Los Mitos, Mensajeros y el Misterio de la Navidad
Por Stephen Davey
Traducción: Guillermo Olivera-Celdran
La llegada de un rey
Sin duda alguna, una de las cosas que más me gustan de la época navideña es la música. A decir verdad, las canciones que hacen referencia a la encarnación de Cristo podrían cantarse todo el año, pero no tiene nada de malo dejarlas para una ocasión especial. En realidad, lo que las hace tan especiales es que solo las cantamos durante esa temporada.
No es mala idea apartar ciertas cosas para ocasiones especiales. Piénselo, si uno tuviera candelabros en la mesa todos los días, el día en que pueda sentarse a la mesa con luz incandescente, seria un día especial. Sus hijos dirían, ¡Que bueno, ahora podemos ver lo que estamos comiendo!
Si usted tomara sidra todas las noches, todo el año, estaría mas que contento el día en que al fin pueda disfrutar una taza de te o café.
Mi papa, que se crió en el campo, me contaba cuan especial fue para el la primera vez que pudo comprar pan rebanado en la despensa. Esto implicaba dejar de trabajar arduamente, amasar y demás, para comer pan en la mañana. ¿Quién quería pan casero? Todos querían el pan envasado de la despensa; era especial.
Las cosas pueden pasar a ser especiales, por el simple hecho de ser diferentes.
Ahora, muchos creyentes bien intencionados piensan que no debemos celebrar la navidad, dado a los orígenes paganos de nuestras celebraciones navideñas.
Por ejemplo, los romanos decoraban sus templos y altares paganos con plantas y velas. De hecho, cuando los romanos conquistaron Gran Bretaña, se encontraron con druidas que empleaban muérdago en sus ceremoniales paganos. Ya en el siglo quinto, todas estas prácticas pasaron a ser parte de la celebración de navidad en la iglesia.
Los puritanos trataron de eliminar el festejo de la Navidad. Para ello, en Inglaterra, pasaron una ley en el año 1.644 que dejaba a la navidad como un día laboral más. Es mas, por un tiempo, mientras estaban en Inglaterra, era ilegal cocinar postres navideños en Diciembre.
También vemos en la historia de Norteamérica, como los puritanos trabajaban deliberadamente el 25 de Diciembre para demostrar su oposición a los festejos navideños.
Hasta el apóstol Pablo tuvo algo que decir en cuanto a las festividades de aquellos días. “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.” –Romanos 14:5-6.
En otras palabras, ningún día es más especial que otro. Pero si usted escoge hacer un día o una temporada, especial, sáquele el máximo de provecho para la gloria de Dios.
Así que cuando haga de algún día un día especial, déle un significado redentivo. ¿Quiere ponerle muérdago a su árbol de navidad? Entonces pregúntese: ¿Cómo puedo hacer para que reflejen el mensaje de Navidad?
Muchos creen que Martín Lutero, el padre de la reforma, fue el primero en concebir la idea de usar luces en el árbol de navidad para indicar el nacimiento de la Luz del mundo. El uso algo que tenia un comienzo pagano y le dio un propósito redentivo.
La cuestión no es si celebramos la navidad o no, ¡sino como la celebramos y por que la celebramos!
Ahora, si usted decide no celebrar algo porque tiene connotaciones u orígenes mundanos, le será mejor no estudiar historia de la civilización.
Por algunas semanas, no haga si quiera mención del año nuevo, ni escriba el mes de Enero. De hacerlo, estará asociando su agenda al nombre del dios romano que tenia dos caras –una mirando hacia delante, al año nuevo, y una hacia atrás, mirando al año que pasó.
Tampoco maneje un automóvil Mazda, ya que el nombre de esa compañía proviene del dios conquistador de los Persas.
También debe recordar quitar la figura del pez que lleva pegada en su auto. Ese símbolo se usaba mucho antes que la Iglesia lo adoptara. Se trataba de un símbolo asociado a varios dioses paganos. Al ser dibujado horizontalmente representaba a un pez, pero al dibujarlo de forma vertical, representaba el vientre de una diosa.
En al China, la gran diosa Kwian-yin se representaba en semejanza a un pez. En Egipto, la diosa Isis era conocida como el gran pez del abismo.
En Grecia, la diosa Afrodita Salacia era adorada los viernes, y sus prosélitos comían pescado en su honor.
Así que ahí tiene otro problema, no coma pescado los viernes, porque los adoradores de Afrodita lo hacían en su honor.
De hecho, ni siquiera nombre el ‘viernes’, ya que se trata de una transliteración del nombre de otra diosa que se llamaba “Venus”
Los cristianos primitivos tomaron prestado este símbolo del pez y le dieron otro significado. También lo utilizaban para marcar sus lugares de reunión; como el símbolo era tan común, nadie se daba cuenta.
El punto es, si usted no quiere tener ninguna asociación con iconos paganos o símbolos de prácticas paganas impías, va a tener que vivir en una cueva. Pero ahí tiene otro problema, vivir en una cueva para escapar del mal también tiene orígenes paganos.
Imagínese entonces que usted esta manejando un Mazda, es viernes y esta en el mercado comprando pescado. Si esto es así ¡Esta en problemas! Si nos fijamos en eso, estamos dejando de lado lo mas importante: El por que celebrar y lo que los símbolos significan para nosotros como creyentes son lo que deben distinguirnos como cristianos.
Yo creo que la Navidad es una oportunidad fantástica para que exaltemos a Cristo en nuestra comunidad y mi recomendación es que aprovechemos esta oportunidad al máximo.
En esta Navidad, van a haber cientos de personas congregadas en distintas iglesias y que no las vamos a ver mas al menos hasta las pascuas. Tenemos que aprovechar lo que para ellos es simplemente una celebración más. Ellos vienen para vernos, para ver que hacemos; quieren saber si la navidad es algo más que un símbolo.
Tenemos que asegurarnos que la música es la apropiada y que el mensaje es claro, para que sepan por qué es que celebramos lo que celebramos y para que ellos lo hagan también. Tenemos que asegurarnos de separar el mito del mensaje.
La verdad, hay muchos mitos, incluso dentro de la iglesia, en cuanto a la historia de la navidad. En al iglesia se ha perdido muchísimo porque el mensaje se diluye, se trivializa. La historia de la navidad en realidad es una escena brutal; solitaria; desesperada, con unas circunstancias de gran impacto emocional para el lector. La historia comienza con intriga y termina con un asesinato.
La llegada de los magos
“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. 3Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.” –Mateo 2:1-3.
No estoy seguro de cómo se imagina usted a los magos, pero no se trata de tres viejitos cargando cajas con regalos; se trataba de trata de unos individuos que vinieron a ungir al rey.
De todas las preguntas que le podían hacer a Herodes para que este y los judíos se enojaran, ellos escogieron la apropiada: “¿Dónde esta el rey de los judíos que ha nacido?”
Ellos no dijeron que iba a nacer un día, sino que ya había nacido. Es como si hubieran proclamado, “Ya sucedió, ¡Y no hay nada que puedan hacer al respecto!” Y luego le agregan el siguiente titulo al recién nacido, “Rey de los Judíos.”
Permítame hacer una pausa y dirigirme detrás de la escena por un momento para enfocarme en Herodes.
El temor de Herodes
Si pudiéramos entrar nuevamente en escena y enfocarnos en Herodes, probablemente veríamos como su rostro se tornaba rojo después de haberse mordido la lengua para no decir lo que quería decir. Estamos hablando de Herodes el grande. El fue designado por su padre para gobernar Galilea. Su padre no había sido designado por nada más ni nada menos que Julio Cesar, para que gobernara Judea. Todos sabían que el era el rey.
Ahora, Herodes a esta altura, ya tiene unos setenta años y se ha vuelto muy celoso en cuanto a su poder y su trono.
Una de las diez esposas de Herodes, Miriamne, tenia un hermano, Aristóbulo, que era el sumo sacerdote judío. Herodes se atemorizo tanto con la popularidad de Aristóbulo, que lo hizo ahogar y luego pago un funeral exquisito en el cual se mostró muy dolido. Luego Herodes mato a Miriamne y a su madre.
En sus últimos dos años de vida, la paranoia de Herodes se hizo tan grande que hizo matar a dos de sus hijos mayores. Cinco días antes de su muerte, mando matar a otro de sus hijos, determinando así que no hubiera ningún rival a su trono. Flavio Josefo, el historiador judío del siglo primero, escribió lo siguiente en cuanto a Herodes:
El no permitía que los ciudadanos se reunieran, caminaran, o comieran juntos, sino que observaba todo lo que hacían y los exhortaba a trabajar. El tenía espías por todas partes. En ocasiones, se vestía como un ciudadano común y corriente y se metía entre la multitud, preguntándoles que pensaban en cuanto a Herodes y su gobierno. Si respondían con críticas, eran castigados duramente o llevados a la fortaleza Hicrania, abierta o secretamente, y allí eran ejecutados.
Una de las últimas cosas que Herodes hizo antes de morir fue encarcelar a muchos judíos importantes, personas distinguidas, bajo cargos falsos. El dio la orden de que estos hombres y mujeres se ejecutaran en el mismo instante en que el muriera, para asegurarse de que habría lamentación en Jerusalén. Aunque no estuvieran llorando por el, los días posteriores a su muerte serian de lamentación y lloro.
Este hombre era un asesino a sangre fría, vano, corrupto, y paranoico.
Y quiero que sepa algo más en cuanto a Herodes. Como persona mayor, habiéndose ganado el respeto del emperador Romano, el senado Romano le dio lo que el deseaba y lo nombro “Rey de los judíos”. El era el rey de los judíos. ¡Ese era su titulo y su trono!
Ahora, fue durante estos últimos dos años, cuando Herodes estaba matando a cualquiera que pudiera ser una amenaza, que un grupo de dignatarios Babilonios aparecen y preguntan adonde pueden encontrar al recién nacido, al “Rey de los Judíos.”
Con razón Mateo nos dice que Herodes se turbó. Esa palabra “turbado” nos da la idea de alguien que esta visiblemente agitado.
Herodes esta pensando, “Alguien tiene la audacia de querer tomar mi trono y mi titulo.”
Nuestro mundo esta lleno de “Herodes”. No son personas que van por todos lados matando gente, pero si declaran su derecho a ser reyes. Ellos solos quieren ocupar el trono de sus vidas y de su corazón.
Nadie tiene el derecho de interferir con sus carreras, posición, poder, planes, ambición, y estilo de vida. No están dispuestos a permitir que nadie mas sea el rey de sus vidas.
Dígale a alguien que Jesucristo merece ser su Señor y Rey, y vea como reaccionan. Dígale que deben postrarse y entregarse al reino de Cristo y fíjese como se ponen rojos de furia y se muerden la lengua para no hablar y decirle lo que piensan. Aunque en ocasiones, lo dicen. “No necesito que me salven…solo yo soy rey… ¡yo soy el amo de mi destino!”
Ahora, no me malinterprete; para muchas personas, no hay ningún problema en hablar de Cristo un poco en unos villancicos navideños una vez al año, siempre y cuando se lo deje en el pesebre o en la cruz. Al mundo religioso le gusta dejarlo allí también. Ellos lo prefieren, o en su nacimiento o en su muerte, nada más.
Pero no hable del Señor soberano que ascendió a los cielos. No hable acerca de entregar prioridades, planes, moralidad y estilo de vida.
En estas fiestas nuestro mundo va a decir una vez mas, “Cristo es apropiado para mi durante la navidad, pero prefiero no tenerlo en mi celebración de año nuevo.”
De manera similar, Herodes ha descubierto su peor pesadilla. Otra persona reclama el titulo de “Rey de los Judíos.”
Ahora, no es un don nadie el que da las noticias. Fíjese que Mateo 2:1 dice, “…vinieron del oriente a Jerusalén unos magos…”
“Mago” viene del griego ‘magoi’. Es de donde proviene la palabra castellana ‘mágico’ y ‘magistrado’.
Este versículo nos dice que estos hombres venían del oriente. La traducción literal dice que venían de donde sale el sol. Ellos eran del reino de los Medos y los Persas.
Herodoto, el historiador griego, nos dice que estos hombres provenían de una clase social especial. Estaban muy entrenados y estudiados en las artes y las ciencias. Eran sumos sacerdotes, profesores de universidad y políticos a la vez. Todo en uno.
Eran líderes de la región persa, que aun estaba en todo su esplendor cuando el Señor Jesús nació. La religión se llamaba Zoroastrismo. El principal elemento de su adoración era el fuego, que mantenían vivo. Ellos creían que el fuego les había sido dado desde los cielos y practicaban el sacrificio de animales. Creían en un solo dios, cuyo nombre era Mazda.
Los historiadores también nos dicen que ningún persa podía llegar a ser rey si no dominaba las disciplinas religiosas y científicas de los magos. Recién ahí, uno era aceptado como heredero al trono y coronado por los magos.
Los magos eran conocidos como los ‘hacedores de reyes’ y Herodes lo sabía. Todo Jerusalén lo sabia, y ellos también estaban turbados, aunque por otras razones.
Mateo, a propósito, no nos dice cuantos magos llegaron a Jerusalén. La tradición nos dice que eran doce, pero mas adelante, ese número se redujo a tres. Eso se debe, probablemente, porque es difícil poner a doce magos en la obrita de navidad.
Durante el medioevo, la cantidad de magos se vio reducida. Esto fue mientras los mitos y las tradiciones cobraban mas fuerza. La Iglesia alegó que los tres magos se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Estos representaban a los tres hijos de Noe. Supuestamente sus cráneos fueron preservados milagrosamente y descubiertos por el Obispo de Colonia en el siglo doce. La gran catedral de Colonia aun exhibe estos cráneos, en una vitrina llena de joyas.
Pero la pregunta permanece, ¿Para que estos magos cruzaron medio continente, en un viaje que les tomo al menos un año? ¿Que les hizo asumir que al llegar a Jerusalén, la gente sabría automáticamente adonde vivía el Mesías? Y por sobre todas las cosas, ¿por que los magos estaban interesados en un Mesías Judío?
Para responder estas preguntas, tenemos que viajar varios siglos atrás, a un tiempo en el cual los judíos fueron llevados cautivos por el reino del este –Babilonia.
Entre los judíos deportados había varios jóvenes que fueron entregados a los magos para ser entrenados en la universidad. Usted conoce a cuatro de ellos- Daniel, Sadrac, Mesac, y Abed-nego.
Daniel, en especial, tuvo un gran efecto sobre el rey Nabucodonosor, y el rey le dio un ascenso a Daniel y lo puso como líder de todos los magos del reino de Babilonia (Daniel 2:48). Daniel era tan respetado y poderoso, que cuando Darío, el rey Persa, conquisto Babilonia, retuvo el liderazgo de Daniel.
Tal vez recuerde que los otros políticos persas planearon una estrategia para que Daniel fuera echado a los leones; los magos no tuvieron parte en ese plan. Estos políticos pasaron a tener un tremendo respeto por Daniel.
Serian setenta años de influencia piadosa por medio de la vida y la enseñanza de Daniel que traerían, no solo a dos reyes a la fe del Dios de Daniel, sino también a los magos.
Pero ¿como es que los magos, cientos de años después de Daniel, fueron guiados por una estrella para conocer al Mesías? ¿Qué significa que vieron la estrella en el oriente y que vinieron a adorarle?
En primer lugar, estos magos que viajaron hasta Jerusalén, eran creyentes. Estaban listos para adorar al Salvador. Ya habían creído las escrituras. Sabían que el Mesías ya había nacido.
Aquí están, descendientes de los que se convirtieron con Daniel, guiados a comenzar un viaje que les llevaría mas de un año en completarlo. Sin duda, viajaban en una gran caravana con sirvientes para cocinar y cuidar los animales en este viaje tan largo. También habría una buena cantidad de soldados con ellos, para protegerlos al pasar por distintos reinos. Los soldados también protegerían los regalos tan costosos que estos magos llevaban.
Así que borre esa imagen que tiene en su mente. Estos hombres eran dignatarios persas, reconocidos por su poder y privilegios. También eran parte de una generación de creyentes que comenzaba por Daniel y sus hombres sabios.
Ahora, aun hay interrogantes, ¿Por qué un astro para guiarlos? ¿Cómo conectaron el significado de la estrella con el Mesías?
Daniel, evidentemente, tenía a su disposición el Torah, la ley de Moisés. Es probable que el junto a otros judíos piadosos, hayan enseñado en cuanto al Mesías venidero. Yo me imagino a Daniel explicando las palabras de Moisés a sus amigos magos.
“Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel…” –Números 24:16-17.
En este pasaje del Antiguo testamento, el Mesías es llamado “la estrella.”
Tal vez Daniel les enseño la profecía de Isaías.
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. 3Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” –Isaías 60:1-3
Esta es la misma expresión; la misma idea de la estrella brillando en su resplandor. Uno tiene que entender que los magos no vieron una estrella más. Esto no era una especie de meteoro, un cometa o un asteroide. Esta era una señal Mesiánica. Si bien parecía una estrella, lo que los magos realmente vieron fue la luz de la presencia de Dios –Su gloria.
La palabra griega para “estrella” (aster) puede comprenderse también como “brillo”. Esta fue la luz que guió al pueblo de Israel en su viaje por el desierto (Éxodo 13:21).
Esta fue la luz que hizo que el rostro de Moisés resplandeciera después de su encuentro con Dios (Éxodo 34:30).
Esta fue la luz brillante del Cristo resucitado que hizo caer a Saulo de Tarso al suelo en su camino a Damasco y lo dejo ciego (Hechos 9:3).
Esta fue la visión que Juan el Apóstol vio, y luego describo como la luz del rostro de Cristo brillando como el sol (Apocalipsis 1:16).
Se trata de la misma luz que se apareció a estos magos persas para guiarlos.
¿Cómo explicar su aparente desaparición al llegar ellos a Jerusalén? ¿Cómo explicar que de repente apareció nuevamente cuando ellos salieron del palacio de Herodes? ¿Cómo explicar que esta luz estaba exactamente sobre la casa adonde el niño se encontraba?
Solo hay una manera de explicarlo. Los magos estaban siendo guiados por la luz de la gloria de Dios, por su resplandor. Y al parecer, ellos fueron los únicos que la vieron.
Eso me lleva a preguntarme, ¿Por qué Dios hace todo esto con estos magos del oriente? ¿Qué es importante en cuanto a unos persas que vienen a traerle regalos a Jesús?
La apatía de los líderes judíos
Estoy de acuerdo con un autor que sugirió que esto revelaba que el nacimiento de Jesús tuvo un impacto y una influencia mundial. También demostró que el Mesías venia de Israel como un regalo de Dios a todas las naciones, no solo a los judíos.
Desafortunadamente, también ilustró que los judíos no se interesaban en su nacimiento, pero los gentiles lo harían.
Los lideres judíos que le dijeron a Herodes adonde nacería el Mesías, ni siquiera se molestaron en caminar los siete kilómetros desde Jerusalén para verlo; pero un grupo de gentiles, atravesó todo un continente.
¿Se dio cuenta que algunos de los lideres religiosos Judíos se habían memorizado la profecía de Miqueas? Ellos sabían que el Mesías nacería en Belén. ¡Uno pensaría que algunos de ellos hubieran ido corriendo para verlo! Conocían las escrituras, pero no reconocieron al Salvador.
Los magos, por otro lado, viajaron una distancia muy grande. Persia estaba adonde en la actualidad se encuentra Irán. Ellos tuvieron que atravesar Irán, luego Irak y finalmente llegaron a Palestina. Se trata de un viaje de cientos y cientos de kilómetros, distancia que les tomaría meses en cubrir. Los preparativos para el viaje les deben de haber llevado semanas, sino meses.
Así que tenga en mente que cuando llegaron a Belén, no llegaron directamente al pesebre.
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María…” (Mateo 2:11). Ellos no llegaron al establo, dice que entraron a una casa. Allí vieron al niño. Fíjese que no dice bebe. Cuando los magos llegaron, Jesús ya tenía entre uno y dos años de edad.
La Adoración de Jesucristo
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron;” (Mateo 2:11).
La expresión que dice que los magos “se postraron” significa que se arrodillaron y pusieron sus cabezas en el suelo y luego, según la costumbre oriental de la época, besaron Sus pies y el suelo.
¿Se imagina? El pequeño Jesús, aferrado a su madre, recibiendo la adoración por parte de los establecedores de reyes de un imperio Gentil, y luego recibiendo los regalos de oro, incienso y mirra.
El oro era un regalo para un rey. Ellos le llevaron oro al que era heredero al trono de David.
El incienso es empleado por los sacerdotes en el Antiguo testamento como parte de su servicio sacerdotal.
Ellos le dieron incienso al Sumo Sacerdote que intercedería en nuestro favor.
La mirra es una fragancia dulce que proviene de un pequeño árbol espinoso. La sabia de este árbol se mezclaba con vino para hacer un narcótico. Eso se le ofrecería a Cristo luego en la cruz, cosa que el rechazo. Era una substancia común para embalsamar cuerpos sin vida.
Le dieron mirra al que llevaría una corona de espinos, que sufriría en la cruz, que seria envuelto en ella en la tumba.
Le dieron tres regalos: oro para nuestro Rey de Reyes; incienso para nuestro Sumo Sacerdote; y mirra para nuestro Salvador sufriente, que redimiría a la humanidad de entre cada nación en el planeta.
La reacción apropiada a Cristo
En estos pocos versículos, vemos tres respuestas del mundo al mensaje de navidad. Desde el siglo primero hasta el siglo veintiuno, las culturas han cambiado, pero la reacción de la humanidad no.
Vimos la reacción de enojo por parte de Herodes; apatía por parte de los lideres judíos, y adoración por parte de los que lo adoran como a su Mesías.
Si miramos a nuestro alrededor en esta temporada de fiestas, vamos a descubrir las mismas reacciones. Están aquellos que lo odian, aquellos que lo ignoran, y aquellos que caen de rodillas y le adoran como el Cristo, el Señor.
¿Cual será su reacción para con el que descendió de los cielos? ¿Qué hará con Jesús en esta navidad?