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Carta al Estudiante - Febrero 2014 - issue 4

Estudiante del Instituto Bíblico de BBN


Hola;
       ¡De corazón te deseo la más rica bendición de Dios para cada día de tu vida, disfruta de Su amor y Su gracia! Espero que sigas firme estudiando la Biblia, porque el tiempo que inviertes en ella nunca se desperdicia y siempre es de bendición. ¡Gracias por tu compañerismo hacia nuestro ministerio! Bueno aquí una lectura más larga que lo acostumbrado y muy hermosa, ¡Que la disfrutes!


Derrote a sus gigantes y siga fiel a Dios

“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré”  (1 Samuel 17:46)
Un pueblo y un joven frente a un gigante. Su corpulencia aterrorizaba a todos. Sus armas imponentes, sin comparación con las que el ejército de Israel tenía. Su aspecto imponía terror, de modo que “todos los que veían aquel hombre huían de su presencia” (v. 24). En contraste un joven sin armas, sin entrenamiento militar, a quien el gigante “le tuvo en poco”, amenazando con destruirlo y aún más, “le maldijo en nombre de sus dioses”. El gigante tenía todo humanamente hablando, pero David tenía a Dios. Goliat venía con su propia fuerza, pero David en representación de su Dios, y contando con los recursos divinos, estaba seguro de la victoria.

La vida cristiana es también un continuo enfrentarse a gigantes que intentan cortar el camino del gozo y de la bendición. Es posible que hoy tengamos frente a nosotros el gigante del desaliento. Hemos luchado contra las aflicciones, las tristezas y las adversidades, y poco a poco nos han hecho creer que no podremos derrotar a ese gigante. Tal vez nos hemos enfrentado a él con nuestras fuerzas, armados con nuestros recursos y ahora estamos huyendo aterrorizados porque es más poderoso que nosotros.

Pudiera ser que nuestro problema sea generado por el gigante de la duda. Tenemos las promesas de Dios, queremos aferrarnos a ellas por la fe, pero el combate la ha ido debilitando de modo que es casi como un pabilo que humea, o una caña rota, en la que no podemos apoyarnos. Los días cubiertos por las nubes de la tormenta han ido debilitando nuestra seguridad, de modo que dudamos de la victoria. Es cierto que la promesa es clara: “Dios nos lleva siempre en triunfo” pero aparentemente no lo estamos viendo.

Acaso el combate sea contra el gigante de la aflicción. Sumergidos en el mar de la prueba, anegados en el océano de las lágrimas, sintiendo el frío intenso del turbión desencadenado contra nuestra frágil habitación, estamos siendo aterrorizados por un futuro que evaluamos como insalvable.

Es probable que quien nos está llenando de miedo sea el gigante de la soledad. Miramos alrededor y no vemos a nadie. Todos se han ido, dejándonos solos en el conflicto. Aquellos en quienes nos apoyamos un día no están ahora. La soledad nos asusta y el desaliento está invadiendo nuestra alma. ¿Estoy irremisiblemente condenado a ser presa de algún gigante? ¿Tendré acaso fuerzas para enfrentarme a él?.. ¡Sin duda No! no tengo fuerzas yo por mi mismo, pero miro al texto y recobro esperanza. ¡Sí puedo enfrentarme al gigante que intenta cortar el paso de las bendiciones y el terreno de la victoria! El viene a mí con sus armas, pero yo voy a él “en el nombre de Jehová de los ejércitos”. Las armas del enemigo son como nada ante el poder admirable de Dios. Puedo enfrentarme a él ahora mismo. En este mismo momento. Puedo alzarme del terreno de derrota en que estoy caído. Puedo desterrar de mí el miedo que me amenaza. Puedo pisar un lugar firme y usar la fuerza de Dios, que está comprometida por Él a mi favor. La fe recobra su fuerza y la seguridad celestial me rodea. De este modo puedo decir al gigante que roba mi paz: “Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré”. Señor, no más inquietud, no más desaliento. Descanso en ti y en tu nombre voy.
Autor: Samuel Pérez Millos

Instituto Bíblico

 Cursos Sugeridos: (pulse el enlace, para acceder al sitio)

- 22700 Conquistando la Depresión y el Enojo
- 40900 Creciendo a través del Conflicto
- 71500 Los Lazos del Diablo
- 72200 Las Batallas del Joven

Al despedirme hoy, quiero rogarte que como nuestro compañero de milicia ores por nosotros, por todos Sus obreros en el ministerio de BBN, por nuestras vidas físicas, emocionales, espirituales y por nuestras familias; nosotros oramos por ti.
Ricas bendiciones y que pases un buen fin de semana.

Escrito por:   Equipo de trabajo del BBNBI    Fecha de publicación  2/7/2014 4:02 PM
Número de visitantes  813


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