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¡Liderazgo Natural y Espiritual!
Los líderes ¿Nacen o los hacen? Seguramente que son las dos cosas. Por una parte, el liderazgo es una cualidad “elusiva y eléctrica”, que viene de Dios. Por otra parte, las aptitudes de de liderazgo se distribuyen ampliamente entre todas nuestras comunidades y deberían cultivarse y desarrollarse.
Algunas personas se vuelven líderes por suerte y oportunidad. Un líder nace  porque al producirse una crisis no hay nadie que tenga mejores aptitudes para responder al desafío. José es un ejemplo perfecto de esto. Llegó a ser el primer ministro de Egipto mediante circunstancias que la mayoría de las personas “llamarían un golpe de suerte”. De hecho, su promoción fue el resultado de trece años de adiestramiento oculto y riguroso bajo la mano de Dios.
Cuando comparamos el liderazgo natural con el espiritual, podemos ver gran la diferencia que existe entre ellos.
Liderazgo Natural                                         Liderazgo Espiritual
Confía en sí mismo                                              Confía en Dios
Conoce a los hombres                                         También conoce a Dios
Toma sus propias decisiones                             Busca la Voluntad de Dios
Es ambicioso                                                        Es humilde
Crea métodos                                                      Sigue el ejemplo de Dios
Le gusta mandar                                                Se deleita en obedecer a Dios
Busca la recompensa personal                         Ama a Dios y a los demás
Es independiente                                                Depende de Dios

Cuando el ardiente celo de la Iglesia primitiva comenzó a atraer convertidos en proporciones extraordinarias, el Espíritu Santo enseñó una lección maravillosa sobre liderazgo. La Iglesia tenía muy pocos líderes para satisfacer todas las necesidades. Se necesitaba otra jerarquía de líderes, la Biblia dice “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo” (Hch. 6:3). Estos nuevos líderes debían primero y principalmente se llenos del Espíritu Santo. La espiritualidad no es fácil de definir, pero se sabe cuando está presente. Es la fragancia del jardín del Señor, el poder para cambiar la atmósfera a su alrededor, la influencia que hace que Cristo sea real a otros. Los objetivos espirituales sólo los logran las personas espirituales que usan métodos espirituales. ¡Como cambiarían nuestras iglesias y agencias misioneras si los líderes fuesen llenos del Espíritu! Independiente del talento y del encanto personal, la mente y el corazón seculares no tienen lugar en el liderazgo de la Iglesia. Jesús enseñó en cuanto al liderazgo, él era un revolucionario en cuanto a esto, no en el sentido de guerrillero, sino en su enseñanza sobre el liderazgo. El término siervo implica poco prestigio, poco respeto, poco honor. A la mayoría de la personas no les atrae un papel de poco valor como ese. Sin embargo cuando Jesús usó el término era sinónimo de grandeza. Cristo sabía que la idea del líder como “amante siervo de todos”, no agradaría a la mayoría. El asegurar nuestras propias comodidades físicas es una misión mucho más común. Pero “siervo” es el requisito para aquellos que quieren guiar su Reino. El agudo contraste entre nuestras ideas comunes acerca del liderazgo y la revolución que Jesús anunció en ninguna otra parte esta mas claro que en Marcos 10:42 – 45  “Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Este es el principio Maestro del Maestro que debe regir nuestras vidas en el momento que servimos a Dios , sigamos de cerca al Gran Siervo y dejemos que el Espíritu Santo nos controle para ser mejores.

Libro: Liderazgo Espiritual.
Utilizado con permiso de la Editorial Portavoz


Escrito por:   J.Oswald Sanders.    Fecha de publicación  8/22/2008 4:33 PM
Número de visitantes  3115


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