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Una actitud de firme determinación

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Fil. 3:12-14

Pablo manda a los creyentes a tener una actitud de firme determinación. Les dice: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado.  Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”  (Filipenses 3:13, 14).
Hoy vivimos en un tiempo cuando muchas personas que hubieran estado en el lugar de Pablo recordarían el pasado con tristeza, preguntándose cómo habría sido si sus vidas se hubieran dedicado a una profesión diferente. Pablo repudia al pasado y mira con confianza el futuro. Su firme determinación lo mantuvo enfocado en la meta suprema: Agradar a Cristo. Al apóstol le basta alcanzar la meta, a pesar de sus cadenas. Es la imagen de un corredor que, con firme determinación, se esfuerza por llegar a la meta del triunfo al final de la carrera. Pablo decía: “No miro hacia atrás, desecho el resto por alcanzar el premio.”  Una demostración de verdadera firmeza. Ninguna herrumbrosa cadena romana podía impedir que Pablo alcanzara la meta del premio de Cristo. Siguió adelante, sin parar con la determinación de mantenerse centrado en su misión.
Le estaba leyendo a mi esposa, Cynthia, un artículo de una revista deportiva que decía que un hombre de 90 años de edad, cazatalentos del basquetbol, seguía haciendo ese trabajo para un equipo profesional. ¡Sí, el hombre tiene 90 años! Sigue viajando en aviones, examina a los prospectos y regresa con un informe confiable. ¡Eso me encanta! Dice que cuando cumplió los 62 años no pensó en ningún momento en jubilarse. Eso se llamar tener una firme determinación.
En alguna parte leí lo siguiente: “Nos maravillamos de la perfección anatómica de una pintura de da Vinci. Pero olvidamos que Leonardo da Vinci, para llegar a esa hermosa pintura, tuvo que dibujar más de miles de manos.”  Leonardo tenía esa misma firme determinación que Pablo ejemplificó en Roma. Thomas Edison inventó la moderna bombilla eléctrica después de fallar mil veces en el intento. Según su propio testimonio, fue principalmente su firme determinación lo que le dio la luz incandescente al mundo, no su genio creativo de inventor.
Pero no estamos hablando de atletas universitarios ni de inventores geniales. Estamos hablando de un siervo de Cristo con una determinación firme. No hay una ruta fácil hacia la madurez espiritual. Esto no sucede de la noche a la mañana. Recuerde: es un proceso a veces fatigoso. Por lo tanto, no se tome la molestia de publicar un panfleto para revelar todos los obstáculos que está enfrentando. No se haga famoso por sus quejas. El Apóstol dice: “Olviden el pasado; esfuércense por llegar triunfantes a la meta. Sigan corriendo.”  Desarrolle y mantenga una actitud de firme determinación.

Escrito por:   Charles R. Swindoll    Fecha de publicación  11/16/2011 9:17 AM
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