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Una humilde dependencia

Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle. Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.Hechos 9:28-31
Al leer este pasaje podemos preguntarnos: ¿No desaprovechó Dios un gran talento manteniendo en espera a Saulo? De ninguna manera.  ¿No había sido Saulo una elección extraña? No, si la intención de Dios era prepararlo para que escribiera la carta a los Romanos. No, si Él quería que hiciera un impacto duradero sobre los cristianos carnales de Corinto. No, si Él deseaba que Saulo fuera el mentor de Timoteo durante toda una vida de estratégico ministerio en Éfeso. Esos proyectos (y docenas de otros) exigían una solidez de carácter forjado a través de las lecciones que le enseñaron a depender, tanto de Dios como de otros. Aprenda a ser humilde. En vez de apresurarnos por ser el centro de la atención, tenemos que aceptar nuestro rol en las sombras. Lo digo muy en serio. No se engrandezca a sí mismo. No busque estar al frente. No insinúe nada. Deje que sea otro quien lo haga. Mejor aún, deje que Dios lo haga.
Si usted es una persona valiosa, el mundo lo sabrá. Lo descubrirá. . . en el tiempo perfecto de Dios. Si usted es necesario para el plan, Dios le pondrá en el lugar correcto justamente en el momento preciso. El plan de Dios no depende de nosotros; le pertenece a Él, de comienzo a fin. Por tanto, desista. Deje que sea Él quien levante el telón y encienda las luces del escenario. Él echará mano de un Ananías o de un Bernabé, que vendrán adonde está usted, en su punto de mayor debilidad y le levantarán por encima del muro. O Él decidirá que sea usted de esas personas anónimas, poco conocidas, que dejará una huella en alguien más. Su parte, sencillamente, es ser humilde.
Este sería un buen momento para que rechace el ir por la vida tratando de vivir de acuerdo con su propio criterio, pensando que si puede subir un escalón o dos de la escalera, llegará adonde quiere estar. Que tendrá lo que necesita. Que su familia estará (¿cuál es esa palabra que nos gusta usar?)... “cómoda.”  ¿Sabe usted qué es lo que su familia necesita, más que dinero extra en el banco, más que una casa impresionante o que un televisor en cada habitación? Necesita que usted tenga una buena relación con el Señor. Eso significa que debe caminar humildemente con Él. Ellos necesitan su toque tierno, reconociendo que Él es el Señor de su hogar; no usted. Para eso se necesita humildad. Hágalo, mi hermano, hágalo.

Escrito por:   Charles R. Swindoll    Fecha de publicación  8/30/2011 10:09 AM
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