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Cómo orar por los demás

Cuando oras por otras personas, ¿qué es lo que normalmente le pides a Dios? ¿Por la salud? ¿Algún ascenso profesional? ¿Ayuda económica? ¿Un buen matrimonio? ¿Protección? A primera vista, no hay nada malo con estos pedidos de oración. Sin embargo, hay cosas más importantes en la oración intercesora que nuestra comodidad. Hay cosas más importantes en la oración por otra persona que pedirle a Dios que la bendiga con cosas que faciliten su vida.
En Efesios Pablo nos mostró otro aspecto de la oración por los demás creyentes. Leemos: “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. (Efesios 1:15-23)

En su oración por los efesios no encontramos pedidos por un caballo y un carro nuevo, por una nueva casa, por un matrimonio perfecto, por un ascenso, o ni siquiera por sanidad de alguna enfermedad. Pablo pidió a Dios que les diera sabiduría espiritual y entendimiento para que pudieran ser llenos del conocimiento de Dios.
Pablo entendía un hecho fundamental acerca del conocimiento de Dios: el mismo nos transforma. El auténtico conocimiento de Dios transforma a una persona de manera de especialmente de dos maneras:
1. Espiritualmente: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Juan 17:3)
2. Moralmente: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;  los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. (Efesios 4:17-24)
El apóstol pide a Dios que iluminara los corazones de los creyentes para que éstos pudieran entender tres beneficios asombrosos que provenían de estar unidos a Jesús: su esperanza y victoria futura, la verdad que ellos son una herencia, y la increíble grandeza del poder de Dios arraigado en ellos. En pocas palabras, Pablo oró para que los creyentes pudieran saber con plenitud quiénes son ellos en Jesús.
¿De qué manera este tipo de oración sana un matrimonio roto, cura un cuerpo enfermo, restaura una carrera que no está dando resultado o ayuda a la indecisión? Ser lleno del conocimiento de Dios es tener una perspectiva eterna acerca de los problemas temporales. Si no obtengo el ascenso, si soy rechazado por alguien a quien amo, si Dios no sana mi cuerpo, o incluso si tengo que conseguir un empleo fuera de mi campo de estudios, sé que Dios me sigue amando. Sus planes para mí no son para dañarme, sino para darme un futuro y una esperanza. El profeta nos recuerda: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11).

Recuerda, la oración esencialmente involucra más discernir la voluntad de Dios para nuestra vida, que el obtener aquello que deseamos.

Te invitamos a orar de lunes a sábado en el programa el Altar Familiar.( Horario semanal del programa: Lunes a Sábado 2:00 PM y 11:02 PM - Hora de Ecuador) Si tienes motivos de oración puedes enviarlos a esta dirección electrónica: red@bbnmedia.org

Escrito por:   Escritores de Nuestro Pan Diario    Fecha de publicación  6/20/2017 12:17 PM
Número de visitantes  9597


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