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¿Quién es El?
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 Esta ha sido la pregunta por 2000 años. Tenemos los testimonios y confesiones de hombres que le vieron: Juan el Batista: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29); “Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Juan 1:34); Andres: “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).” (Juan 1:41); Felipe: “Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” (Juan 1:45); Pedro: “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16). Entre las personas había divisiones causadas por esta pregunta, ¿Quién es El? “Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él.” (Juan 7:40-43). Ver también Juan 9:17, 18; 10: 9-20; Lucas 5: 21. Los hombres han cuestionado la Deidad de Cristo, pero los demonios no. Ellos le reconocieron como el Creador y futuro Juez: “Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29). En el juicio del Señor Jesús, predominó esta misma pregunta: “Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.” (Mateo 27:11). Ver también Mateo 26:63; Lucas 22: 67, 70. Y mientras colgaba de la cruz, la pregunta todavía agitaba las mentes de sus enemigos: “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.” (Mateo 27:39 40). Mientras que tenemos los testimonios y las confesiones de aquellos que le vieron, nosotros mismos que confiamos en El, y que le amamos, tenemos el testimonio interior (Espíritu Santo) de que El es el Cristo, el Hijo del Dios Viviente: “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:17); “nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” (1 Corintios 12:3b).
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Escrito por:
Dr. Mark G. Cambron
Fecha de publicación
5/13/2011 8:58 AM
Número de visitantes
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