BBN Radio
Cómo Ir Al CieloRadioInstituto BíblicoChatRecursosIdiomasDonacionesContáctenos
Inscribirse|Acceso a los Cursos|Ayudas a sus Preguntas|BI Ayuda de Audio|Quienes somos|Herramientas|Testimonios|
Sector del estudiante
Entrada del estudiante
nombre del usuario:
contraseña:


¿olvidó su contraseña?
¿olvidó su usuario?
No es un estudiante aún
A veces los problemas son tan grandes como una montaña.

"Esto es poca cosa para el Señor, que además entregará a Moab en manos de ustedes." 2 Reyes 3:17 (NVI).

Los tres reyes de la historia salían juntos a la guerra. Era una alianza poderosa para enfrentar a un enemigo más poderoso. Los reyes de Judá, Israel y Edom sabían que solos serían derrotados por el poderoso ejército de Moab. Por eso salen juntos a la guerra. Siempre hay preocupación y miedo al salir a la guerra. Nadie sabe si va a volver. Da miedo la incertidumbre.
El ejército avanzaba a través de parajes desiertos. Y después de siete días, se encuentran sin agua. Hacía calor y la sed se convirtió en un martirio. Para los solados, para el ganado, para los caballos el agua se convirtió en una obsesión. En ese momento crítico, llegan al encuentro del enemigo. El poderoso ejército de Moab estaba enfrente. Y ahora el problema se agravaba potencialmente.
Frente estaba la batalla y por dentro la sed. Eran demasiados problemas sin solución.
Entonces aparece el profeta Eliseo y les dice a los tres reyes que ordenen a sus soldados cavar muchos pozos, Dios iba a llenarlos de agua para satisfacer a todos. Incluso, iba a darles una resonante y absoluta victoria sobre el enemigo tan temido. Aquello que para ellos era imposible de hacer o solucionar, para Dios era poca cosa. ¿Cómo se consigue agua en el desierto? ¿Cómo se vence el miedo? ¿Cómo se supera la angustia? Para Dios es poca cosa.
Hoy no tenemos una espada en la mano, ni padecemos sed. Podemos conseguir una botella de cola cola en cualquier esquina y nadie nos amenaza de muerte. Sin embargo tenemos otros problemas, que para nosotros son tan apremiantes y terribles como eran la sed y los moabitas para los israelitas. Problemas que nos quitan la paz, el sueño y la tranquilidad. Problemas que socavan nuestra esperanza e inquietan nuestro futuro. Problemas que nos tiñen de tristeza y desolación. A vceces los problemas son tan grandes como una montaña. Pero en medio de todo eso, Dios sigue siendo el mismo. ¡Dios no cambia! Y hoy vuelve a decir,con su voz poderosa y eterna: Esto para mi es poca cosa. No es que Dios menosprecia o se ríe de nuestros problemas. Pero los pone en su óptica. Para el ser más poderoso del universo,  problema y el mío no son un problema, en su absoluta potencia, Dios tiene la posibilidad de solucionar inconveniente y el mío. Confiemos en Dios.

REFLEXIÓN - Para Dios es fácil.

Un gran abrazo y bendiciones.


Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe - Devocional PC.    Fecha de publicación  11/18/2008 10:28 AM
Número de visitantes  2095


Login                                                                                           Herramientas bíblicas   Derechos de autor   Privacidad