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¡Dios tiene su tiempo, pero escucha!

"Desfallecen mis ojos por causa del dolor; desfallecen por culpa de mis enemigos. El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración." Salmo 6:7 y 9 (NVI)
David era un hombre ejemplar. Tuvo una vida difícil y momentos de gloria. Fue pastor con hambre y fue rey de un país. Fue exiliado y perseguido y fue vitoreado y llevado en andas. Estuvo solo y tuvo grandes amigos. Cometió adulterio y asesinato, pero era un hombre conforme al corazón de Dios. Y este hombre tan especial, un día escribió esto. Estaba cansado de llorar. Le dolía el alma un problema que tenía. No sabemos que era, pero de algo estamos seguros. Era algo tan duro y angustiante que el hombre que había vencido a Goliat estaba quebrado. Tan triste estaba que no había consuelo que le alcance. En su suprema angustia no encontraba solución.
Tal vez te pasó algo similar, de tener que soportar una situación en tu vida que se hace casi imposible de sobrellevar. Lo terrible de los problemas propios, es que no se pueden endosar, y los tenemos que llevar con nosotros siempre. Podemos irnos de vacaciones, cambiar de trabajo, o mudarnos. Pero nuestros problemas se mueven con nosotros. La tristeza no tiene un lugar físico donde dejarla. Nos acompaña todo el tiempo. Y cuando la solución se hace esperar y no llega la respuesta, el dolor se hace más intenso y permanente.
Si tu vida es alegre y tal vez nunca sufriste alguna dificultad seria, te va a ser difícil entender a David. Pero si tu alma tiene callos de tristeza, te vas a poder identificar con su dolor y llanto. Y en medio de este problema, David escribe dos párrafos más adelante palabras de consuelo y aliento.
Primero desfallece, luego es tomado en cuenta. Parecen dos caras de la misma moneda, pero fue la experiencia de David. El mismo que lloraba por su problema era el que clamaba a Dios pidiendo ayuda. Tanto clamó que finalmente Dios lo escuchó. De lo que David dejó escrito, no podemos saber si su problema se solucionó, pero él nos garantiza algo. Dios lo escuchó, y lo tuvo en cuenta.
Si tu tristeza hoy es muy grande, David te alienta a seguir orando. No bajes los brazos, no dejes de doblar tus rodillas, hay que insistir. Dios tiene su tiempo, pero siempre escucha.

REFLEXIÓN — Dios te tiene en cuenta.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe.    Fecha de publicación  4/15/2011 9:19 AM
Número de visitantes  1298


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