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Regalos de la Gracia para los creyentes
Cuando un creyente ofende a Dios con el pecado, los incrédulos no quieren saber nada de Dios y de su palabra, pero cuando un creyente vive en santidad, los incrédulos muestran interés por Dios y por su palabra y esto podría ser el primer paso para una eventual conversión. En el estudio bíblico de hoy vamos a ver que tanto la salvación como la capacidad para vivir un estilo de vida que adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador, son un regalo inmerecido para los que somos creyentes.
Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Tito 2:11-15. En este maravilloso pasaje bíblico encontramos el fabuloso legado de la gracia de Dios. Esta parte es una especie de clímax de toda la carta. Pablo menciona tres grandiosos beneficios de la gracia de Dios. Antes de enfocarnos sobre estos tres grandiosos beneficios de la gracia de Dios, es necesario reconocer que la gracia de Dios puede referirse al atributo de Dios por el cual nos da lo que no merecemos, pero también puede referirse a la persona del Señor Jesucristo quien es la gracia encarnada de Dios. Juan 1:14 dice al respecto: "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad".
Jesucristo es el Verbo de Dios en carne, lleno de gracia y de verdad, el mayor regalo a la humanidad hundida en el pecado. Todo hace pensar que cuando Pablo habla de la gracia de Dios se está refiriendo a la persona del Señor Jesucristo. Con esta idea en mente, permítame leer el pasaje bíblico en Tito 2:11-15. La Biblia dice: Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
- Tit 2:12  enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
- Tit 2:13  aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
- Tit 2:14  quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad(A) y purificar para sí un pueblo propio,(B) celoso de buenas obras.
- Tit 2:15  Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.
Lo último que Pablo escribió en su carta a Tito, antes del pasaje bíblico que acabo de leer, tenía relación con el hecho que los creyentes debemos vivir en santidad con la finalidad de que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. ¿Pero quién puede cumplir con esto en su propia fuerza? Nadie. Para hacerlo realidad es necesario un poder sobrenatural. Este poder sobrenatural proviene de Dios, a través de la persona y obra del Señor Jesucristo nuestro Salvador. El Señor Jesucristo, la gracia de Dios, se ha manifestado en primer lugar para salvación de todos los hombres. La Biblia dice que todos somos pecadores. Romanos 3:23 dice: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Por ser pecadores, todos estamos condenados a recibir castigo eterno en el infierno. Romanos 6:23 en su primera parte dice: "Porque la paga del pecado es muerte"
Pero este cuadro sombrío cambia totalmente cuando entra en escena el amor de Dios por medio de su Hijo el Señor Jesucristo, quien voluntariamente tomó el lugar del pecador para recibir el castigo que el pecador merece, de modo que el pecador que cree en él y lo recibe como Salvador, quede libre de recibir el castigo eterno. La salvación tiene que ver con esto. Romanos 5: 8 dice: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".
Cristo murió por nosotros, o Cristo murió en lugar de nosotros. Los que creemos en él y lo recibimos como Salvador, somos salvos. Por eso Pablo dice que Jesucristo, la gracia de Dios, se ha manifestado para salvación a todos los hombres. Esto no significa que todos los hombres son automáticamente salvos. Para ser salvos, los hombres necesitan recibir a Cristo como Salvador. Juan 1:12 dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Efectivamente, el Señor Jesucristo murió por todos, pero no todos son salvos, para ser salvos es necesario recibir por la fe al Señor Jesucristo como Salvador. Juan 3:36 dice: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él". Esa es la desgracia más grande que puede haber, que Jesucristo, la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, pero por incredulidad, muchos hombres, rechazan voluntariamente la obra del Señor Jesucristo al morir en lugar de ellos y de esa manera están marchando ciegamente a su eterna condenación. Así que, amable oyente, el primer grandioso beneficio de la gracia de Dios, es que nos trajo salvación. Hemos sido librados de recibir el castigo eterno en el infierno. Pero esto es sólo el principio.

El segundo grandioso beneficio de la gracia de Dios es que nos enseña a renunciar el pecado y vivir en santidad. A esto se refiere el versículo 12. La gracia de Dios, la persona del Señor Jesucristo se yergue como un eficaz maestro enseñando primeramente a renunciar la impiedad y los deseos mundanos. El verbo que se ha traducido como renunciar significa también rechazar, negar, rehusar. La gracia de Dios en la persona del Señor Jesucristo enseña a rechazar, negar, rehusar ¿Qué cosas? La impiedad y los deseos mundanos. La impiedad se refiere al pecado en general, se puede traducir también como maldad. Los deseos mundanos se refiere a la pasión por los placeres y beneficios que este mundo ofrece a manos llenas. Qué interesante, antes de que la gracia de Dios se haga efectiva en nuestra vida, éramos esclavos de la impiedad y los deseos mundanos. Pero el momento que recibimos a Cristo Jesús como Salvador, la gracia de Dios rompe esas cadenas de esclavitud a la impiedad y a los deseos mundanos. Por la gracia de Dios, los creyentes hemos sido librados de la condenación por el pecado y también librados del poder del pecado. Cuando un creyente peca, no es porque está obligado a hacerlo, sino porque de su propia voluntad decide hacerlo. Es incomprensible que alguien que dice ser creyente, sin embargo vive de la misma manera que vivía antes de ser creyente. Debe haber un cambio. El ladrón debe dejar de robar, el borracho debe dejar de emborracharse, el adúltero debe dejar de adulterar, el orgulloso debe volverse humilde, el mentiroso debe dejar de mentir. El genuino creyente llega a ser una nueva criatura. 2 Corintios 5:17 dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".
La gracia de Dios hace una obra maravillosa de transformación en el creyente. Pero la gracia de Dios no solamente nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, sino también a vivir en este siglo, sobria, justa y piadosamente. En esencia se trata de vivir en santidad. Este estilo de vida también es fruto de la gracia de Dios operando en la vida del creyente. Cuando Pablo habla de “este siglo” se está refiriendo a la edad presente, mientras el creyente está con vida en este mundo. ¿De qué manera entonces debe vivir el creyente en esta edad? Pablo presenta tres características. La primera, sobriamente. La palabra que se ha traducido como sobrio, se traduce también como prudente en este mismo libro de la Biblia. Prudentemente significa, con una mente sana, equilibradamente, con auto control, con moderación, con discreción. Nadie puede vivir de esta manera sin la asistencia de la gracia de Dios. La segunda característica es justamente, esto significa con toda pulcritud, con toda honestidad, con toda transparencia. Un creyente justo no tiene nada que esconder en su vida, no tiene una doble vida, una vida cuando está con otros creyentes y una vida totalmente opuesta cuando no está con otros creyentes.

La tercera característica es piadosamente. Esto significa con santidad.
1 Pedro 1:14-16 dice: "como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia"
1 Pedro1:15  "sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir"
1 Pedro1:16  "porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo"
La gracia de Dios en la persona del Señor Jesucristo morando en la vida del creyente le enseña a vivir en esta edad, sobria, justa y piadosamente. Hemos visto que la gracia de Dios en la persona del Señor Jesucristo se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos vivamos en esta edad sobria, justa y piadosamente. En nuestro próximo estudio bíblico desarrollamos el tercer grandioso beneficio de la gracia de Dios.

Escrito por:   David Logacho - La Biblia dice.    Fecha de publicación  8/4/2017 12:15 PM
Número de visitantes  3595


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