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El Dar - Tercera Parte.

Hace años Lewis Sperry Chafer escribió algunas palabras hermosas sobre el tema de «El dar con la guía del Espíritu». Definió esto como «el depender solamente del Espíritu de Dios para dirigir las ofrendas en el caso de cada persona, y luego estar dispuesto a contentarse con los resultados de esta confianza». Sigamos con el estudio.

3. El dar ha de estar en depósito privado: « ponga aparte algo» .

Contrariamente a la creencia corriente, el cristiano no viene obligado a entregar a la iglesia su donativo cada semana. La palabra griega significa reunir y guardarlo aparte, amontonar, atesorar. La idea es personal, es decir que el don se ha de conservar en privado, no como depósito público. El cuadro de este versículo es claramente el de un fondo privado donde el creyente coloca sus dones proporcionados y determinados del que luego distribuye cantidades
para fines específicos. Esto no significa que el poner en dicho fondo o el sacar del mismo sea cosa espasmódica. Tampoco significa que el dar regularmente o incluso la promesa o compromiso sea contrario a los principios del Nuevo Testamento sobre el dar (cp. 2 Co. 8: 10, 1 1 donde se hizo una promesa y donde Pablo exhorta a cumplirla). Pero sí significa que debe haber, aunque pequeña, una cantidad de dinero disponible para dar, según dirija el Espíritu, tanto regular como ocasionalmente.
4. El dar debe ser cosa periódica: « el primer día de la semana» .
Ya se ha señalado que el dar no debe ser cosa errática. El depositar en el fondo debe hacerse cada domingo. El día del Señor ---el domingo-- es el día que el Señor ha señalado para llevar las cuentas, determinar las proporciones y colocar en el fondo. Las Escrituras no dicen mucho acerca de lo que el cristiano debe o no debe hacer en domingo, excepto que debe reunirse con los otros creyentes en adoración (He. 10:25) y hacer sus ofrendas ( l Co. 16:2). A pesar que uno no debe convertirse en ritualista referente al asunto de dar para el Señor en domingo, tampoco debe tratar el tema con ligereza. Se trata de un mandamiento del Señor al que debemos prestar atención. Yo he tenido la práctica de ponerlo por obra y, aunque parezca extraño, el hacerlo en el día del Señor parece aportar una nueva bendición. Con frecuencia, además, el día del Señor ofrece una mejor ocasión, apartados de las distracciones y deberes de la semana para reflexionar más clara y cuidadosamente sobre este asunto importante. Uno de mis estudiantes lo puso en práctica durante un año y luego dio cuenta de las bendiciones que reportó para su familia, puesto que, reunida la familia como grupo el domingo por la tarde, pensando y orando juntos en cuanto al dar para el Señor, se robustecieron sus lazos espirituales. Si Dios lo ha sugerido, ciertamente vale la pena probarlo.
Estudie más sobre "El dinero y el amor a Dios", en el curso Equilibrio en la Vida Cristiana, disponible en el Ciclo de Vida y Hogar Cristiano.

Escrito por:   C. Ryrie - Equilibrio en la Vida Cristiana    Fecha de publicación  8/5/2011 4:26 PM
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