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Sostener a los hermanos

"Tú, que con tus palabras sostenías a los que tropezaban y fortalecías las rodillas que flaqueaban; ¡ahora que afrontas las calamidades, no las resistes!; ¡te ves golpeado y te desanimas!" Job 4:4-5 (NVI)
En los tiempos que Job vivía, la sociedad estaba sustentada por la experiencia y la sabiduría de los ancianos. Las canas eran respetadas y valoradas (mucho más que ahora). Y el consejo de un hombre mayor, exitoso económicamente y prospero siempre era bienvenido. Por lo que se comenta en este libro, Job tenía este perfil. Una persona escuchada y valorada, genera siempre envidia. Porque siempre hay otros que desean tener la posición y el respeto que ellos tienen.
Cuando leo este libro, me molesta la actitud de los supuestos amigos de Job. Escucharon que había sido afectado por varias calamidades y fueron a consolarlo. Lo que encontraron fue un desecho de humanidad. ¿Cómo estarías vos si el mismo día quiebra la empresa que formaste durante toda tu vida, te roban la plata del banco y mueren todos tus hijos en un accidente? ¿Y si al día siguiente te contagias de una peste asquerosa?
Job estaba sentado sobre ceniza, rascándose con un palo, lamido por unos perros, destrozado en su alma, rendido y sin fuerzas. ¿Y que le dicen sus amigos? Este texto es un buen resumen de sus argumentos. Le recriminan su falta de fortaleza, su hipocresía por aconsejar a otros cuando todo le iba bien y por no poder sostener el mismo discurso ahora que era él quien sufría. Este le dice: Vos que alentabas a otros, ahora que la vida de golpea te desanimas.
Lo terrible es saber que esta actitud no fue esporádica. Se repite a diario, y se escucha con frecuencia la recriminación de algunos que critican al que está sufriendo. Siempre es fácil criticar y censurar. Es sencillo levantar el dedo y marcar los errores y decir lo que se tendría que hacer.
Lo doloroso es que aquellos que levantan el dedo, como los amigos de Job, son los que nunca hacen nada, los que se quejan por pavadas, los que se inventan problemas y excusas, los que esquivan las obligaciones, pero los que envidian y censuran a los líderes que Dios levanta para sostener y guiar a su pueblo. Es el típico planteo del supuesto espiritual que nunca sufrió nada. Y como nunca estuvo en la trinchera del dolor, no tiene idea lo que se sufre.

REFLEXIÓN – En vez de criticar, ¡sostén a alguna persona!

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe    Fecha de publicación  4/24/2012 4:16 PM
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