llegando a alguna ciudad, y una multitud ya lo estaba esperando. Algunos para escuchar, otros para ser sanados, otros para curiosear. Pero estaba siempre rodeado de personas.
Lucas nos deja un detalle que revela la grandeza de Cristo y la razón de su impecable fama. A medida que su fama se incrementaba se apartaba más para orar. Su tiempo de oración era proporcional a la fama que tenía. Y cuanto más expuesto estaba, tanto más tiempo pasaba orando. ¿Le hacía falta a Dios pasar tantas oras hablando con su Padre? Divinamente no le haría falta, pero humanamente si. Y aunque Cristo fue perfecto y completo, jamás descuidó su tiempo de intimidad con Dios.
Me preguntaba por qué yo hago exactamente lo contrario. Hoy Lucas nos desafía a imitar el ejemplo de Cristo y a invertir más tiempo en la oración. Para tu día super ocupado, la oración debe ser prioridad.

REFLEXIÓN — Fijate el ejemplo de Cristo.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe.    Fecha de publicación  3/3/2011 11:42 AM
Número de visitantes  1582


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