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Una perspectiva horizontal

Leer: Génesis 42:29-38
Cuando Jacob supo lo que había sucedido, al anciano caballero lo embargó el temor. En lugar de decir: “Gracias a Dios, porque Él está actuando, nos ama y está pendiente de nosotros. Todos estamos seguros por su protección”, reaccionó de manera negativa y horizontal.
Sus hijos habían regresado no sólo con la comida que necesitaban, sino también con todo su dinero. Habían recibido gratis el trigo de Egipto. Lo único que el primer ministro les había pedido era que para demostrar que no eran unos espías, volvieran con su hermano menor y dejaran a Simeón como rehén. Pero Jacob no vio nada de esto como provisión divina. El temor lo paralizó y se concentró en el peor de los escenarios.
Tan pronto se enteró de que ellos habían dejado a su hermano en Egipto, concluyó precipitadamente que Simeón estaba muerto. “Simeón está muerto. Simeón está muerto. Todo está en mi contra”, profirió entre gemidos. Comenzó a padecer de paranoia sentir auto conmiseración. “Todas las cosas en contra de mí.”
Lo último que yo sabía, es que Jacob debía ser el patriarca del clan, el líder espiritual. Pero, al echar una rápida mirada tras bastidores, al introducirnos a hurtadillas por la puerta posterior de su tienda, vemos a Jacob tal como en realidad es.
Una cosa es sentarse con la Biblia en la mano y leer la historia, sabiendo lo que será el final y decir con indiferencia: “Te diré esto: seguro que yo no habría hecho eso. Yo habría confiado en Dios de haber estado en la misma situación.” Pero, ¿de veras lo habría hecho? Bien, ¿por qué, entonces, no confió en Él la semana pasada? ¿Qué fue lo que le impidió ver la mano de Dios en el asunto que no podía manejar el mes pasado? Recuerde la reciente gran prueba que tuvo. ¿Descansó usted calmadamente en Él? ¿O el temor lo puso histérico?
Una manera de pensar negativa, una perspectiva horizontal, una mente cerrada a algo inesperado y nuevo. Esa es la razón por la que tenemos la tendencia a llenarnos de pánico. Porque, hablando humanamente, usted y yo nos hemos programado para la derrota. Nos hemos formado hábitos de respuesta que dejan a Dios fuera del juego. No lo decimos, en realidad, con esas palabras, sino que simplemente lo demostramos y lo justificamos llamándolo de otra manera. ¡No nos produce un gran alivio saber que Dios no ha puesto nuestra biografía por escrito¡

Recuerde la reciente gran prueba que tuvo. ¿Descansó usted calmadamente en Él?
— Charles R. Swindoll

Escrito por:   Pastor Charles Swindoll.    Fecha de publicación  6/27/2013 11:29 AM
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