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Capítulo 9

Escatología - La doctrina de las últimas cosas

 

ESCATOLOGIA


I. Muerte física.
A. La muerte no es cesación de existencia.
B. La muerte no es sueño del alma.
C. La muerte significa separación.

II. Resurrección corporal.
A. El hecho de la Resurrección.
B. La naturaleza de la Resurrección.
C. El tiempo de la Resurrección.

III. El estado intermedio.
A. Antes de la cruz.
B. Al tiempo de la cruz.
C. Después de la cruz.

IV. La segunda venida de Cristo.
A. La importancia de la doctrina.
B. El significado de la segunda venida.
C. Los eventos de la segunda venida.

V. El anticristo.
A. Su persona.
B. Sus títulos.
C. Sus precursores.
D. Su obra.
E. Su carrera.
F. Su tiempo.
G. Su aparición.
H. Su fin.

VI. La Tribulación.
A. La Tribulación del cuerpo de Cristo.
B. La Tribulación de Israel.
C. La gran tribulación.

VII. La batalla de Armagedón.
A. Lo que no será.
B. Lo que será.

VIII. El milenio.
A. El hecho del milenio.
B. La descripción del milenio.
C. Los tipos del milenio.
D. Las condiciones durante el milenio.

IX. Los juicios.
A. Juicios a los cristianos.
B. Juicio a las naciones.
C. Juicio del gran trono blanco.

X. Después del milenio.
A. Satanás será soltado.
B. Las naciones serán juntadas.
C. Los ejércitos serán destruidos.
D. La perdición de Satanás.

XI. El futuro de los impíos.
A. La enseñanza escritural.
B. Los términos usados.
C. Las teorías propuestas.

XII. Los cielos.
A. El primer cielo.
B. El segundo cielo.
C. El tercer cielo.

Capitulo IX

ESCATOLOGIA

Escatología es la doctrina de las ultimas cosas.

I. Muerte física

La Biblia nos da la suficiente información para la fe del creyente.  La Biblia nunca fue propuesta meramente para la curiosidad.  Dios enseña a seres finitos a caminar por fe en el infinito inexplicable.

A. La muerte no es cesación de existencia.

Como 40 siglos atrás Job preguntaba, “si el hombre muriese, ¿volverá a vivir?”  Esta pregunta se ha repetido por siglos.  Aun hoy es una pregunta universal.  Es un tema de constante interés.  Que aquellos que amamos tengan que morir y ser sepultados no nos parece correcto; ¡y no lo es!   Dios no hizo al hombre para morir; El lo creó para vivir y tener comunión con el mismo.  Pero el pecado trajo la muerte y la tumba, eso es, separación de Dios.

Si el Señor tarda, todos los que leen estas palabras, e incluso quien las escribe, moriremos, porque la muerte pasó a todos los hombres (Rom. 5:12).

Un buen poema permanece más que el poeta; la voz grabada puede ser escuchada años después de que haya muerto quien la grabó; fotos de queridos nuestros permanecen, aun cuando ellos han partido.

Las cosas en esta tierra no son justas.  El rico siempre oprimió al pobre; el malvado siempre prosperó por encima de los rectos.  La justicia humana demanda un  juicio justo sobre todas las cosas en una vida después de la muerte.  Vivimos en un mundo cambiante.  Los pajaritos edifican sus nidos, aun como lo hicieron en el jardín del Edén, y los animales poseen las mismas características que tuvieron al principio.  De todas maneras, el hombre no vive como solía hacerlo, ni aun como lo hizo 25 años atrás.  Aunque todo esto es cierto, la mente inquieta del hombre todavía pregunta, “si el hombre muere, ¿volverá a vivir?”

Hay como una creencia universal en la vida después de la muerte.  Si vamos a las partes más remotas de África, donde Cristo nunca fue anunciado, podemos encontrar personas que creen en una vida después de la muerte.  ¿Por qué algunos paganos quemaban las esposas? ¿Por qué algunos sepultaban alimentos con los sarcófagos?  Ellos creían que los que partían tenían que tener compañía y alimentos para su viaje más allá de la tumba.  ¿Por qué los pájaros emigran?  Los mueven instintos internos.  El corazón del hombre y sus instintos interiores, creemos que son pruebas de que hay otra vida después.  Tanto psicólogos como filósofos sostienen que debe haber una vida después de la muerte.

Hay 2 grandes reservas hechas:

1. Reservación para los cristianos.  “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, ” (I Pedro 1:4).  En Filipenses 1:23 el apóstol Pablo usó la palabra “partir” para describir su muerte.  Por esta palabra no daba a entender  que cesaría de existir.  Partir significa “partir.”  ¿Significaba eso partir a la tumba con Cristo?  Por supuesto que no, porque Cristo no está en la tumba; El está en el cielo.  II Corintios 5:8 expone aun mas claro el sentido del partir  al decir, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”  La palabra “presentes” significa “estar en el hogar con.”  La muerte de un cristiano, por lo tanto, es presentada como un barco que levanta anclas y navega con rumbo al hogar; en otras palabras, la muerte del cristiano significa “ir al hogar.”

2. Reservación para lo impíos.   “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; ” (II Pedro 2:9).

B. La muerte no es el sueño del alma.

La palabra dormir en la Escritura, concerniente a los muertos en Cristo, significa “descanso.” No significa un estado de “inconciencia.”  El cuerpo puede morir, pero el alma y el espíritu nunca mueren.  En la resurrección, el cuerpo será levantado, no el alma y el espíritu.  La Escritura claramente establece que el alma está ausente del cuerpo y presente al Señor; y que el alma y el espíritu están completamente despiertos y concientes a lo que les rodea.  Eso lo vemos claramente en Ap.6:9, 10: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.  Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”  Aquí nosotros tenemos almas, vivas, y razonando con Dios.

El apóstol Pablo dijo, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Fil. 1:21). “Vivir” significaba que Pablo tenía perfecta comunión con el Cristo viviente. Si la muerte fuese el fin, ¿por qué razón Pablo diría, “y morir es ganancia?”

C. La muerte significa separación.

Muerte en las Escrituras siempre significa “separación.”  Muerte física es la separación de alma y espíritu del cuerpo.  Muerte segunda es la eterna, completa, y final separación de Dios (Ap. 21:8).

Vida significa “unión” (Juan 3:16).  Muerte significa “separación” (Rom. 8:35-39).  El ego, el “yo,” vive en una casa de carne.  No soy un cuerpo que tiene alma y espíritu, sino un alma y espíritu que tiene un cuerpo.  Y ese cuerpo puede sufrir varios cambios, pero nosotros mismos, eso es, nuestro ego, nunca cambia.  En realidad las personas no pueden vernos, no pueden ver el ego, sino solamente su casa, o tienda, en la cual mora.  La muerte es la partida desde esa casa (II Pedro 1:13,14; Fil. 1:21,24; Gal. 2:20; II Cor. 5:6,7; Job 19:26; Lucas 16:26; II Tim. 4:6; II Cor. 12:2).  Los hombres han estado sepultando cuerpos por mas de 6 mil años; sólo cuerpos, no personas.

El alma es el asiento de las emociones y apetitos.  El espíritu es el asiento de la inteligencia del hombre.  La muerte, entonces, no es un círculo, ni una casilla.  No seremos informes si partimos de esta vida, sino que nuestra alma y espíritu serán plenamente conscientes, existiendo en la misma forma como nuestros cuerpos.

La memoria probablemente se situé en el cerebro, pero el cerebro no es la fuente de los pensamientos.  Tal vez recordemos cosas que han sucedido 10 años atrás, pero no tenemos el mismo cerebro que teníamos hace 10 años.  Yo poseo un cerebro, pero el cerebro no soy yo.  La muerte simplemente significa, “yo he partido”; yo estoy separado de mi cuerpo.

II. La Resurrección corporal

A. El hecho de la resurrección.

1. Anticipada en el AntiguoTestamento.  Algunos términos como “en los últimos días,” “despertar y vivir,” son indicativos de una resurrección.  El Antiguo Testamento contiene muchos tipos de resurrecciones.  José fue contado como muerto, pero el retornó a su padre; Jonás estuvo en el vientre del pez por 3 días y 3 noches, y luego fue liberado; Daniel fue puesto en el pozo de los leones, un lugar de muerte, pero salió vivo; Israel murió en el desierto, y un nuevo Israel entró a Canaan.  Todas estas historias llegaron a ser figuras de resurrección.  Las siguientes Escrituras verifican la resurrección.  “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.” (Is. 26:19).  Ver también Job 19:26, 27; Salmo 16:9, 11; Daniel 6:23; 12:2; Mateo 12:40.

2. Revelada en el Nuevo Testamento.  “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22). Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24:15).  Ver también Mateo 22:30-32; Lucas 14:13, 14; 20:35, 36; Juan 5:28, 29; 6:39, 40, 44, 54; I Tesalonicenses 4:14-16: II Timoteo 1:10.  Cristo no vino para salvar mi alma solamente, sino todo mi ser: mi alma, mi espíritu, y mi cuerpo.  Todo mi ser será salvo.

B. La naturaleza de la resurrección

Nunca se coloca a la muerte como la esperanza del creyente.  En Corinto, algunos habían declarado que no había resurrección corporal, pero en I Cor. 15, Pablo les demuestra la realidad de la futura resurrección por la propia resurrección de Cristo: si alguien no cree en la resurrección de los hombres, entonces es imposible creer en la resurrección de Cristo; y si Cristo no hubiese resucitado, no habría Evangelio, y sin Evangelio, no seriamos salvos.

Satanás siempre ha estado contra la Palabra de Dios, y tiene muchas armas preparadas para atacarla.  La revelación que más deprecia es la resurrección.  También el Materialismo niega la resurrección.  Ciertos espiritualistas también niegan la resurrección corporal.  Nunca debemos dudar de la resurrección.  “me olvido de Dios cuando digo, ¿cómo puede ser esto?” Aunque los hombres crean o entiendan que la resurrección significa poco; sin embargo, la resurrección es cierta.

Algunas personas no creen que la carne y los huesos serán perfeccionados.  Cuando hablamos de la resurrección de Cristo, esa gente sostiene que fue una resurrección espiritual.  Nosotros sabemos por la Escritura que ellos no saben lo que dicen.  El espíritu de Jesucristo no fue puesto en la tumba; sino solo su cuerpo.  Los soldados romanos no vigilaron el sepulcro para guardar un espíritu, sino para guardar su cuerpo.  Fue Su cuerpo lo que ellos vigilaron; ¡y fue Su cuerpo que se levantó de los muertos!

Un texto bíblico usado por aquellos que creen solo en una resurrección espiritual es I Corintios 15:44:  “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.”  Note que el versículo no dice “un espíritu corpóreo", o algo así, sino que dice “cuerpo espiritual.” Creemos que el cuerpo natural está controlado por el alma; el cuerpo espiritual estará controlado por el espíritu; y por tanto será un cuerpo espiritual.

1. Teorías propuestas.
a. La teoría germinal.  Esta es una vieja creencia que está en el Talmud.  Según ella, en el hombre hay un pequeño huesito, que la muerte no puede destruir, y desde ese germen el cuerpo será resucitado.  Algunos cristianos adhieren a esta teoría, usando I Corintios 15:36, 37 como base.
b. La teoría de la identidad.  Esta es la creencia de que el cuerpo en la resurrección será levantado tal como fue sepultado.  Si le faltaba un brazo, le faltara; un niño resucitara niño; un lunático será lunático, etc.  Los mahometanos sostienen esta teoría.  Si esto fuese cierto, no seriamos semejantes a Cristo.
c. La teoría de la reencarnación.  Esta idea sostiene que cuando un hombre muere va inmediatamente a otro cuerpo.  Si esto ocurriese, no estaríamos nunca “en casa” con el Señor.  Cuando una persona muere, volverá a ser un ser humano completo al tiempo de su resurrección corporal (I Tes. 5:23).
d. La teoría del cuerpo intermedio.  Esta teoría afirma que el creyente recibe su cuerpo resucitado inmediatamente después de su muerte.  Se basa en II Cor. 5:1-4:  “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.  Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.  Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.”   Pero el autor de estos estudios cree que esta Escritura solo se refiere a aquellos creyentes que estén viviendo cuando el Señor venga.

2. La verdad para creer.  La resurrección es por Poder Divino!  “pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.”  (I Cor. 15:38).  El propio cuerpo resucitado de Jesucristo demostró tener carne y huesos.  Cuando Cristo apareció a sus discípulos, El les insistió, “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lucas 24:39).  Cristo no dijo que no había espíritus, sino que un espíritu no tiene carne ni huesos.  Ezequiel 37 presenta la resurrección de la nación de Israel; y se mencionan carne, huesos y espíritu, pero no se menciona sangre.  La Ley demandaba el derramamiento de sangre, y Cristo derramó su sangre para pagar sus demandas.  En la resurrección, parece ser que tendremos cuerpos sin sangre; la vida estará en el espíritu de los hombres.

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Fil. 3:20, 21).   Nuestros cuerpos, los mismos que fueron plantados en muerte, pasarán por una gran transformación y serán resucitados.  Si plantamos una rosa, rosa se levantará; si plantamos trigo, trigo se levantará; si plantamos hierba mala, hierba mala se levantará; si se planta cuerpo natural, cuerpo humano glorificado se levantará.  Dios mira los cementerios como campos de cosecha.  Las semillas en esos campos son los cuerpos de los muertos, y la cosecha será la resurrección.

“y nosotros seremos transformados.”  (I Cor. 15:52c).  Tendrá lugar una gran transformación, pero será el mismo cuerpo, pues por medio del cuerpo resucitado de Cristo tenemos la comprobación de que será el mismo cuerpo, así como él llevó en su cuerpo resucitado la marca de los clavos.

I Corintios 15:42-44 describe la resurrección de los justos (Dios no nos dice nada sobre los cuerpos de resurrección que tendrán los condenados):  “se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción.”  Un cuerpo muerto es un cuerpo corruptible.  Un cuerpo vivo es al presente un cuerpo mortal.  No se nos dice en la Escritura de plantar un cuerpo mortal.  Un cuerpo corruptible está sujeto al deterioro hasta llegar a ser polvo, pero un día será levantado en incorrupción, un cuerpo apto para el cielo, que nunca más será afectado por ninguna corrupción.  “Se siembra en deshonor; resucitará en gloria.”  Estos cuerpos viles han sido deshonrados por el pecado, pero un día serán levantados en gloria a semejanza del cuerpo de gloria del Señor.  “Se siembra en debilidad; resucitara en poder.”  El pecado nos ha debilitado.  Lo más débil del mundo es un cuerpo muerto.  Tiene ojos que no pueden ver y oídos que no pueden oír; no se podrá resistir a ser puesto en un ataúd y en una tumba.  El cuerpo muerto no ofrece ninguna resistencia.  Pero estos mismos cuerpos débiles serán resucitados con gran poder.  Medite en lo que el hombre puede hacer acerca de eso, y luego piense en lo que Dios hará.  El creyente resucitado creemos que estará capacitado para ver seres espirituales.  El hombre mortal tiene microscopios y telescopios, pero, oh, ¡qué capacidades que tendrán nuestros ojos en los cuerpos glorificados!  Así también, hoy tenemos limites de velocidad para movernos, pero pensamos que en la resurrección no tendremos los limites de ahora.  En general, nuestros estándares de ahora no serán los límites de entonces.  “Se siembra cuerpo natural; resucitara cuerpo espiritual.”  El cuerpo natural es nuestro cuerpo animado actual, con carne, huesos y sangre.  Nuestros cuerpos espirituales de resurrección estarán compuestos por carne y huesos, probablemente sin sangre, y serán controlados por el espíritu.

C. El tiempo de la resurrección.

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”  (I Cor. 15:22).  Todos los hombres serán levantados de entre los muertos, pero no todos al mismo tiempo.  Las Escrituras plenamente declaran que habrá dos resurrecciones, y no una resurrección general.  Ellas son la primera resurrección y la segunda resurrección. (Ap. 20:5, 6).

1. La primera resurrección.  La primera resurrección incluye a Cristo y a todos los creyentes de todos los tiempos.  Es la resurrección para vida.  Esta resurrección sucede en diferentes momentos.  Cristo ya resucitó; la iglesia resucitará en el arrebatamiento (antes de la tribulación); y los santos del Antiguo Testamento y tribulación después de la tribulación.
a. Cristo, las primicias.   “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” (I Cor. 15:20).  Las primicias eran las garantías de Dios de que la cosecha entera vendría después.  Cristo, como las primicias de Dios, garantiza que la cosecha vendrá mas tarde.  “Porque yo vivo, vosotros vivireis” (Juan 14:19b).  Hay registros de otras personas levantadas de entre los muertos, pero fueron como resucitaciones, ellos volvieron a morir.  Cristo resucitó para nunca mas morir!  “He aquí, yo vivo por los siglos de los siglos” (Ap. 1:18b).
b. Los santos resucitados en la resurrección de Cristo.  Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” (Mat. 27:52, 53).  En una ocasión, el Señor Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Juan 12:24).  Cristo murió y fue plantado como un grano de trigo, pero cuando él resucitó de entre los muertos, el trajo mucho fruto con El.  Parte de esos frutos fueron los santos que levantó inmediatamente después de su resurrección.  No sabemos quienes fueron, no sabemos cuantos fueron, ni sabemos a donde fueron llevados.  Tal vez fueron llevados al cielo con El, El fue las primicias, y sabemos que en la fiesta de las primicias, un manojo de espigas se ofrecía al Señor.  Había más de un grano en el manojo.  Por eso, podemos creer que hubieron más personas en esas primicias y no sólo Cristo.
c. El cuerpo de Cristo (La Iglesia).  La iglesia tendrá su propia resurrección.  “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tes. 4:16).  No encontramos a la iglesia en el Antiguo Testamento (Ver Capitulo VII).  Por tanto, los profetas del Antiguo Testamento no dijeron nada de su bautismo espiritual, su arrebatamiento, su resurrección y su  transformación.  La iglesia era un misterio escondido en Dios; y fue primeramente revelado a Pablo (Ef. 3:1-9). Aunque, los santos del Antiguo Testamento sabían de sus propias resurrecciones, lo cual ocurrirá después de la tribulación (Dan. 12:2, 13).

La resurrección de la iglesia fue revelada al apóstol Pablo; ocurrirá antes de la tribulación. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Ap. 3:10).  Ver también I Tesalonicenses 1:10.

Han pasado casi 20 siglos desde que Cristo, las primicias, ha sido resucitado.  Y el día de la resurrección de la iglesia es desconocido para nosotros.
d. Los santos del Antiguo Testamento y de la tribulación
.  Esta fase de la primera resurrección tendrá lugar después de la tribulación, más de 7 años después de que la iglesia haya sido resucitada.  Incluye todo los santos que no forman parte del cuerpo de Cristo.  “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.”  (Dan. 12:13).  Ver también Daniel 12:1,2.

2. La ultima resurrección.  La última (o segunda) resurrección ocurrirá después del milenio, e incluirá a todos los muertos impíos de todos los tiempos.  Serán resucitados para comparecer ante el Gran Trono Blanco.  “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.  Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Ap. 20:5, 6).

III. El Estado Intermedio

¿
Donde están ahora los muertos? es la gran pregunta en los labios de toda la humanidad.  La única cierta y correcta respuesta es dada por la Palabra de Dios.  Otras respuestas no son nada, sino voces de babel.
Los conceptos siguientes son para recordar mientras explicamos el estado intermedio, el estado de los hombres entre la muerte y la resurrección: La muerte es separación del alma y del espíritu, desde el cuerpo.  El alma y el espíritu van juntos en la muerte.  El alma es el trono de los apetitos, y el espíritu es el trono del conocimiento, y van juntos en la muerte, como vemos en el ejemplo del hombre rico en el Hades.  El estaba en tormentos; tenía sentimientos. El razonaba; su espíritu y su alma estaban juntas.

La palabra “Seol” y la palabra “Hades” indican lo mismo.  “Seol” es la palabra hebrea en el Antiguo Testamento.  “Hades” es la palabra griega en el Nuevo Testamento.  Sabemos que significan lo mismo porque el apóstol Pedro citó en Pentecostés el Samo16, diciendo: “Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.” (Hechos 2:27).  Salmo 16 usa la palabra hebrea “Seol” y en este texto de Hechos aparece la palabra griega Hades.  De ese modo, Hades y Seol son lo mismo.  Es el lugar adonde parten las almas y espíritus de los hombres.
1. Nunca encontramos estas palabras en plural.

2. El Seol y el Hades nunca son situados sobre la tierra.

3. La Biblia nunca habla de un Seol individual.

4. El hombre nunca es puesto en uno de ellos, como si fuese una tumba.

5. El hombre nunca cava o preparara un Seol, o Hades.

6. La Biblia nunca habla de un hombre tocando un Seol.

7. La Biblia nunca habla de un cuerpo yendo al Seol, a excepción de una vez, y la excepción confirma la regla.  Coré (Num. 16:28-33) desafió el liderazgo de Moisés y el sacerdocio de Aarón, e influenció a muchos en Israel contra ellos.  Entonces Dios mostró su desagrado haciendo que la tierra se abriese y tragara a Coré y su familia. 
En Lucas 16:19-31 tenemos la historia de Lázaro y el rico, habiendo ambos muerto y existiendo en el estado intermedio.  Algunos piensan que esta historia fue solo una parábola.  Pero en todas sus parábolas, el Señor nunca menciona nombres propios, como lo hace aquí. Aun si fuese una parábola, entendemos que cada parábola fue dicha para edificar sobre la verdad (Mat. 13:3).

La siguiente es una interpretación común (que no compartimos) de la así llamada parábola:
Hombre rico: la nación judía, ricos en lo que Dios les había dado.
Lázaro: los gentiles, pobres a la puerta del hombre rico.
Ambos murieron: el fin de la dispensación, en la que ambos fueron bendecidos por el evangelio.
¿Cómo puede alguien decir que esto se refiere a judíos y gentiles, cuando la Escritura no lo dice?  ¿Por qué el Señor utilizaría al hombre rico para tipificar la nación judía, cuando en el pasaje anterior estaba amonestando al rico? 
No hay una gran sima entre el judío y el gentil.  Ninguna nación de los gentiles ha rogado de los judíos como Lázaro rogó pan del hombre rico.
Si la nación judía murió (hombre rico), ¿quiénes fueron los 5 hermanos que quedaron vivos?

En definitiva creemos que estos 2 hombres que murieron fueron 2 personas y que fueron al Hades.

A. Antes de la cruz.

La cruz es la línea divisoria de muchas verdades escriturales.  ¿Adónde iban los muertos antes de que Cristo muriera en la cruz?  Creemos que todos ellos iban al mismo lugar: el Hades (Seol), pero a diferentes sectores.

Desde Números 16:33 sabemos que el Seol, o Hades, esta en algún lugar dentro de la tierra. “Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.”   Desde Lucas 16:19-31 sabemos que el Hades tiene 2 compartimentos o sectores: El Seno de Abraham, el lugar de los justos, adonde Lázaro fue llevado; y el lugar de los tormentos, adonde fue el hombre rico.  Una gran sima separa estos 2 sectores.

Entonces sabiendo que el Seol (Hades) esta en algún lugar bajo tierra, y que tiene 2 sectores, nos volvemos al Señor Jesucristo mismo para encontrar su exacta ubicación.  “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.(Mat.12:40).  Efesios 4:9, 10 lo hace más claro todavía: “
Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?  El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Filipenses 2:9, 10 dice, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  Esto habla de la futura adoración de Cristo de parte de toda la creación.  Ahora, prestemos atención a las palabras entrelineas del texto anterior.  Descender “bajo la tierra” significa sumergirse, como un submarino bajo el agua.  Por eso, concluimos que el Seol (Hades) está en el corazón de la tierra, está compuesto de 2 sectores, uno para los muertos justos y otro para los muertos injustos, con una gran sima que separa a ambos grupos.  Por medio de la revelación del Señor de esta historia del hombre rico y Lázaro, la cual narró antes de su muerte en la cruz, podemos ver que todos los hombres, ya sean justos o injustos, antes de la cruz de Cristo iban al Hades después de sus muertes.

B. Al tiempo de la cruz.

Bajo este titulo solo consideraremos a 2 personas, el Señor Jesús, y el ladrón arrepentido. Una vez muerto, el Señor Jesús fue al Hades.  Sabemos esto por el Salmo 16:10, que dice, “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.”  El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés de Hechos 2, citó ese mismo texto, pero el usó la palabra griega “Hades,”en vez de la hebrea “Seol.”  Sus palabras describieron la resurrección de Cristo, y observamos que el había ido al Hades.  Entendemos eso por el uso de las palabras “no dejarás.”  El Espíritu Santo no hubiera empleado esas palabras si él no hubiera ido allá.  En lo referente al ladrón crucificado, creemos que fue al Hades con Jesús, al sector reservado para los muertos justos.  “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23: 43b). ¿Cuántos días Jesús estuvo en el Hades?  Tres días.  Desde el principio de esos 3 días, el ladrón estuvo con Jesús en el Paraíso; por lo tanto, aprendemos que Paraíso era otro nombre dado al seno de Abraham, el cual era el lugar de los muertos justos.

C. Después de la cruz.

¿
Adonde van hoy las personas al morir?  Los impíos aun van al Seol (Hades), para aguardar el juicio final.

Los justos, van al cielo para estar con el Señor.  “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (II Cor. 5:8).  Cuando Cristo se levantó de entre los muertos “llevó cautiva la cautividad” (Ef. 4:8).  Cristo vació el sector del Hades (Seol) correspondiente a los justos, y los llevó consigo a la gloria.  El paraíso estaba, en un tiempo, en el corazón de la tierra; pero ahora está en el tercer cielo.  “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” (II Cor. 12:2-4).

IV. La segunda venida de Cristo

A. La importancia de la doctrina.

Se ha dicho que uno de cada 25 versículos del Nuevo Testamento habla de la segunda venida de Cristo, mientras que en el Antiguo Testamento hay 8 versículos concernientes a su segunda venida por cada versículo concerniente a su primera venida.  En la promesa de un redentor (Gen. 3:15), la segunda venida es mencionada antes que la primera.  “ésta te herirá en la cabeza," [ocurrirá en su segunda venida], "y tú le herirás en el calcañal."  [ocurrió en primera venida, en la cruz].”

1. Testimonio del Señor.  “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3).  Ver también Mateo 24, 25; Marcos 13; Lucas 21.

2. Testimonio de los Ángeles. 
los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11).

3. Testimonio de Pedro.  “y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; ” (Hechos 3:20).  Ver también I Pedro 5:4; II Pedro 1:16.

4. Testimonio de Pablo.   “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; ” (I Cor. 1:4-7).  Ver también Romanos 11:26: I Corintios 15:23; II Corintios 5; Filipenses 3:20; Colosenses 3:4; I Tesalonicenses (toda la epístola); II Tesalonicenses 1:7, 10; I Timoteo 6:14; II Timoteo 4:8; Tito 2:11-14; Hebreos 9:28.

5. Testimonio de Santiago.   Los profetas, citados por Santiago, representan al Señor diciendo, “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,” (Hechos 15:16).  Ver también Santiago 5:7.

6. Testimonio de Juan.  “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2).  Ver también I Juan 2:28, y el libro de Apocalipsis.

7. Testimonio de Judas.  “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).

B. El significado de su segunda venida.

1. Lo que no es.
a. No es la muerte.  La muerte es la partida de un santo, no la venida del Señor.  El Señor vendrá, pero la muerte puede que nunca llegue para el creyente.
b. No es la caída de Jerusalén.  Lucas 21:20-24, y I Tesalonicenses 4:13-18 no ocurrieron cuando cayó Jerusalén.  La segunda venida de Cristo esta vinculada al recogimiento de Israel, no a su dispersión.
c. No es la venida del Espíritu Santo.  Cristo dijo que enviaría a otro (Jun 14:16).  I Tesalonicenses 4: 13-18 no ocurrió cuando vino el Espíritu Santo.  Observe que todas las epístolas que hablan de la segunda venida fueron escritas después de Pentecostés.
d. No es la conversión de un pecador.  Si fuera así, el tendría que venir millones de veces.           e. No es la difusión del cristianismo.  El mismo Señor Jesús, en persona, regresará.
f. No es el fin del mundo.  Cuando Cristo venga, el mundo no será destruido, porque el reinará por mil años después de que aparezca.

2. Lo que es.
a. Será una venida personal.  Juan 14:3 dice, “vendré otra vez.”  No debemos esperar un espíritu, sino el mismo Señor corporalmente.  I Tesalonicenses 4:16, 17 dice “el Señor mismo.”  Hechos 1:11 declara “este mismo Jesús”; no otra persona o cosa, sino Cristo mismo.
b. Será una venida visible.  “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (Mat. 24:27).  Ver también Zacarías 12:10; Apocalipsis 1:7.
c. Significado de las palabras griegas usadas.
(1) Parousía.  Significa su presencia personal.  Y se usa esta palabra no solo para hablar de la venida del Señor, sino también de la venida de otros hombres (I Cor. 16:17; II Cor. 7:6,7; Filipenses 1:26).  En lo que concierne a la venida del Señor, será en un instante, cuando cese su ausencia y comience su presencia (Mat
. 24:3, 27; I Cor. 15:23; I Tes. 2:9; Sant. 5:8).
(2) Epifanía.  Esta palabra significa sencillamente “aparición.”  Es usada para ambos eventos (II Tim. 1:10; II Tes. 2:8; I Tim. 6:14; II Tim. 4:1,8; Tito 2:13).
(3) Apokalipsis.  El significado literal es “correr un velo o telón para revelar.”  Enfatiza la visibilidad del retorno del Señor (II Tes. 1:7; I Pedro 1:7, 13; 4:13.  Se usa también para hombres: Romanos 8:19; II Tesalonicenses 2:3,6, 8).
d. Es una venida en 2 fases.
(1) Cuando Cristo venga por sus santos en el aire.  “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, ” (II Tes. 2:1).  La promesa del retorno de Cristo de Hechos 1:9-20 fue dada antes de que el arrebatamiento fuera revelado.  Hebreos 9:28 no tiene nada que ver con el arrebatamiento.
(2) Cuando Cristo venga con sus santos a la tierra.  “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, ” (Judas 14).
(3) Estas 2 fases son grandemente distintas.
(a) Diferentes en carácter.  “por los suyos” es un acto de fe; “con los suyos” es un acto de juicio público.
(b) Diferentes en Manera.  Una en secreto, la otra es una manifestación pública.
(c) Diferentes en lugar.  “por los suyos”, en el aire (I Tes. 4:17); “con los suyos”, a la tierra (Zac. 14:14).
(d) Diferentes en tiempo.  “Por los suyos” será antes de la tribulación (Angustia para Jacob); “con los suyos” ocurrirá después de la tributación (Angustia para Jacob).  Nunca encontramos en las Escrituras señales para anunciar su venida por sus santos, pero se anuncian señales para antes de su venida con sus santos (Compare II Tes. 2:1-3 con Is. 13: 6-9).
(e) Diferentes en Dispensaciones.  Viniendo “por sus santos” será terminando la dispensación de la gracia; viniendo “con su santos” ocurrirá al principio de la dispensación del milenio.
(f) Diferentes en propósito.  Viniendo “por sus santos” cumplirá su promesa de regresar para llevar los suyos (Juan 14:3); viniendo “con sus santos” como guerrero en caballo blanco, destruirá a sus enemigos (Judas 14).
(g) Diferentes en relación.  “Por sus santos” será la adopción final de los hijos de Dios; “con sus santos” será el tiempo para que los hijos de Dios sean manifestados al mundo. (Rom. 8:19,23).

C. Los eventos de la segunda venida en relación al cuerpo de Cristo.

Al tratar el tema del arrebatamiento de la iglesia, reconocemos el hecho de que la palabra “arrebatamiento” no es una palabra escritural.  No obstante, el arrebatamiento es un hecho escritural.

1. La resurrección de los muertos en Cristo.  “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (I Tes. 4:16).  Este acontecimiento incluirá a todos aquellos que murieron antes de alcanzar una edad de responsabilidad ante Dios, tales como bebes, los mentalmente dañados, etc.  Si Cristo no regresara, no habría resurrección, y si no hubiese resurrección, el hombre sería por siempre un espíritu.  Si el diamante puede ser hecho a partir del carbón, zafiro del barro, y vidrio de la arena, ¿no podría acaso Dios rehacer nuestro cuerpo de manera maravillosa?

2. La transformación de los vivos en Cristo.  “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.  Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” (I Cor. 15:51-53).  El cristiano es alguien que no espera la muerte, sino la conquista de la muerte.  Las palabras “No todos dormiremos” significan “no todos moriremos.”  ¡Qué gloriosa esperanza es esta!  ¡Qué grito de victoria será aquel día!  “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (I Cor. 15:55).  ¿No es acaso una esperanza bendita que sea posible para nosotros partir sin muerte?   Ningún hombre, incluso aunque sea cristiano, quiere morir.  Eso es natural.  El cristiano, no obstante, es alguien que no tiene miedo a morir.   El cristiano es la única persona que tiene esperanza de no ver muerte jamás.  Ciertamente sabemos que la Escritura dice, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez.”  ¡Pero la Escritura no dice para todos los hombres!  La transformación de los que estemos vivos al momento de su venida no será por muerte, sino que ¡nosotros no moriremos!

3. El arrebatamiento de todos los de la fe en Cristo.   “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.” (II Tes. 2:1, 2).  Estos textos, y la frase, “seremos transformados,” eliminan la posibilidad de un arrebatamiento parcial.  El cuerpo de Cristo por entero será arrebatado; el cuerpo no puede ser fraccionado.  El cuerpo de Cristo estará completo.  Ningún miembro de su cuerpo será dejado para pasar por la tribulación.  Y alguien puede decir, “¿Como podrá ser eso?”  Dios llevo a Elías sin pasar por muerte; Dios puede llevar millones de personas, y aun muchos millones de personas.

El arrebatamiento de la iglesia causará una gran separación.  Todos los incrédulos serán dejados para pasar por la tribulación.  Y el arrebatamiento de la iglesia también será el medio para lograr una gran reunión.  “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (I Tes. 4:17).  Que grandiosa palabra es “juntamente”; todos nuestros amados en Cristo “juntos” para siempre.

“aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, ” (Tito 2:13).  Estamos esperando que venga.  ¿Estas esperándole hoy? ¿Estas esperando que llegue esta noche?  La Escritura nos instruye y anima a esperarle.

V. El anticristo

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gen. 3:15).  Mientras este versículo habla de Cristo como la simiente de la mujer, también proféticamente creemos que declara al anticristo como la simiente de la serpiente.  La simiente de la serpiente, el anticristo, se menciona por primera vez en el primer libro de la Biblia, y se describe plenamente en el último libro de la Biblia; como así también puede ser encontrado entre otros libros de la Biblia.   Esto es muy significativo.

A. Su persona.

Algunos creyentes en los primeros tiempos pensaron que Nerón era el anticristo.  Luego de unos siglos los valdenses, los Hussitas y los seguidores de Wycliffe declararon que pensaban que la iglesia Católica Romana era el anticristo.  La iglesia Católica Romana, por su parte, declaraba que Napoleón era el anticristo.  Durante la primera guerra mundial, se pensaba que el Kaiser Wilhelm de Alemania era el hombre de pecado.  Muchos hombres fueron propuestos para este personaje, pero es inútil especular, pues no será revelado hasta después del arrebatamiento de la iglesia (II Tes. 2:1-12).

Será un hombre.   “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Ap. 13:18). Note que la Escritura dice que tendrá número de hombre.  El número del hombre es 6.  Dios dice su numero será 6-6-6: será un hombre; será un hombre; será un hombre!  No será una iglesia falsa; no será un sistema; será un hombre.  Y se manifestará finalmente en Jerusalén, no en Roma.

1. Parece que será un judío.   “Del Dios de sus padres no hará caso” (Dan. 11:37a).  “Dios de sus padres” parece ser de Abraham, Isaac y Jacob.  “Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.” (Juan 5:43).  La palabra “otro” parece indicar “otro Judío.”  El titulo "anticristo" es un titulo judío, y nos parece que los judíos no aceptarían a un gentil como Mesías.

2. Será un genio.  Será el hombre mas destacado que este mundo haya visto aparte del Señor Jesucristo.
a. Un genio intelectual.  “Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.” (Dan. 8:23).  Ver también Ezequiel 28:3.
b. Un genio en oratoria.  “pero vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.” (Dan. 11:21b).  Será una imitación de aquel de quien se dijo:  “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre.”
c. Un genio en su acción de gobierno.  Se levantará desde la oscuridad al poder.  El será el “cuerno pequeño” del que habla Daniel 7, y la “bestia” de Apocalipsis 13 y 19.  Todos los reyes le entregarán el poder.
d. Un genio en su gestión comercial.  Nadie podrá comprar ni vender sin su marca.  “y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.” (Ap. 13:17).
e. Un genio militar.  “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” (Ap. 6:2).  “¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Ap. 13:4b).
f. Un genio de la religión.  Demandará ser adorado como Dios.  “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” (II Tes. 2:4).

B. Sus títulos.

1. Hombre de pecado.  Este es el mas importante y mas terrible de todos sus títulos.  Todos los pecados del hombre serán corporizados y encabezados en él.  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, ” (II Tes. 2:3).

2. Hijo de perdición.  El texto anterior lo declara como hijo de perdición.  (II Tes. 2:3).

3. El inicuo.  “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;” (II Tes. 2:8).  Cristo es el  Justo; el anticristo será el inicuo.

4. El mentiroso.  “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, ” (II Tes. 2:11).  Jesucristo es la verdad; el anticristo será la mentira.  Juan 8:44 dice que el diablo es un mentiroso “y el padre de la mentira."

5. El anticristo. “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.” (I Juan 2:18).

6. El rey de Babilonia religiosa.  Babilonia es siempre el trono de Satanás.  Sobre la Babilonia de los últimos días reinará el anticristo.  (Ap. 17 y 18).

7. El cuerno pequeño.  “Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.  Daniel 7:8.

8. El rey altivo.  “Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá.” (Dan. 11:36).

9. El asirio.  “Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.” (Is. 10:5). Ver también Isaías 10:12, 24.

10. La bestia.  (Ap. 13, 17 y 19).

C. Sus precursores.

Vemos algunos en las Escrituras, y otros fuera de las Escrituras.

1. Caín.  El negó la sangre y llegó a ser mentiroso y asesino. (I Juan 3:12).

2. Nimrod.  Su historia precedió al llamado de Abraham a la tierra prometida.  El anticristo precederá al llamado de la simiente de Abraham y la entrada por segunda vez a la tierra prometida.  Nimrod significa “rebelde,” hombre poderoso que se levantó contra el Señor.”  Del mismo modo hará el anticristo.

3. Saul.  Este rey de Israel fue pedido por el pueblo, pero se levantó contra el ungido del Señor.  Pensamos que también el anticristo será aceptado por los pueblos, y se levantará contra el Cristo de Dios.

4. Absalom.  Absalom significa “padre de paz”; pese a eso se levantó contra su padre.  Ostentaba ser hombre de paz pero trató de robar el reino.  Así será con el anticristo.

ABSALOM

ANTICRISTO

1. Hombre de belleza

1. Lo mismo.

2. Trató de ganar el reino con halagos.

2. Lo mismo.

3. Se edificó una efigie.

3. Lo mismo.

4. Terminó en un fin violento.

4. Lo mismo.


5. Nabucodonosor.  Fue el primer rey de imperio mundial, y llegó a ser como un anticipo del gran rey de los últimos días.

6. Antioco Epifanes.  Fue un malvado hombre que vapuleó a Jerusalén, matando miles y miles de judíos.  Tomó un cerdo y lo sacrificó en el altar del templo.  El anticristo también profanará el templo judío.

7. Alejandro el grande.   Un genio militar que nunca fue derrotado.  Buscó que le adorasen. Lo mismo hará el anticristo.

8. Caligula.  A este emperador romano llegaron a considerarlo loco.  Creemos que fue poseído por demonios.  El anticristo será plenamente poseído por Satanás.

9. Nerón.  Durante su vida, algunos cristianos creían que era el anticristo.

10. Carlomagno.  Este hombre fue considerado un gran guerrero y estadista.  El anticristo será lo mismo.

11. Napoleón.  El pensó revivir el imperio romano.  El anticristo tendrá esos mismos planes.

12. El Kaiser Wilhelm.  Este líder del imperio germano tenía un objetivo similar al de Napoleón.  Se dice que cada general tenía un mapa del santo imperio romano.

13. Mussolini.  No hay dudas de los objetivos de este hombre.  Una vez hizo un mapa de todo el imperio romano e incluyó a Inglaterra en él.  Inglaterra reclamó en aquel entonces, pero el mapa permaneció.  El anticristo no solo hará un mapa, sino que levantará un gran imperio.

D. Su obra.

Su obra será motivada por Satanás, gobernando el mundo y tratando de destruir a los judíos (Is. 10:12-27).

F. Su carrera.

Recuerde, este será una mueca y una mímica de Cristo.  Tal  vez declare ser su reencarnación.  Su nacimiento será oscuro; comenzará como cualquier hombre en los asuntos del mundo; pero rápidamente será promovido hasta llegar a ser el gobernador del mundo entero.  Daniel 9:27 dice que “confirmará pacto con muchos” incluyendo a judíos.   Por tres años y medio de la tribulación los judíos estarán respaldados para adorar en el templo que habrán de construir.  Esto era difícil de creer años atrás, pero es más fácil mirando al Israel de hoy.  Volvieron a ser nación; volvieron a tener gobierno en Jerusalén, ejercito, fuerza aérea; y están haciendo negocios con el resto del mundo.  ¿Por qué todavía existen?  ¿Está sucediendo el último recogimiento de Israel?  ¿Están esperando al Mesías?  No.  La mayor parte de Israel ha retornado a su tierra en incredulidad.  Incluso muchos de ellos ni siquiera creen en el Dios de sus padres, y mucho menos en su Mesías rechazado.  Y entonces, ¿qué está esperando la nación de Israel?  Aunque no lo saben, espera por el surgimiento del anticristo.  Este hará pacto con ellos.  He allí a Israel aguardando por el anticristo.

“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, ” (Ap. 13:3).  Según esta Escritura y Apocalipsis 17, aparentemente el anticristo sufrirá la muerte, morirá.  Las palabras “herida mortal” se pueden traducir “golpe de muerte.”  Apocalipsis 13:12 tiene la expresión, “cuya herida mortal fue sanada,” lo que indica su muerte y posterior resurrección por algún modo.  Ver también Apocalipsis 13:14.  No nos debe asombrar que el mundo se maraville entonces y diga, “¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Ap. 13:4b).

El será el séptimo de 7 reyes que regirían al mundo.  Cuando muera y vuelva de alguna manera a vivir, llegará a ser el octavo rey.  El mundo entonces estará configurado en la forma de 10 reinos unidos, regidos por 10 reyes, “Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.” (Ap. 17:13).

No hay dudas que se levantará para gobernar el mundo en la septuagésima semana de la profecía del capitulo 9 del libro de Daniel.  Comenzará entonces el Día del Señor, y en esos tiempos demandará ser adorado como Dios.

F. Su tiempo.

Aun no se ha manifestado al mundo, pero es posible, a la luz de los eventos mundiales presentes, que en algún lugar del mundo ya haya nacido.  No aparecerá como anticristo hasta que el antiguo imperio romano sea reavivado, compuesto por los 10 dedos de la visión de Daniel 2 y los 10 cuernos de Daniel 7.  Luego se manifestará como la bestia de Apocalipsis 13 y 17.  Otra cosa que debe suceder antes que se manifieste es el arrebatamiento de la iglesia.

G. Su aparición.

Parece que será judío por nacimiento, romano por ciudadanía, y sirio por nacionalidad.  “Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa.” (Dan. 8:9).

H. Su fin.

“entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; ” (II Tes. 2:8).  Ver también Apocalipsis 19:20.

VI. La Tribulación

Hay 3 tribulaciones distintas en las Escrituras, y aunque se pueden distinguir una de otra, se puede también caer en confusión.  Mientras que la Palabra de Dios dice que el cuerpo de Cristo sufre tribulaciones, también dice que Israel pasará por la tribulación.  Además habrá tres años y medio de gran tribulación, angustia como el mundo jamás ha visto.  Y es en estos puntos donde muchos se confunden, mezclando estos tres temas, aunque son claramente distintos.  Primero, la iglesia sufre tribulaciones, el cuerpo de Cristo actualmente presente en este mundo.   Segundo, habrá una futura tribulación conocida bíblicamente como la angustia de Jacob, la cual será al fin de los tiempos y durara siete años.   Finalmente, habrá una gran tribulación, la segunda mitad de ese periodo de 7 años.  Durara tres años y medio, al fin de la cual regresará el Señor para reinar.

A. Las tribulaciones de la iglesia.

No hay dudas de que la iglesia sufre tribulaciones.  “Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.” (I Tes. 3:4). “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; ” (II Tim. 3:12).  Es natural para la iglesia del Señor sufrir en este mundo.  El mundo entero está bajo el maligno; y nosotros siendo celestiales, somos objeto de persecución por parte de Satanás y sus huestes de maldad.  La iglesia es un cuerpo; y un cuerpo es natural que sufra, cuando un miembro es herido todo el cuerpo lo sufre.

Pablo, escribiendo a los colosenses dijo:  “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;” (Col. 1:24).  Note que la palabra “aflicciones”, significa tribulaciones.  Esta es la misma palabra que se usa para tribulación y gran tribulación.  También, debemos prestar atención a las palabras “las aflicciones de Cristo”, con artículo definido.  Entonces, estas son las tribulaciones de Cristo, las tribulaciones del cuerpo de Cristo, la iglesia.  Pablo, escribiendo a los colosenses estaba en Roma, a una gran distancia de ellos; ¿Cómo es que sus sufrimientos en Roma pudiesen ser efectivos para los colosenses?  Luchaba por ellos en oración y se esforzaba en escribirles y ministrarles.  En Colosenses 1:13 Pablo se refiere a la iglesia como al reino de su amado Hijo, y en el versículo 24 enfatiza sus sufrimientos o tribulaciones.

Juan dice lo mismo en Apocalipsis 1:9,  “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.”  Ciertamente, la iglesia sufre tribulaciones, las tribulaciones de las cuales Cristo nos previno de antemano.

B. La tribulación de Israel.

Un término más específico tomado del libro de Jeremías es  “Angustia para Jacob.”  “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.” (Jer. 30:7).

Los últimos tiempos estarán marcados por un periodo de 7 años, conocido como la 70a semana de Daniel.   “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” (Dan. 9:24-27).

Por estos versículos aprendemos que setenta semanas (490 años) están determinadas sobre el Pueblo de Daniel, los judíos.  Desde el momento que saliese el mandato para reedificar Jerusalén hasta el tiempo cuando el Mesías (Cristo) fuese cortado, habría 69 semanas y algunos días, o sea 483 años y unos días.  Entre la semana 69 y la 70 habría un espacio, para la formación de la iglesia, de la cual Daniel no supo nada, ni ningún otro profeta del Antiguo Testamento (Ef. 3:5).  Sabemos que estas 70 semanas tienen que ver solo con Israel.  Parece que en los días presentes Dios se ha olvidado de Israel, pero no es así.  Luego que la iglesia sea completada, lo que se llama “la plenitud de los gentiles” (Rom. 11:25), la iglesia será arrebatada, y el Señor dará plena atención a los judíos (Israel) nuevamente.  En aquel tiempo será la 70a semana , conocida como la tribulación, los últimos siete años.

La iglesia no atravesará por ningún segmento o parte de esta tribulación de 7 años.  Apocalipsis 4 y 5 describen a pleno el arrebatamiento de la iglesia antes de la tribulación y su adoración en el cielo.  Los capítulos 6 al 19 tratan con la tribulación en la tierra.  La tribulación comenzará cuando el anticristo haga pacto con los judíos y con muchos.  Y concluirá con la venida de Cristo en gloria, poder y juicio.

C. La gran tribulación.

Aunque a toda la tribulación se le llama "tiempo de angustia para Jacob", el juicio se intensificará en los últimos 3 años y medio.  Esa mitad se marcará por la ruptura del pacto por parte del anticristo, y por la manifestación del anticristo como la mentira.  “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” (Dan. 9:27).  El Señor Jesús re-enfatizó esta verdad cuando agregó algunos detalles a lo ya revelado: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. . .porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” (Mat. 24:15, 16, 21).  De las palabras de Daniel y del Señor Jesús aprendemos que en la mitad de la tribulación el anticristo quebrará su pacto con los judíos, le pondrá fin a los sacrificios en el templo, y se presentará él mismo en el lugar santo, lo cual se describe como la abominación desoladora.  II Tes. 2:4 describe este evento y agrega detalles: el anticristo “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.”

Durante estos últimos 3 años y medio, cuando el anticristo demandará ser adorado como Dios
, el  hombre no podrá comprar ni vender si no tiene su marca (Ap. 13:17).

Muchas veces surge la misma pregunta: “¿se salvará alguien durante la tribulación (incluyendo la gran tribulación)?”  Si, muchas personas serán salvos, aun durante los primeros 3 años y medio de la tribulación.  La partida de los santos de la iglesia convencerá a muchos inconversos de la verdad del evangelio; de todos modos, estos creyentes no serán parte del cuerpo de Cristo.    “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.  Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (II Tes. 2:8-12).

Estos últimos versículos parecen enseñar que si alguien ha rechazado a Cristo antes del arrebatamiento no tendrá opción de ser salvo en la tribulación.  Pero el texto dice que creerán la mentira y pensamos que el anticristo se manifestará como la mentira en la mitad de la tribulación.  Algunos estiman, por lo tanto, que se extenderá la invitación a ser salvos a las personas también durante los primeros tres años y medio. Pero si rechazan a Cristo entonces ya no habrá opción avanzando la tribulación.

Y surge una nueva pregunta,  “¿habrá salvos durante los últimos tres años y medio?”  Apocalipsis 7 declara enfáticamente que habrá un incontable número de judíos y gentiles salvos en aquellos días, en los días de la gran tribulación.  Entendemos que serán salvos en aquellos días los que nunca antes hayan rechazado el evangelio, y entones lo reciban y no se dejen marcar por la bestia.  La salvación de ellos será fruto de la predicación de 144.000 Israelitas (Ap. 7:4-8).

Alguien puede preguntar, “¿pero cómo, entonces, será posible para ellos ser salvos una vez que el Espíritu Santo haya sido sacado del mundo?”  "Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.” (II Tes. 2:7).  El Espíritu de Dios es omnipresente y no puede ser que quede ausente, pero quitará su mano de restricción de sobre el hombre de pecado y permitirá su carrera de pecado.  El Espíritu Santo estará aquí en el mundo, porque es omnipresente, y tendrá una manifestación y un ministerio similar al que tuvo en el Antiguo Testamento.  Y recordemos que la gran tribulación terminará con la venida de Cristo a la tierra.

VII. La batalla de Armagedón

Donde sea que una gran guerra se pone en marcha, la gente teme que sea la batalla de Armagedón.  Para entender claramente esta batalla, veamos primero lo que no es, y luego lo que es.

A. Lo que No es.

1. No es ni la primera ni la segunda guerra mundial.

2. No es la primera batalla de Gog y Magog.  Esta batalla será encabezada por fuerzas de una confederación de naciones y pueblos del norte.  No es mas que una batalla, y Dios hará llover sobre estos ejércitos fuego y azufre desde el cielo.  Esto probablemente ocurrirá al principio de la tribulación.

3. No es una guerra en el cielo.  En la batalla que se describe en Apocalipsis 12:7-17, los ejércitos de Satanás serán vencidos por Miguel y sus ángeles, y luego arrojados a la tierra.

4. No es la segunda batalla de Gog y Magog.  Esta será la conclusión a toda batalla física y espiritual.  Será después del milenio, cuando Satanás sea soltado por ultima vez y por breve tiempo y salga a engañar a las naciones (Ap. 20:7-9).  Fuego descenderá del cielo y destruirá a los rebeldes.

B. Lo que Es.

1. Los Participantes.  Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.” (Ap. 19:19).  Será la simiente de la serpiente luchando contra la simiente de la mujer (Gen. 3:15).  Será el final conflicto entre Cristo y el anticristo.

2. El lugar.  El valle de Jezreel, el valle de Meguido, en Israel.  Este es un antiguo campo de batalla donde Gedeon peleó, donde perdieron la vida Saul y Jonatan, donde Faraón mató a Josías.  Los griegos y los romanos batallaron allí; y Napoleón sufrió su primera derrota.

3. El tiempo.  La batalla de Armagedón tendrá lugar al final de la gran tribulación, y justo antes del reino milenial de Cristo.

4. Su fin.  Todo terminará con la completa destrucción del anticristo y sus ejércitos.  Luego el anticristo y el falso profeta serán arrojados vivos al lago de fuego y azufre.  “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.” (Ap. 19:20).

VIII. El Milenio

El Milenio es el periodo de mil años de reinado de Cristo sobre esta tierra, y comenzará inmediatamente después de terminada la gran tribulación.  Milenio es una palabra que no aparece específicamente en el texto bíblico, pero es innegable como concepto escritural.

A. El hecho del milenio.

1. El Señor lo ha decretado (Sal. 2).

2. Cristo lo enseño (Mat. 24; Marcos 13; Lucas 21).

3. La Escritura lo enseña (Is. 2, 11).

4. El salmista lo describe (Sal. 72).

5. Los ángeles lo declararon (Lucas 1).

6. La transfiguración lo ilustra (Mat. 16:28; 17:1).

7. El evangelio lo bosqueja (Marcos 6:45-56).

8. Los apóstoles lo predicaron (Hechos 2, 3).

9. La creación lo aguarda. (Rom. 8).

B. Descripción del milenio.

1. Los mil años (Ap. 21:1-7).

2. La era venidera (Ef. 1:21).

3. El Día del Señor (Ap. 6:12-17; Joel 2:10, 11,30, 31; Hag. 2:6,7; Mat. 24; Zac. 14:1-5).

4. El aquel día  (Is. 4:2; 2:11, 17, 20, 21; 11:11).

5. La restauración de todas las cosas.   “y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.” (Hechos 3:20, 21).  

a. Israel a la tierra prometida  (Is. 11:10-12).
b. Arrepentimiento de las naciones a Jehová (Zac. 12: 10-14).
c. La remoción del pecado y de la iniquidad  (Zac. 3:9).
d. Restauración de las lluvias  (Joel 2:23-29).
e. Restablecimiento de la Ley de Jehová  (Jer. 31:28-37).
f. Redistribución de la tierra  (Ez. 48).
g. Reconstrucción de Jerusalén (Is. 62; Ez. 40).
h. Restitución del reposo libres de miedos (Is. 14:1-3; Jer. 33:14-16).
i. Restitución del amor de Jehová (Sof. 3:16-20).

6. La regeneración de todas las cosas  (Mat. 19:18; Is. 32).

7. La Roca arrasará y luego como monte reinará (Dan. 2).

C. Los tipos del milenio.

1. El año del jubileo (Lev. 25).

2. La fiesta de los tabernáculos (Lev. 23).

3. El sábado.  Es ese reposo que viene.

4. El reino de Israel bajo el rey Salomón.  Será un reino de paz absoluta.

D. Las condiciones de vida durante el milenio.

1. La iglesia: “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;  Si sufrimos, también reinaremos con él;  Si le negáremos, él también nos negará.” (II Tim. 2:11, 12).   Dondequiera que el Señor esté, estaremos con El (I Tes. 4:17).  Reinaremos con él, juzgaremos sobre los ángeles y el  mundo.  I Corintios 6:2, 3 dice:  “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?   ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”

2. Satanás.   Satanás será atado y encarcelado en el abismo por mil años (Rev. 20:1-7).  No tendrá actividad ni influencia durante el milenio.

3. Israel.  Llegará a ser cabeza de las naciones, y dejará de ser cola como lo es hoy (Is. 2:1-4; 11:3, 4; 61:5; Zac. 8:23; Deut. 28:13).

4. Las naciones del mundo.  Todas las naciones subirán a Jerusalén año tras año para adorar al Rey Jehová en persona.  Si anualmente no subiesen para la fiesta de los tabernáculos, Dios hará que no llueva sobre esa nación (Zac. 14:16; Is. 2).

5. La humanidad de entonces.
a. Su condición espiritual.  Algunos piensan que no habrá pecado en el milenio, pero habrá.  La naturaleza humana no ha cambiado de una dispensación a otra.  Habrá adoración universal a Cristo (Heb. 8:11; 2:14; Fil. 2:10, 11), pero será una obediencia externa de parte de algunos.  Por ejemplo, muchos en prisión obedecen a sus guardias, no porque les amen, sino porque deben hacerlo.  ¿De dónde surgirán estos pecadores?  ¿Acaso no comenzará el milenio con todos creyentes nacidos de nuevo?  Los rebeldes serán descendientes de padres salvos, personas que habrán entrado vivos desde la tribulación al milenio.
b. Condiciones físicas.   La vida humana será alargada y muchos vivirán a lo largo de todo el milenio.  Creemos que puede haber muerte en este reinado de Cristo, no de creyentes sino de alguien que se rebele públicamente.  Creemos que ni bebes ni niños morirán.  "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.” (Is. 65:20).
c. Condiciones morales.  Este no será un periodo de absoluta perfección.  No obstante, no se le permitirá levantar cabeza al pecado.  Cristo reinará con vara de hierro (Sal. 46:9; Is. 2:4).  Sin embargo, habrá pecado en los corazones de los hombres.

6. Creación.
a. Física. 
Cuando Adán cayó, la tierra fue maldecida (Rom. 8:18-23).  Y en una tierra maldecida el hombre ha hecho maravillas con sistemas de irrigación y demás cosas similares, ¡pero miren lo que Dios hará!  “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.  Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.” (Is. 35:1-2).  Ver también Isaías 55:13.  La creación será restaurada completamente; sin más terremotos; ni tormentas destructivas, sin hambrunas ni pestilencias. (Joel 2).
b. Creación animal.  Antes de que el hombre pecara, Dios había puesto en los animales temor hacia el hombre.  Ellos comían pastos del campo.  Durante el milenio los animales volverán al mismo orden que Dios había intentado para ellos (Is. 11:6-9).  “y un niño los pastoreará.” (Is. 11:6).  Esto significa que un niño durante el milenio podrá conducir tranquilamente a estos animales.

IX. Los juicios
La Biblia no enseña que habrá un solo juicio final general para todas las personas.  En cambio, nos informa que habrá varios juicios, algunos ya han acontecido, otros suceden al presente y otros tendrán lugar en el futuro.  Por ejemplo, hay un juicio pasado sobre Sodoma y hay un juicio futuro sobre Babilonia.

A. Juicios de los cristianos

1. Juicio sobre el pecado.  ¿Cuándo ocurrió ésto?  Para los cristianos este es un juicio en el pasado, porque todos nuestros pecados fueron juzgados en la cruz de Cristo.  “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; ” (I Pedro 3:18).  “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (I Pedro 2:24).  Ver también Galatas 3:13; Juan 3:16; Isaías 53:5,6.

2. Juicio sobre el servicio cristiano.  Ningún cristiano tendrá condenación por sus pecados; sus pecados han sido juzgados sobre Cristo en la cruz.  Pero el cristiano deberá dar cuentas a Dios por sus obras.  “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (II Cor. 5:10).  El cristiano ha escapado del futuro juicio de los impíos, “de cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (Juan 5:24), pero el cristiano estará delante del tribunal de Cristo para recibir recompensas por las obras que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.  La palabra griega para “tribunal” era la palabra “Bema.”   Sucederá cuando Cristo venga y nos lleve.  “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Ap. 22:12).

Se mencionan varias coronas en las Escrituras que el cristiano puede lograr:
a. La corona de la vida. 
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12). Ver también Apocalipsis 2:10.  Esto es un premio a la fidelidad, aun hasta la muerte.
b. La corona incorruptible.  “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.(I Cor. 9:25). Esto es un premio para aquellos cristianos que viven una vida separada para el Señor.
c. La corona de gozo.  “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?” (I Tes. 2: 19). Esta es un premio para los ganadores de almas.
d. La corona de gloria.  “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (I Pedro 5:2-4).  Esta es la corona para los pastores, los ministros que en verdad lo son.
e. La corona de justicia.  “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”  (2 Tim.4:8)   Esta corona es para premiar a los que aman su segunda venida.  

B. Juicio a las naciones.

Este juicio tendrá lugar al regreso del Señor para iniciar el milenio. (Mat. 25:31-46).  Una mejor palabra para “naciones” es “gentiles.”  Este será el juicio de cada uno de los gentiles que sobrevivan habiendo terminado la tribulación.  Se mencionan 3 grupos de personas en la parábola: ovejas, cabritos y hermanos más pequeños del Rey.  Los hermanos son los judíos; las ovejas son los justos que heredarán el reino; y los cabritos son los injustos que serán excluídos.

Los justos (ovejas, gentiles) entrarán al Reino, y a vida eterna.  Los injustos (cabritos, gentiles) serán arrojados al fuego eterno; por lo tanto, ellos no serán juzgados en el juicio del gran trono blanco.  Ellos Irán a condenación mil años antes que los muertos impíos.

Algunos creen que este es un juicio de obras y que los hombres van al cielo o al infierno sobre la base de sus obras.  Pero si observamos con cuidado vemos que este es un juicio basado en la fe de ellos.  No hay dudas que el Señor será el Juez.  Ahora, ¿qué motivará a estas ovejas de las naciones a servir y ayudar a los judíos durante la tribulación?  Ellos harán todo esto porque ellos habrán aceptado la predicación de estos hermanos judíos del Rey.   ¿O acaso podemos pensar que ellos visitarían, vestirían, alimentarían y ayudarían a estos judíos durante la tribulación si no hubiesen creído?  Recuerden, la tribulación será un tiempo de peligros y persecuciones.  Los hombres no podrán comprar ni vender sin la marca de la bestia.  Las ovejas (gentiles creyentes) desafiarán ese orden, rechazarán la marca de la bestia, y aceptarán lo que los judíos prediquen.  Sabemos que ellos recibirán a Cristo, porque el Señor dijo, “El que a vosotros recibe, a mí me recibe” (Mat. 10:40).  Otra vez destacamos que las ovejas  (gentiles) serán salvos por su fe en Cristo, pues Apocalipsis 7:14 declara:  “Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Los injustos de las naciones (cabritos, gentiles incrédulos) serán arrojados al fuego a causa de su incredulidad.  Al rechazar a los hermanos, habrán de rechazar a Cristo.

C. Juicio del Gran Trono Blanco.

Encontramos este gran juicio en Apocalipsis 20:11-15:  “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.  Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.  Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Este será el juicio de los muertos impíos de todos los tiempos que serán resucitados en la final resurrección.  Ningún creyente nacido de nuevo aparecerá allí.  Estos impíos no serán juzgados para determinar si van al cielo o al infierno; sino para demostrar públicamente que merecen ser arrojados al infierno, porque ellos habrán muerto en condenación (Juan 3:18).  Además este juicio es para determinar los grados de castigo, “según sus obras” (Ap. 20:13).

Habrá 2 testigos que se levantarán contra ellos: El libro, y los libros; eso es, el libro de la vida, y los libros que declararán sus obras.  No conocemos de manera específica los grados de castigo que habrá.

X. Después del Milenio

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.  Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.” (Ap. 20:7-9).

Esta es la guerra que terminará con todas las guerras.  Será el conflicto final de todo el universo.

A. Satanás será soltado.

Satanás será soltado por un breve tiempo
, e intentará una agresión más contra Dios.

B. Las naciones serán juntadas.

¿
Cómo podría Satanás organizar una revuelta entre las naciones para pelear un vez más contra Dios?  Motivará a sublevarse a los que hayan nacido en el Milenio y aun sean inconversos.  Algunos creen que serán personas de 99 años de edad para abajo.


Note que no se levantarán armas sobre ellos.

C. Rebeldes destruidos.

Fuego descenderá de los cielos y los destruirá.

D. Satanás sentenciado.

Satanás será arrojado al lago de fuego preparado para él y sus ángeles.

XI. El futuro de los impíos

No nos es difícil pensar en la vida eterna, pero se hace difícil pensar en una eterna condenación en el infierno; no obstante, es cierto.

A. La enseñanza escritural.

1. Habrá un día de juicio (Hechos 17:30, 31).

2. Cada ser humano será juzgado por sus obras (Rom. 2:16; Ap. 20:12).

3. Es eterna  (Marcos 9:43-48).  Ver también Mat. 13.

4. Habrá grados de castigo  (Ap. 20:12; Rom. 2:5, 6).

5. Habrá una resurrección de justos como así también una de injustos (Juan 5:29).

6. El lenguaje así lo describe  (Mat. 25:46; Marcos 9:45-48; Juan 3:36).

7. Todo se basa en el carácter de Dios como Justo.

B. Los términos usados.

Los siguientes son los lugares donde los seres humanos impíos y los ángeles impíos están, o serán arrojados:

1. Seol.  Esta es una palabra del Antiguo Testamento para describir el lugar adonde van los humanos impíos al morir.

2. Hades.  Esta es una palabra del griego del Nuevo Testamento, para describir el estado inmediato al que van los muertos impíos; es lo mismo que Seol.  La Biblia no habla de un eterno Hades o un eterno Seol.

3. Tartarus.  Este es el lugar donde los ángeles impíos están confinados; es un lugar de oscuridad.

4. Gehenna.  Era el lugar fuera de Jerusalén, donde siempre había fuego y humo.  El Señor mismo asemejó ese lugar al infierno, describiendo el fuego que nunca se apaga:  “Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, ” (Marcos 9:44).

5. Tophet.  Es una palabra hebrea del Antiguo Testamento que significa lo mismo que Gehenna.

6. Abismo.   Ese es el lugar para ángeles caídos.  Satanás y sus demonios serán atados durante el milenio en ese lugar.

7. Lago de fuego.  Esta expresión solo aparece en el libro de Apocalipsis.  Parece significar lo mismo que gehena.


8. Eterna.  El juicio sobre los impíos será eterno, para siempre.
a. Primera interpretación.  "Eterna" significa “sin principio y sin fin.”
b. Segunda Interpretación.  "Eterna" significa “sin principio.”
c. Tercera Interpretación.  "Eterna" significa “sin fin.”  Nosotros adherimos a las 3 interpretaciones.  Algunos creen que los impíos sufrirán el infierno durante una edad o era final.  Pero la palabra “eterna” describiendo la vida eterna es la misma palabra describiendo el castigo eterno (Juan 3:16), y el Dios eterno (Rom. 16:26), y el Reino eterno de Jesucristo  (II Pedro 1:11).

C. Teorías propuestas.

1. Universalismo.  Esta es la creencia que afirma que todos al final serán salvos, incluyendo el Diablo.  ¿Qué significan entonces las palabras “juzgar” y “juicios” si no significan eso mismo?  Donde Dios habla de Juicio eterno, El declara que será Juicio eterno (Hechos 3:21-24; I Cor. 15:22; Mat. 18:9; Juan 3:36).

2. Condicionalismo.  Esta falsa enseñanza no se halla en la iglesia de los primeros tiempos, sino que hizo su aparición en el siglo 19.  Argumenta que la vida eterna se basa en aceptar a Jesucristo.  Si alguien lo acepta, tiene vida eterna.  Si no lo acepta, nunca vivirá; resultará todo en una no-existencia en la vida venidera.  No hay base escritural para esa teoría.

3. Castigo eterno.  Esto se basa sobre verdades bíblicas, que vinculan al pecado con el juicio.  Todos los pecados cometidos han sido cometidos  contra la eternidad.  El que peca rechazando a Jesucristo sufrirá el castigo eterno.

XII. Cielo

Las Escrituras enseñan que hay 3 Cielos:

A. Primer Cielo.  El cielo más cercano, el cielo de las nubes donde los pájaros vuelan, el cielo atmosférico.

B. Segundo Cielo.  Este es el cielo estelar, donde se sitúan las estrellas.

C. Tercer Cielo.  El cielo donde vive Dios; es el lugar desde donde vino y adonde fue Cristo.

El Señor Jesús subió al primero, luego al segundo y de allí fue al tercer cielo.  “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” (Heb. 4:14).

El Cielo es tan real como las nubes y las estrellas.  Es el lugar adonde Juan fue llevado en el espíritu.  Lo primero que vio, fue al Señor Jesús.  El es el centro del cielo (Ap. 1, Heb. 9:24). Pablo, también, fue llevado al tercer cielo (II Cor. 12:2). 

¿Está el cielo establecido en cuadrado?  ¿Es un cubo?  ¿Qué tendrán los hombres salvos como futuro hogar?  ¿Tendrá el Cielo 12.000 estadios de largo, y de ancho y de alto?  Aclaremos que la Nueva Jerusalén (Ap. 21,22) estará establecida en forma de cubo y tendrá esas dimensiones, y entendamos que ella es solo una ciudad de los cielos, ataviada y preparada como una novia para sus bodas.

Los que seremos llevados allá viviremos en completa paz y perfecto amor por todos los tiempos y la eternidad.  “os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, ” (Heb. 12:22).

 

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