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El ángel Gabriel del cielo descendió

Leer: Daniel 8:16 - Lucas 1:19, 26-27 - Lucas 26-27 - Hebreos 1:6-14

Haga un viaje fuera del tiempo y el espacio. Con la ayuda de su imaginación, sepárese de la gravedad de este planeta y vaya al espacio más allá de la dimensión terráquea, aquel lugar misterioso donde los ángeles moran.

Es fácil olvidar que vivimos en dos mundos paralelos. El nuestro es. . . tangible e invisible; un mundo de casas, caminos, granjas, árboles, lagos, océanos, playas, perros, gatos, días, noches, naciones y políticos.

El otro mundo invisible, así de real como éste, es un lugar que no podemos ver o tocar. Es completamente diferente a nuestro mundo. Consiste en ángeles y fuerzas siniestras, tronos invisibles y rangos de autoridad. Es un mundo espiritual donde los agentes sobrenaturales se mueven libremente, y donde se pelean batallas. En algún lugar en ese mundo, existen dos lugares literales que no hemos visitado: uno es el cielo y el otro es el infierno. No hemos visto ninguno y no hemos hablado con nadie que haya estado en alguno de esos lugares, sin embargo son tan reales como el mundo que conocemos, el mundo que podemos sentir y tocar.

Desde el espectro de la luz inalcanzable, Dios envió a Su mensajero angélico, Gabriel, con un mensaje que iba dirigido específicamente a la nación de Israel. Por lo que sabemos, Gabriel ha traído el mensaje de Dios cuatro veces: dos veces con el profeta Daniel acerca del futuro de Israel, seis siglos después le habló a Zacarías acerca del nacimiento de un niño llamado Juan y poco después le llevó noticias a María acerca de la concepción en su vientre del niño Jesús.

Los ángeles siguen haciendo su labor en la actualidad, ocupados en la obra de Dios en el mundo invisible alrededor nuestro. Si nuestros ojos pudieran ver las fuerzas angelicales, sería algo abrumador. De hecho, con seguridad nos encantaría saber cuántos son, observar su fortaleza y darnos cuenta de primera mano lo que hacen, especialmente cuando estamos solos y nos sentimos sin fuerzas.

Escrito por:   Pastor Charles R. Swindoll    Fecha de publicación  12/21/2016 10:50 AM
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