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Siempre es mejor seguir a Jesús.

"Prendieron entonces a Jesús y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía de lejos." Lucas 22:54 (NVI)
Cada vez que estoy algo bajoneado y con pocas fuerzas, releo la historia de Pedro. Si hay un personaje que alterna luces y sombras con absoluta claridad es este apóstol impulsivo y que siempre iba al frente. Y si el mismísimo Dios lo eligió para formar parte de su grupo más íntimo, me sostiene pensar que también puede encontrar un lugar para mi, aun en los momentos de cansancio del alma. Unas horas antes de este hecho, Pedro había prometido dar hasta la vida por el Señor Jesús. En la última cena fue el primero en prometer lealtad hasta las últimas consecuencias, y todos lo siguieron. En el huerto, fue convocado junto con Juan y Jacobo por Cristo para estar más cerca que los otros ocho. Pero al igual que los demás, Pedro también se quedó dormido.
En los momentos oscuros de la captura, trató de mostrar su fidelidad, había solo un par de espadas en el grupo. Estaban rodeados por un centenar de soldados del templo bien armados. Pero igual el fogoso Pedro sacó su espada y cortó la oreja de un hombre. No creo que le haya apuntado a la oreja. Seguramente le erró porque era un buen pescador, pero un mal soldado y no estaba acostumbrado a manejar la espada.
Cuando Cristo sana y se entrega, todos huyen y Pedro también. La turba violenta llevó a Cristo a la casa del sumo sacerdote. Durante el trayecto, Lucas hace esta salvedad. Pedro los seguí a de lejos. Tenía miedo, iba escondido, pero lo seguía de lejos. Ya no podía hacer nada para rescatar al Maestro, no tenía un plan B para rescates milagrosos; pero lo seguía de lejos.
Los otros diez no estaban. Ya se habían cansado de correr, solo Pedro lo seguía a Cristo. Y esta es la parte que me alienta. Aun con el fracaso a cuesta, con el miedo que lo encuentren, con la tristeza por haber fallado, con las manos cansadas por no poder ayudar, Pedro seguía a Jesucristo. Mal, a los tumbos, como podía, pero lo seguía.
Hoy tal vez estés como Pedro, siguiéndolo a Cristo de lejos, a los tropezones. No abandones. Obviamente Jesucristo prefiere que lo sigas entero y digno. Pero si hoy no puedes, igual seguilo. Es mejor eso que estar detenido.

REFLEXIÓN – Siempre es mejor seguir a Jesús.


Un gran abrazo y bendiciones

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe    Fecha de publicación  11/29/2012 10:38 AM
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