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La persona gloriosa de Cristo
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 La persona de Cristo constituye el centro mismo de la historia. Cristo es digno de ser adorado por ser Él quien es. Cristo no es un líder religioso cualquiera, sino que el Dios Soberano y el Creador de todas las cosas. Por lo tanto, es digno de ser adorado por todos. Colosenses capítulo uno desde el versículo quince al diecinueve contiene algunas de las afirmaciones más formidables tocante a la persona y la obra de Cristo en todo el Nuevo Testamento. Veamos la primera: “El es la imagen del Dios invisible...”. (Colosenses 1:15) Él mismo “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados», es también “imagen” del Dios invisible. El vocablo “imagen” comporta la idea de manifestación y representación. Cristo es la perfecta representación del Dios invisible (2 Co. 4:4). El Dios a quien nadie jamás ha visto se ha manifestado en la persona de Jesús de Nazaret (Jn. 1:18). Quien ha visto a Jesús, ha visto a Dios (Jn. 14:9). El sustantivo imagen no lleva artículo definido en el original. La frase “del Dios invisible” es enfática. Literalmente significa “del Dios del invisible”. Si Cristo es “la manifestación expresa de Dios, es decir, del invisible”, se debe a que Él es Dios de manera absoluta.
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Escrito por:
Dr. Evis Luis Carballosa
Fecha de publicación
12/7/2012 10:22 AM
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