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¡Comenzamos ya un nuevo año y tenemos mucho por hacer!

“Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.” Josué 1:6

Josué se enfrentaba al desafío más importante de su vida. Tenía que reemplazar al líder más importante de la historia de Israel y conquistar la tierra prometida. No era una tarea fácil. Todo lo contrario. Era un desafío casi imposible de cumplir exitosamente. Josué era un joven con poca experiencia en liderazgo y casi ninguna en artes militares. No hubo cursos de capacitación para él, ni post grados en Relaciones Públicas.
Pero frente a semejante empresa, Dios le promete que iba a estar con él en todo momento, le garantizaba el éxito, le iba a ayudar milagrosa y poderosamente como lo había hecho con Moisés. Nadie iba a poder enfrentarlo. Josué recibió de Dios una promesa imposible de mejorar, su terrible desafío no recaía solo sobre sus hombros. Sería Dios quien llevaría la carga más pesada. Era el mismo Dios, creador de todo, eterno y todopoderoso quien le aseguraba el éxito. Entonces, si tenía de aliado al Ser Supremo, ¿Por qué le dice tres veces Dios que se esfuerce y que sea valiente? ¿Hacía falta esforzarse si Dios iba a actuar tan increíblemente a su favor? La respuesta divina es un absoluto SI. ¿Podía Josué hacer que se caigan los muros de Jericó o abrir el río Jordán para cruzar a todo un pueblo de 2 millones de personas? Definitivamente NO. Esta era la parte que le tocaba a Dios. Pero en la campaña que iba a comenzar, era responsabilidad de Josué, tener todo en perfecto orden. Era en estos temas en los cuales él debía esforzarse y ser valiente. Dios no iba a mover un dedo para alinear a la tropa, ni para ordenar las familias, ni para entrenar a los soldados, ni para educar al pueblo para que sea obediente a sus Mandamientos, ni para que los soldados velen a la noche y no se duerman. Esa era responsabilidad de Josué. Y para esto, debía esforzarse mucho. Porque Dios no va hacer nada que podamos hacer nosotros, pero va a hacer todo aquello que no podamos.
Comenzamos ya un nuevo año y tenemos mucho por hacer. Apenas pasaron 28 días, nos quedan 337 días para “Esforzarnos y ser valientes”. Dios nos pide, que tomemos decisiones y seamos constantes. Que aceptemos los desafíos que presenta el 2009.

REFLEXIÓN - Se repite “Esfuérzate y sé valiente”, esto nos indica que es importante.

Un gran abrazo y bendiciones.

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe - Devocional PC.    Fecha de publicación  1/28/2009 10:37 AM
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