BBN Radio
Cómo Ir Al CieloRadioInstituto BíblicoChatRecursosIdiomasDonacionesContáctenos
Inscribirse|Acceso a los Cursos|Ayudas a sus Preguntas|BI Ayuda de Audio|Quienes somos|Herramientas|Testimonios|
Sector del estudiante
Entrada del estudiante
nombre del usuario:
contraseña:


¿olvidó su contraseña?
¿olvidó su usuario?
No es un estudiante aún
Ser como niños

"Entonces dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos." Mateo 18:3 (NVI)
En la fiesta de fin de año de la iglesia, Connie y Juampi actuaron con los demás niños cada uno en su clase. Connie fue parte de los animales que entraron al arca, disfrazada de coneja, saltaba con gracia y belleza para entrar al arca. Juampi fue el faraón de Egipto que enojado mandaba a fabricar más ladrillos sentado en su trono, mientras Moisés le pedía que deje salir al pueblo a adorar. (Las maestras fueron unas genias).
Dos historias muy conocidas de la Biblia, pero que ejemplificadas por tantos niños disfrazados, te hace vivirlas de una manera diferente. Obviamente era diferente porque mis hijos estaban actuando y mientras veía como lo hacían babeaba al verlos tan hermosos y desenvueltos. El mensaje de ambas representaciones fue el mismo.
Dios ayuda y bendice a aquellos que le son obedientes. Tanto Noé como Moisés lo hicieron. Y aunque tuvieron algunos inconvenientes, la fidelidad de Dios se mantuvo y al final recibieron lo que esperaban. Verlo en la piel de tantos chicos actuando, me hizo pensar en la simpleza de Dios. Los niños creen sin dudar y viven la fidelidad de Dios como algo incuestionable.
Los adultos en cambio, somos más prejuiciosos y dudamos, cuestionamos y anteponemos nuestros razonamientos habituales antes que las promesas divinas. Mientras veía la representación pensaba en las dudas que Moisés o Noe presentaron ante Dios, que son las mismas (o más leves) que aquellas que le argumento al Padre celestial en mis dificultades
Por algo Jesucristo nos enseño que debíamos ser como niños, con la frescura, la simpleza y la credulidad de un niño para acceder al Reino de los cielos. Nos pidió tener ese atrevimiento para confiar y esperar en lo que Dios promete sin dudarlo. Pero los adultos dudamos, nos cuesta confiar. Como recibimos tantos golpes y frustraciones nos cuesta volver a creer.
Hoy Dios nos desafía a madurar, para poder ser como niños. A volver a creer en el poder y en la grandeza de Dios, aunque no podamos verlo. A volver a creer en sus promesas, aunque no estemos pasando el mejor momento de nuestra vida.
Dios espera que volvamos a ser como niños para confiar en su Palabra. Él nos pide eso, ¿vamos a confiar que es para nuestro bien?

REFLEXIÓN – Vuelve a tener el alma de un niño.

Un gran abrazo y bendiciones

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe    Fecha de publicación  12/29/2012 12:32 PM
Número de visitantes  452


Login                                                                                           Herramientas bíblicas   Derechos de autor   Privacidad